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Una forma extraña de ganar la lotería es encontrar un tesoro vikingo, de los que abundan desde Islandia hasta la cordillera de los montes Urales. Los vikingos eran, además de navegantes y guerreros, buenos comerciantes; si bien no empleaban el dinero como lo hacemos hoy en día, sí acaparaban grandes cantidades de monedas de metales preciosos - oro y plata - para utilizarlas en fundición y convertirlas en joyas de todo tipo.
Las formas más comunes que tomaban las joyas vikingas eran los grandes broches que usaban para cerrar sus ropas, y que de acuerdo al tamaño y su ornamentación, indicaban la posición social de las personas. También fabricaban collares y anillos, y poco a poco fueron utilizando las monedas como dinero, aunque ello realmente solamente se produjo de forma perceptible hacia el final de la edad media.
En general, este pueblo nórdico tenía la costumbre de acaparar riquezas y pasarlas de generación en generación, pero en algunos casos - y por las más diversas razones, debían esconder sus preciados objetos de metal. A los vikingos particularmente les agradaba la plata, incluso más que el oro, y se especula con que le daban tal valor porque el metal nunca se encontró localmente, en Escandinavia, y debía ser importado.
Por eso, ni siquiera dejaban los objetos de plata en sus tumbas; era algo demasiado valioso como para abandonarlo sin más. Pero sí escondían muchas veces sus riquezas en pozos, grietas del terreno y sitios especialmente preparados para almacenar este tipo de elementos; evidentemente lo hacían con la idea de retornar a buscarlos, pero no ocurrió así en todos los casos.
Incluso hoy en día es posible hallar tesoros vikingos que fueron ocultos hace aproximadamente mil años de esta manera. Se sabe que estos tesoros fueron ocultos a propósito y no que se hallaron algunas cosas por mera casualidad que se podrían haber excavado.
Esta teoría se basa en el número de tesoros encontrados, así como también en el hecho de que invariablemente, estos tesoros escondidos se encontraban ocultos relativamente lejos de los asentamientos humanos, con la obvia intención de que no fueran encontrados más que por sus propietarios.
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