Como una de las figuras líderes en la enseñanza de técnicas de liderazgo, motivación y auto ayuda de los Estados Unidos, Jim Rohn ha creado su propia compañía que publica sus obras y las de otros importantes autores en esta materia.
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Una de las cosas que debe aprender a hacer todo aspirante a líder es contemplarse en el espejo. La capacidad de tener autocrítica es una de las mejores cualidades que puede tener alguien que desee liderar a otros, y además es un gran motivador, tanto para terceros como para uno mismo. La autocrítica es lo que nos permite conocer los errores que comentemos, y si está bien desarrollada, nos permite conocerlos antes de que se transformen en algo serio.
Si los vigías del Titanic pudieran haber observado el témpano contra el que chocaron antes, el barco podría haberse salvado. De la misma manera, cuando un líder está interactuando con sus subordinados, estos se forman una impresión u opinión de su jefe, y actuarán en base a esta opinión sin importar cuanta presión se imponga sobre ellos para cambiarla compulsivamente.
Si la opinión es mala, es fundamental conocerla para poder cambiarla; a veces esto se intenta hacer de manera francamente demagógica, con lo que en el mejor de los casos se consigue ganar algo de tiempo. Pero para obtener resultados duraderos hay que hacer algo más.A veces simplemente se prescinde de la gente que tiene una mala opinión, pero es o tampoco ayuda, no cambia la situación en casa y solamente despilfarra recursos humanos valiosos; quizás mejore la situación de los que se van, paradójicamente.
Un ejemplo de ello es la cuestión de los emigrantes mexicanos a los Estados Unidos; ellos van, incluso ilegalmente, al vecino del norte porque las condiciones de vida allí son mejores que en su patria. En cierta medida, al gobierno mexicano le conviene que los disconformes se vayan, así no les generan oposición y de paso, traen divisas al país en forma de remesas de dinero que envían a sus familiares.
Pero eso no soluciona los problemas del país de ninguna manera, y ello demuestra un mal liderazgo político que busca soluciones de corto plazo y paliativos, pero no una mejoría tangible. De la misma manera, al conocerse la opinión de un subordinado en cualquier tipo de organización - y con mas razón en las verticalistas - en vez de reprimir dicha opinión, callarla, o intentar deslumbrar a los testigos de esas expresiones de opinión - ya algo inquietos por ella - con espectáculos publicitarios, hay que actuar haciendo una autocrítica.
Pero para poder criticarse a uno mismo hay que tener una predisposición personal a aceptar los errores, y eso es parte del carácter de integridad humana que debe tener un líder y al cual hemos hecho referencia en muchas oportunidades.
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