Instrumental de medición para lecturas climatológicas y pronósticos del tiempo; una interesante variedad de instrumentos científicos, para agricultores, aviación, deportes al aire libre, etc.
La meteorología siempre ha sido de importancia para la humanidad. Cuando hablamos de meteorología, de clima y tiempo, lo hacemos generalmente empleando estos términos indistintamente, aunque no son exactamente iguales. Tiempo se refiere estrictamente hablando a lapsos, al movimiento nuestro en la cuarta dimensión de acuerdo al modelo físico de la relatividad de Einstein.
Es decir, por tiempo tenemos que entender a la cadena de sucesos, uno detrás de otro. Meteorología se refiere al análisis de los fenómenos atmosféricos en el corto plazo en sus capas bajas o inferiores, que son la troposfera, la tropopausa y la estratósfera; así, el pronóstico meteorológico nos puede anunciar tormentas, o frentes cálidos, nieblas o bruma. Y clima se refiere a los fenómenos meteorológicos de largo plazo, es decir, a lo que sucede en el aire por épocas: en una época determinada, una región del mundo puede tener un clima templado, luego el clima puede cambiar y tornarse más frío.
Cuando hablamos de tiempo frío, o de meteorología fría, entonces nos referimos a que tendremos que usar abrigo por unos días; hablar de clima frío implica considerar un hábitat modificado y adaptado para esas circunstancias. En la actualidad está aumentando la precisión de los pronósticos meteorológicos y también nuestro conocimiento sobre el clima, pero todo esto se basa en modelos estadísticos y probabilísticos, y por eso es muy difícil lograr algo cercano a la certeza total en lo que respecta a la predicción.
En esencia, para saber pronosticar la meteorología hay que tener en cuenta las diferencias que hay entre las masas de aire frías y las cálidas.Qué significa frío o cálido es un concepto relativo, y se establece por comparación. Una masa A puede ser más fría que otra B en una zona tropical, y luego podría desplazarse hacia una zona templada donde A dejaría de ser considerada como fría, para pasar a ser vista como cálida cuando se enfrente con una masa C que proviene del ártico.
El aire frío es más denso que el cálido, y tiende a mantenerse más cerca del suelo; el aire cálido es menos denso y tiende a ascender; este último también puede contener un mayor volumen de agua por metro cúbico. Por otra parte, la rotación de la Tierra y fenómenos físicos como el efecto coriolis, determinan la dirección general de la circulación de los vientos.
En el ecuador, el aire caliente se eleva, generando vientos; los vientos empiezan circulando con dirección general norte o sur, para luego desviarse lentamente hacia el este. En el polo norte, los vientos empiezan su carrera desplazándose hacia el sur, y se desvían hacia el este a medida que llegan a zonas templadas.
Y en el polo sur, la corrida del viento empieza con rumbo norte, y con desviación también hacia el este. Todos estos vientos se encuentran a medio camino entre el ecuador y los polos, creando el tiempo cambiante de estas regiones.
Por supuesto que hay variaciones locales, inversiones y excepciones, pero este es el modelo de circulación planetaria de los vientos, aproximadamente. A causa de la combinación de los vientos que circulan, y las diferencias entre las diversas masas de aire, se desarrollan casi todos los fenómenos meteorológicos.
Por ejemplo, cuando una masa de aire cálido se desplaza, también asciende y tiende a generar nubes de mayor desarrollo vertical. De ahí que surjan más tormentas con aire cálido que frío, o cuando un frente frío está invadiendo a una masa de aire cálido.
Los frentes cálidos se desplazan más lentamente que los fríos, pues son menos densos, y en general por eso - a pesar de poder producir tormentas - no causan cambios tan violentos como en el caso de los frentes fríos. Cuanto mayor sea la diferencia de temperatura y por lo tanto, de densidad entre dos masas de aire, más violentos podrán ser los cambios, pues estos dependen en mucho de la velocidad de desplazamiento del frente invasor, y cuanto mayor sea la densidad, también mayor resultará la velocidad y la inclinación del frente.
Cuando se observa que una tormenta avanza como una pared que repentinamente lo cubre todo, se está ante una masa de aire relativamente muy fría y densa que introducirá cambios muy rápidos y violentos, bajando significativamente la temperatura.