Distintos modelos de sacos de dormir ofrecidos por Brigade Quartermasters; modelos para zonas cálidas, templadas y frías, de diverso peso, poder de abrigo, y tamaño, incluyendo para niños.
No deje de visitar el sitio web de esta compañía si está interesado en adquirir esta clase de productos o simplemente para tener una referencia para el futuro.
Vea información sobre la compañía que distribuye este y otros productos similares o relacionados, condiciones de envío y otras cuestiones relevantes haciendo clic aquí.
La colchoneta o esterilla, es ese pedazo de neopreno o de material plástico que sirve para aislar del suelo nuestra cuerpo cuando pretendemos dormir, no en nuestra cama, sino en una bolsa o saco de dormir.
En aquellas actividades al aire libre que impliquen dormir al aire libre, como el senderismo, trekking, montañismo, en suma, donde sea necesario acampar, algunos consideran a la esterilla o colchoneta un accesorio, pero la experiencia demuestra es realmente imprescindible, incluso en verano. La temperatura del suelo nunca es del todo agradable, y aunque puede ser tolerable la de un refugio donde el piso sea de tablas de madera, no lo será para nada si es de cemento, y lo será aún menos si dormimos sobre el suelo de nuestra carpa o tienda de campaña, la tierra o la nieve desnuda al aire libre vivaqueando.
Por lo tanto, olvidarse, perder o romper por alguna causa nuestra colchoneta o esterilla puede ser una verdadera calamidad, haciendo que el pasar la noche no sea necesariamente una grata experiencia, complicándonos el descanso y condicionando el rendimiento físico del día siguiente. No hay bolsa de dormir que nos aísle totalmente el suelo sin su ayuda.
Por eso que conviene saber que, en caso de no disponer de este aislante del suelo, será necesario aislarnos de forma improvisada usando lo que tengamos a mano, sea natural o artificial: ropa que no tengamos puesta puede rellenar el saco de dormir, o hacer de colchón bajo este, pasto o ramas pueden ser útiles también, bolsas, plásticos, lo que fuere.
En cualquier caso, hay que usar la imaginación, y una vez dentro de la bolsa, procurar reducir lo más posible la superficie de contacto de nuestro cuerpo con el suelo, lo que implica dormir de costado, de un lado o del otro, pero no boca abajo o boca arriba. Así evitaremos que la mayor parte del tronco y torso de nuestro cuerpo se vea en contacto con el frío suelo.