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Un método natural para deshacerse de los parásitos externos en el cuero cabelludo, como en el caso de los piojos.
Muy útil para aquellos que viajan a regiones de poca higiene, zonas de desastre, guerras o durante períodos largos en zonas muy agrestes.
La presencia de piojos se puede asociar en casos generales a la falta de higiene. Se considera a esto una enfermedad llamada pediculosis. Pero en el pasado, a falta de insecticidas, desinfectantes y normas de higiene, la presencia de los piojos era algo bastante normal.
Los nobles europeos poseían unos pequeños martillos de oro o plata, los cuales siempre llevaban consigo y en algunos casos pueden verse en las pinturas y obras de arte medievales y del renacimiento. La función de estos pequeños martillos y herramientas era precisamente, matar a los piojos que ellos mismos llevaban, y hay que considerar que estamos hablando de la aristocracia, la clase alta y la elite de la sociedad.
Claro que en Europa por esas épocas bañarse estaba mal visto: una de las principales quejas de las mujeres indias de América central, al ver a los exploradores europeos por primera vez en los siglos XV y XVI, principalmente su mal olor y falta de higiene. Desde luego, las hordas civilizadoras de las sociedades pretendidamente superiores del viejo mundo, llenaron rápidamente al nuevo de piojos y enfermedades venéreas también.
La 'nananua' era la única enfermedad venérea conocida por los indios mesoamericanos antes de la llegada de los conquistadores, evangelizadores y otros enaltecidos rubicundos. Después de eso, los indios tuvieron que aprender a la fuerza sobre la existencia de muchas más.
Pero curiosamente, nos consta que por ejemplo, en Suiza, algunos médicos ginecólogos le han recomendado a las mujeres, tan tardíamente como a finales del siglo XX, que no se bañaran muy seguido, porque supuestamente les podría caer mal. Pero por supuesto, siendo el viejo también el primer y civilizado mundo, los piojos aparecen en los escritos de la ciencia y la literatura a lo largo de su excelsa historia: durante mucho tiempo se creía que los piojos aparecían en la nuca del cuerpo humano.
La razón era que al morir una persona, la última porción de su cuerpo que se enfría es precisamente, la nuca, y antes de abandonar la nave, los piojos, pulgas y otros parásitos externos tendían siempre a concentrarse allí. Ergo, las mentes civilizadas de aquellos días - no tantos días atrás, por cierto - pensaban que así como los piojos se generaban espontáneamente desde la cabeza de la s personas, al morir estas, los mismos tendían a volver a sus raíces, para decirlo de alguna forma.
Y además, la presencia de estos animalitos que acompañaron al hombre desarrollado por tanto tiempo, también aparecen en la historia, la literatura y la religión, como debe ser: cuando llegaron a Islandia los primeros evangelizadores cristianos, se asombraron por la duración de la luz diurna durante el verano boreal. Obviamente, al estar relativamente cerca del circulo polar ártico, Islandia disfruta de días muy largos, casi sin oscuridad durante la noche.
El primer relato, la primera impresión que tenemos de uno de estos santos hombres portadores de la civilización y los ideales de nuestra cultura quedó grabada en la historia: este explorador e idealista describió al lugar como tan luminoso de noche, que cualquier persona podía efectuar a cualquier hora hasta los trabajos más delicados, como por ejemplo, quitarse los piojos de la camisa.
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