Libros electrónicos (ebooks) y vídeos sobre problemas de comportamiento y conducta en el entrenamiento de las artes marciales.
Al elegir un arte marcial no sólo debe considerar la profesionalidad y sabiduría del maestro o sensei que la imparte. Es importante presenciar antes una o varias clases de dicha arte marcial que queremos empezar a practicar, y al verla prestar atención no sólo a lo que se enseña en dicha arte marcial, si nos gusta o nos agradaría poder dominar esas técnicas y/o conocer y compartir la filosofía de esta disciplina. Otra cosa muy importante a la que debemos prestar atención es al grupo humano que desarrolla dicho arte en ese gimnasio, club, etc.
Efectivamente: hay veces que el mejor de los maestros no tiene porqué tener el mejor de grupo de alumnos, por una sencilla razón: el puede saberlo todo, pero no puede prestar atención por ellos, no puede practicar por ellos ni puede esforzarse por ellos.
Sucede entonces a veces que existen niños (y no nos referimos a que lo sean por edad) que van a una clase de artes marciales obligados por sus padres, o a hacer sociales, y la clase se desvirtúa pese a lo que el maestro, profesor o instructor de esta arte marcial pueda saber o querer que sucede.
Otras veces pasa que el maestro vive de eso y no puede permitirse el lujo de echar a aquellos que no ponen de su parte lo que tendrían que poner... En cualquier caso, el efecto es el mismo: la clase es un desastre desde el punto de vista del aprendizaje, el perfeccionamiento o el entrenamiento de buenos artistas marciales.
De este tipo de lugares se debe huir, y buscar lugares más serios para practicar... salvo, por supuesto, que lo que queramos es precisamente divertirnos simplemente, no aprender sacrificando cierta dosis de la comodidad y el descanso diario, algo que suele exigirse en toda arte marcial que se practique seriamente.
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