Atraiga y convenza a quienes desea atraer, en cualquier sitio o circunstancia; logre que sus puntos de vista sean escuchados. El arte y la ciencia de la persuasión humana le servirá para avanzar en la vida y lograr sus objetivos de una forma ética pero efectiva.
Algunos empleos y profesiones requieren de la demostración de aptitud para liderar; algunas situaciones también requieren de ello para poder sobrevivir.
En cualquiera de los dos casos hace falta comportarse como un líder con el objeto de gobernar y manejar grupos y equipos de personas; por supuesto que hay algunos seres humanos que manifiestan un talento innato para lograr que otros hagan las cosas que uno desea que hagan, que es en definitiva la esencia del liderazgo.
Pero como cualquier otra cosa, el liderazgo se puede aprender; es un conjunto de técnicas que es posible estudiar, y no simplemente una forma de arte incomprensible para la mayoría.
Y una de las cualidades que más hay que desarrollar en este sentido es la de persuadir y atraer a otros; hasta los oficiales militares o los individuos que gozan de autoridad establecida legalmente dentro de un marco formal (los pilotos de los aviones comerciales, por ejemplo) necesitan ser capaces de motivar a sus subordinados.
Liderar por coerción nunca es una respuesta válida, y siempre va a fallar cuando semejante manera de hacer las cosas es puesta a prueba; para lograr que otros hagan las cosas hay que convertirse en una persona atractiva, literalmente.
Esto no que decir que se trata de seducir a otros sexualmente - eso es otro asunto completamente distinto - sino más bien que hay que atraer a los demás en un sentido platónico. Hay que convertirse en un individuo respetado, al que se le presta atención, que resulta creíble y que se busque como compañía y fuente de consejos.
En otras palabras, hay que hacer que los demás le tengan confianza, y esto se logra solamente haciendo de forma consecuente las cosas, demostrando que las soluciones a los problemas son correctas, pero también actuando y siendo convincentes.
Como exploradores tenemos experiencia en enfrentar situaciones comprometidas en las que incluso la supervivencia queda en entredicho. Cuando se está dentro de un refugio o vivaque, en una situación de aparente confort primitivo y con una tormenta de nieve afuera, puede resultar difícil llegar a la conclusión de que hay que abandonar el lugar y tratar de llegar a otro sitio, so pena de morir congelados.
Pero más difícil aún puede resultar convencer a otros para que hagan lo mismo, y no basta tener razón o autoridad formal en estos casos. Ni siquiera se podrá lograr por mucho tiempo que la gente actúe en contra de su forma de percibir sus instintos de preservación a punta de pistola.
Los manuales de supervivencia de las aeronaves militares mencionan precisamente este punto, hablando de 'situaciones especiales' en las que el rango o la jerarquía formal pueden debilitarse y hasta pasar a un segundo plano, siendo sobrepasadas por aspectos informales de la personalidad de los sobrevivientes.
En los grupos militares generalmente habrá una tendencia a respetar la organización formal, pero cuando la moral decaiga por cualquier razón, habrá que suplementar la convivencia con factores tales como la confianza, el respeto personal e incluso la amistad.
Podemos afirmar que en tales circunstancias los líderes necesitarán de fuertes recursos informales para manejar la situación, los cuales solamente se pueden aprender y ejercitar a lo largo del tiempo; no hay que confiarse en las reglas escritas porque en definitiva, solamente valdrán lo que vale el papel en las que fueron escritas, y usualmente el papel se emplea en supervivencia para encender fogatas.
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