Distribuidor de equipos de supervivencia, senderismo y acampada; equipamiento militar y para la aventura a buenos precios.
Algunos de los productos comercializados incluyen binoculares, uniformes, estufas, equipos de emergencia, iniciadores de fuego, iniciar, encender, fuego, equipos para primeros auxilios, linternas, máscaras, mascaras antigás, anteojos y gafas para visión nocturna, impermeables, ponchos, equipos para telecomunicaciones, equipos antiofífidicos, raciones de campaña, cuchillería, relojes, y filtros para agua.
Todos los aficionados a la supervivencia conocen las técnicas de campinismo; pero no todos los amantes del camping conocen algo acerca de la supervivencia.
Quizás les parezca algo muy duro, o simplemente no tienen ganas de improvisar todo lo que usan y prefieren llevar toda clase de comodidades consigo para disfrutar de un fin de semana tranquilo en algún lugar paradisíaco.
Pero la realidad indica que además de los puristas de la supervivencia, todas las personas que desarrollan actividades al aire libre por placer o trabajo, y también aquellas que abandonan aunque sea momentáneamente los lugares civilizados necesitan conocer algo acerca de las técnicas de supervivencia, a modo de póliza de seguro.
Quienes practican la supervivencia como deporte lo hacen 'ex profeso', pero cualquiera puede encontrarse repentinamente en una situación comprometida, o en una emergencia. Por ejemplo, un conductor que viaja con su auto a través de una extensión de paisaje desértico de tan solamente unas decenas de kilómetros se encontrará, si el auto sufre un desperfecto, en una situación bastante comprometida.
Lancaster era un aviador australiano que intentaba romper el récord de velocidad volando entre Londres y Ciudad del Cabo, en Sudáfrica, por aquellas épocas en las que la aeronáutica era algo bastante novedoso.
Poco después de despegar en una de sus escalas, desapareció en el desierto del Sahara y tras varios días de búsqueda, se le dio por desaparecido.
En la actualidad sabemos qué le había sucedido, pues su avión, su cadáver y su libro de vuelo fueron hallados: el motor de su avión sufrió una avería y tuvo que efectuar un aterrizaje forzoso en el medio de la noche, dañando la aeronave y sufriendo algunas heridas.
Pudo sobrevivir durante unos diez días sin agua y sin alimentos, pensando que sería rescatado; efectivamente, varias patrullas militares salieron en su búsqueda, pero nunca lo encontraron hasta que más de treinta años francés, sus restos fueron encontrados por casualidad muy lejos de la ruta que había tomado originalmente.
Si Lancaster hubiera sabido algo acerca de las técnicas de supervivencia, si hubiera notado su gran error en el rumbo al conocer las técnicas de navegación terrestre, quizás hubiera tomado la decisión de intentar llegar al puesto militar más cercano, a unas ochenta millas náuticas de donde había caído, pero esperó bastante confiado a que le encontraran, sin darse cuenta de que estaba perdiendo tiempo.
En efecto, si hubiera abandonado los restos de su aparato, es muy probable que habría logrado llegar al puesto militar, pero no lo hizo por no saber...
Y ese desconocimiento le costó la vida: una vez que su avión tocó tierra en el desierto, ya estaba condenado.