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Aprende los secretos necesarios para hacer tus propios viajes astrales; puedes empezar con ellos en tan solamente ocho minutos.
Nuestra concepción del mundo y el universo es el resultado de la pugna de diversos sistema de saber o conocimiento: tenemos una perspectiva científica, metafísica, artística y religiosa, para citar algunos puntos de vista, e independientemente de los fenómenos que observamos, interesa qué clase de interpretación hacemos de ellos.
Muy importante es la concepción del espacio-tiempo, y los desplazamientos; es decir, cómo viajar. Hoy en día también interesa sobre todo el aspecto científico del saber, el cual está muy bien pero como todo modelo de pensamiento, posee limitaciones; antiguamente nos guiábamos más por la religión, y quizás en algún momento por una especie de proto-metafísica, como en el caso de los seguidores de Zoroastro.
Pero pese a que por cuestiones ideológicas muchas veces los adeptos de alguno de los sistemas de conocimiento pueden intentar desacreditar a los demás, en realidad existe compatibilidad entre ellos: nosotros somos los crisoles donde deben compatibilizarse, y lo que nos sucede es que carecemos del poder de síntesis necesario para hacerlo, y nada más. Entonces, como cada modelo mental tiene sus limitaciones, siempre estaremos limitados para comprender la realidad. Es un hecho que tenemos que aceptar para poder mejorar los modelos y deshacernos de esas limitaciones, aunque posteriormente caeremos en otras.
En el medioevo se desacreditaba al pensamiento racional y científico; hoy en día la ciencia muchas veces peca de la misma actitud con la religión, tildándola de inservible. Sin embargo, durante miles de años la religión ha servido perfectamente para entender el mundo y lograr el avance de la civilización.
Un punto interesante respecto de esto es que lo que se conoce como viaje astral bien podría tener una explicación científica. Hoy en día la tiene, al menos desde una perspectiva matemática, aunque físicamente parezca inentendible.
Pero hay que destacar que a pesar de que alguien sostenga que esto es imposible, en realidad lo está afirmando desde una perspectiva muy limitada, tanto como la de aquellos que sostenían que el hombre nunca podría volar, a pesar de que claramente veían que los pájaros pueden hacerlo y que el problema se reduciría no a una cuestión de magia, sino a la duplicación de los mecanismos propios de los pájaros en algún tipo de máquina.
El viaje astral puede explicarse matemáticamente de forma perfecta por un desplazamiento en un espacio de más dimensiones que las que nosotros podemos observar y entender. Según Einstein, nuestro universo tiene cuatro dimensiones, además del tiempo; pero esto constituye una apreciación física, que abarca solo lo que podemos percibir e interpretar, y eso quiere decir, que incluye solamente lo que podemos asimilar, ver y tocar. La física como ciencia está limitada por lo que es perceptible.
Matemáticamente hablando, podemos definir infinitas dimensiones dentro de un espacio vectorial; qué entendemos por cada una de ellas de acuerdo a la realidad - que es limitada y banal, por cierto - es algo abierto a la interpretación, pero podríamos asumir perfectamente que la probabilidad es una quinta dimensión, y el hecho de que algo suceda en relación a su probabilidad consistiría en tal caso en un desplazamiento por ese plano, independientemente de nuestro desplazamiento en el tiempo y el espacio. También podemos decir que la gravedad puede constituir otra dimensión, y un desplazamiento a lo largo de ese plano haría variar las cosas de manera muy interesante.
Matemáticamente es esto consistente, aunque físicamente podamos no interpretarlo bien. Un agujero negro en el espacio puede entenderse como un punto o momento en el cual se ha producido una rotación adecuada, de manera tal que se tiene un máximo desarrollo - infinito - en el eje que determina la dimensión de la gravedad, y un mínimo - infinitamente pequeño, tendiendo a cero - en el espacio y en el tiempo.
De hecho, la dualidad onda-partícula y las diferencias entre la física cuántica y la convencional podrían hallar alguna interpretación común usando este tipo de modelo. Se trataría más bien de una cuestión de perspectiva geométrico algebraica llevada a un grado de complejidad mayor que el habitual, pero perfectamente calculable.Imagine usted un hipercubo, pero en vez de cuatro dimensiones, agréguele un par más.
Si el hipercubo se hace rotar sobre sus diversos planos, queda un número de grados de libertad con los cuales jugar, y eso podría emplearse para entender algunos de los fenómenos que en nuestro universo nos han dejado perplejos desde siempre, pero que es muy posible que después de los desarrollos adecuados resulten tan sencillos de entender como el vuelo después de los hermanos Wright.
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