 | Información sorprendente sobre tratamientos alternativos para los problemas dentales de conducto, y cómo cuidar tu salud dental en casa. De lectura interesante para todos los deportistas y amantes de las actividades al aire libre, pero especialmente para aquellas personas que necesitan mantener un especial cuidado de su salud, como en el caso de los pilotos, exploradores, etc.
Curiosamente, el material del cual están compuestos los dientes y su estructura básica es incluso anterior a la aparición de los propios dientes y la mandíbula durante la evolución de los animales. Los primeros y más primitivos peces surgieron hace más de quinientos millones de años, durante el período cámbrico. Estos peces, denominados agnatos carecían de mandíbulas y comían esencialmente por aspiración o succión; las lampreas son los últimos representantes de esta clase de peces en la actualidad.
Tras el paso de algunos millones de años, ya durante el período silúrico y entrando al devónico, apareció un nuevo orden de peces perteneciente a la clase de los agnatos: a este orden se lo conoce como el de los peces telodontos, que tampoco habían desarrollado una mandíbula - la cual se supone que surgió a partir de la adaptación de las agallas de algunos peces, más tardíamente - y mucho menos, dientes, pues son los necesitaban.
Estos peces, generalmente de pequeño tamaño como en el caso de los 'Phlebolepis' que medían unos siete centímetros de largo, estaban cubiertos por pequeñas escamas constituidas de dentina, el mismo tipo de material del cual se componen los dientes, y la forma en la que estas escamas estaban unidas al cuerpo del pez era en todo similar a la estructura de un diente. Por ello es válido especular que junto con la transformación de las agallas para convertirse en mandíbulas en el caso de peces más avanzados, es muy probable que también la piel escamada alrededor de esas agallas sufriera una transformación paralela, y que ciertas escamas, al quedar dentro de las nuevas bocas, se fueran transformando de escamas en dientes y encías. Así que la próxima vez que se lave los dientes, piense que estará viendo lo último que queda en usted de nuestros distantes ancestros, antes de que siquiera salieran del agua y pisaran tierra firme.
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