Alternative Energy Resources

Un sitio que ofrece un libro electrónico que puede descargar directamente de la Internet en la cual se explica cómo funciona y cómo usted puede instalar su propio sistema eléctrico hogareño a base de energía solar; la descripción incluye esquemas, cálculos, información sobre productores de estos sistemas, etc.

Naturalmente, a las empresas extractoras y refinerías de petróleo no les agrada que circule este tipo de conocimientos, y hay jurisdicciones donde incluso se ha intentado prohibir este tipo de iniciativas ecológicas o ecologistas, pero es importante comprender que con ellas efectivamente estamos ayudando tanto a nuestro planeta como a nuestra propia economía hogareña.

Desde que Platón nos planteara la cuestión del móvil perpetuo en boca de Sócrates, en el 'Fedón' en la humanidad se está discutiendo el tema de la energía, si esta puede utilizarse indefinidamente o si la entropía acaba con cualquier sistema. El desarrollo de la ciencia y la tecnología están repletos de ejemplos de pensadores eminentes que afirman que algo 'no se puede hacer' y de otros que posteriormente, y de forma muy sencilla, cambian el paradigma.

Tomemos el caso de la teoría del flogisto, de Stahl, que era considerada como la explicación prácticamente infalible acerca de la inflamabilidad de los combustibles. Lavoissier terminó demostrando que la teoría era incorrecta, pero lo increíble es que durante más o menos dos siglos, los científicos, ingenieros y tecnólogos realmente encontraban pruebas de su supuesta existencia. La cuestión se debía a cómo se interpretaban esas pruebas; muchas veces, un problema aparentemente insoluble requiere sencillamente de un cambio de enfoque o punto de vista.

Los hermanos Wright trabajaron en sus prototipos de aeronaves al mismo tiempo que Langley, pero pudieron resolver lo que éste no pudo porque enfocaron la misma cuestión desde un punto de vista diferente, dando más importancia al desarrollo de los mecanismos de control de un avión que a su motor, y estuvieron en lo cierto. O sea que el estado actual de las cosas en cuanto al desarrollo de las tecnologías relacionadas con los combustibles y la energía padecen también de este tipo de problemas.

Queda por verse - y debería ser un asunto debatido - hasta qué punto la búsqueda de fuentes de energía alternativas es actualmente algo sincero en el sentido de que se esté tratando de cambiar el paradigma que utilizamos en la actualidad - combustibles fósiles y otras energías sucias - por otro mejor, o si simplemente estamos cayendo en una falacia, destinada a acomodar al mundo a los intereses de las corporaciones del sector e intereses geopolíticos de algunos estados.

La disyuntiva que enfrentamos es, naturalmente, importante, y puede tener connotaciones de época, porque si nos equivocamos, una serie de cambios más o menos lentos, derivados del calentamiento global, las guerras por el petróleo y eventos relacionados podrían ir acabando lentamente con nuestra civilización. Los intereses petroleros en particular, ya han producido conflictos en el pasado, como la terrible guerra del Chaco entre Bolivia y Paraguay. Esos países fueron a la guerra porque compañías petroleras, principalmente norteamericanas, querían asegurarse contratos sobre campos de petróleo que supuestamente existían en aquel territorio disputado.

Naturalmente, como pasa en muchas ocasiones, millones murieron en vano en un conflicto en el que se usaron hasta armas de destrucción masiva (gas mostaza, por ejemplo): los yacimientos en cuestión se encuentran en la provincia de Salta, en la Argentina. Todo indica que en los conflictos que aparecen reiteradamente en Medio Oriente sucede algo similar, y nada debe hacernos pensar que lo que sucede en Irak y la cacareada guerra contra el terrorismo no sean parte de algo así.

Al fin y al cabo, la única consecuencia evidente de la invasión norteamericana a Irak es que el precio internacional del petróleo se ha triplicado. Y aquí también tenemos que hacer un llamado de atención: hace falta desarrollar un cambio en el paradigma actual de la economía, el cual admite la existencia de commodities cuyos precios pueden sufrir cambios aberrantes por cuestiones monopólicas y también argumentos extemporáneos. Se reconoce a nivel global que el precio del petróleo se ha incrementado a causa del conflicto en Irak, pero si se extrae también petróleo en muchas regiones que no tienen tal conflicto, entonces no hay ninguna razón real para tener que aceptar que el precio de todo el petróleo mundial suba en semejante proporción tan solo porque en la región de un yacimiento - importante, por cierto, pero no el único - se produzca un problema.

De hecho, Irak cuenta con una cantidad de reservas, pero si consideramos lo que el yacimiento iraquí representa en el mundo, por más que constituya una porción interesante, de ninguna manera el precio debería subir tres veces, pues Irak no representa dos tercios de la producción mundial de crudo. Es más: si se tratara del riesgo o la escasez de crudo iraquí, el precio ya debería haber subido en los años de embargo que se impuso contra el régimen de Saddam Hussein, pero esto no sucedió. No hay excusa plausible para justificar de esta manera el incremento en el precio del petróleo que proviene de Rusia, Alaska o el mar del norte.

Una explicación mucho más probable es que los intereses petroleros asociados al gobierno norteamericano están lucrando con esos pozos capturados, y están tratando de obtener ganancias a expensas del resto del mundo. Léase: si hay riesgo para la extracción en Irak, entonces es el petróleo iraquí el que tendría que costar más, y por lo tanto, el país debería quedar fuera del mercado. Lo que está sucediendo ahora es un esquema artificioso destinado a beneficiar a extractores que de otro modo no podrían obtener ganancias.

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