Uno de los comercios que lideran el mercado de los equipos para actividades al aire libre en el reino unido, en el que se puede encontrar de todo, desde bastones de marcha hasta equipamiento para viajes y carreras de aventura.
Una disquisición que a veces hacemos en Andinia se relaciona con el senderismo, el montañismo y lo que, si pudiéramos viajar en el tiempo, podríamos ver tan solamente en nuestro mundo, sin mencionar otros planetas. Que todavía no se puede viajar en el tiempo es una realidad, pero no tenemos por qué considerarlos como algo imposible; quizás en el futuro alguien logre hacerlo realmente.
Pero si pudiéramos viajar al futuro o al pasado, por ejemplo ¿con qué clase de montañas nos encontraríamos? Esto es indudablemente una conjetura, pero resulta interesante ponerse a imaginar cómo habrá sido la montaña más alta del mundo a lo largo de su historia geológica completa, pues no hay ninguna garantía de que el Monte Everest sea la más alta de todas, a lo largo de la historia de nuestro planeta.
O por ejemplo, ¿cómo habrá sido el aspecto de las montañas, digamos, durante el período ordovícico, hace unos 480 millones de años, y cuando la totalidad de la vida animal y vegetal se concentraba únicamente en el mar. Evidentemente se trataría de montañas vacías de algunos de los atractivos que vemos hoy en día, y probablemente agotadoras para subir debido a la falta de sombreas; a nivel del mar, los paisajes se habrán parecido al típico aspecto de la alta montaña o los desiertos.
¿Y en otros períodos? En el carbonífero, las montañas habrán tenido desde lo lejos un aspecto similar al de hoy en día, pero de cerca, la vegetación habría sido muy diferente, con, por ejemplo, helechos gigantescos, del tamaño de árboles.