Health-E-Meals

Recetas de cocina sencillas e información culinaria y dietética para gente muy atareada. Envíos a todo el mundo.

Y ya que hablamos de comida, vamos a hacer algunos comentarios sobre la supervivencia y la cocina extrema o de campamento empleando materiales exóticos. En particular, nos referiremos a los condimentos y especias.

Desde que el hombre empezó a cocinar supo que el sabor que a las comidas le dan unas pequeñas cantidades de hierbas o especias, y estas le parecen imprescindibles en la cocina. Desde la fundamental sal y azúcar (esta última en realidad un alimento) hasta los no menos fundamentales aceite y vinagre, pasando por el perejil, la pimienta, el orégano, la nuez moscada, el ajo, el tomillo, la albaca, el pimentón, el estragón, la hierba buena, el anís, el clavo, el azafrán, la cayena, la ruda, el eneldo, la canela, el poleo, la caléndula, el comino, por solo mencionar algunos de los casi infinitos condimentos que existen en la gastronomía actual, todos ellos resultan altamente apreciados como productos y han llegado a valer más que el propio oro.

A tal nivel a llegado esta pasión por los condimentos, esta 'dependencia' en los hogares civilizados, que raramente podemos imaginar una ensalada que no esté alineada al menos con sal y aceite. Por eso es bueno no olvidar que la sal y el aceite y demás condimentos difícilmente estarán disponibles en una situación de supervivencia al aire libre, donde sólo dispondremos de los alimentos que transportemos encima en ese momento, o de los que nos brinde la naturaleza de forma circunstancial.

Porque, aunque es cierto que el perejil y el orégano (por ejemplo) son plantas silvestre que se encuentran habitualmente en el campo, también es cierto que no necesariamente dispondremos de ellos cuando nuestra situación sea comprometida, y mucho menos tendremos a nuestro alcance aquellos condimentos fundamentales que surgen de procesos industriales de algún tipo, como sucede normalmente con la sal (del refinado o destilado de agua de mar) o el aceite (del prensado de semillas) o el vinagre.

Conviene entonces probar de vez en cuando las comidas y ensaladas sin ningún tipo de condimento o aderezo, aunque más no sea como un experimento de supervivencia. Esta experiencia nos servirá además para reconocer el gusto o sabor 'al natural' de las verduras y carnes más comunes. Así, en caso de vernos en la necesidad de tener que comer plantas o hierbas silvestres desconocidas, o carne de raros animales cazados por nosotros mismos, sabremos si su gusto es intolerable realmente, o es que simplemente les falta sal, aceite, vinagre o los condimentos con los que estamos acostumbrados a acompañar nuestras comidas.

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