Técnicas de entrenamiento para los practicantes de deportes extremos y radicales; un programa extraído y adaptado de aquellos utilizados por las tropas de élite. De interés para montañistas, parapentistas, ciclistas de montaña y todos aquellos que practican algún deporte de riesgo.
La práctica de todo tipo de deportes radicales y extremos requiere de entrenamiento físico y mental; la falta de práctica, de condicionamiento, experiencia, etc. constituyen una serie de factores de riesgo causantes de accidentes e inconvenientes que no se puede subestimar.
La acrobacia aérea es un ejemplo de ello: en sí misma y realizada de forma metódica y profesional no presenta ningún riesgo especial. Evidentemente se trata de algo más riesgoso que un simple vuelo comercial o de turismo, pero estadísticamente, las actividades aeronáuticas, poseedores de factores de riesgo del orden de millonésimas en términos estadísticos, presentan una posibilidad de accidente, pero una escasísima probabilidad de ocurrencia.
Pero cuando la acrobacia se realiza sin haber completado los cursos habilitantes correspondientes, con aeronaves inadecuadas, y en condiciones meteorológicas y ambientales inferiores a las mínimas establecidas para este tipo de cosas, entonces suceden los problemas que concatenados podrían conducir a un accidente aéreo.
Y algo similar puede ocurrir en el caso del montañismo, del windsurf, de la escalada en roca o en hielo, del ciclismo de montaña, y otras actividades.
Por ello, la preparación y el entrenamiento en esta materia no se puede subestimar; téngase en cuenta que un deporte extremo no es lo mismo que uno tradicional: un error en el fútbol puede llevar a un gol en contra, a perder un partido o en el peor de los casos, a una lesión.
Un error similar en el contexto de las actividades extremas puede ser mucho más costoso y por eso hay que entrenarse: si uno 'pierde el partido' mientras practica paracaidismo, nunca habrá una revancha.
Material publicado por Dragon Door.
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