Australia ofrece algunos lugares únicos para visitar por barco, como Tasmania y la Gran Barrera de Coral, que es el único organismo viviente visible desde el espacio exterior.
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Australia se desprendió del súper continente Gondwana ya hace decenas de millones de años; esta estructura continental que antecedió en todo a la aparición del hombre, dio origen a los continentes como los conocemos hoy en día. El continente australiano, al separarse de lo que en la actualidad es Sudamérica y la Antártida, mantuvo aislada totalmente a su flora y fauna, con lo cual la genética y la evolución pudieron hacer un trabajo particular.
Gondwana se separó en una época en la que los mamíferos recién estaban empezando a dominar la superficie terrestre y la vegetación como la conocemos apenas estaba empezando a desarrollarse. Las hierbas, por ejemplo, recién empezaban a evolucionar, lo mismo que las flores y los árboles caduceos. Algo similar ocurrió en el caso de Sudamérica, aunque a través del istmo de Panamá, Centroamérica y el Caribe, hubo intercambio de especies con la parte norte del continente. En este punto es importante destacar que tanto América del Norte, como su porción central y América del Sur forman parte de un solo continente, geológicamente hablando. Las corrientes marinas favorecieron cierto grado de contacto también con Europa y áfrica, con lo cual algunas especies sí cruzaron de un lado para el otro.
Si bien aquí el aislamiento de las especies fue bastante importante, se puede decir que en Australia lo fue más, y por eso es que formas más exóticas evolucionaron allí. Marsupiales existen tanto en Sudamérica como en Australia, pero los últimos han tenido un hábitat propio y no influenciado por migraciones de otros animales por más tiempo. En Australia se han hallando muchos fósiles interesantes: la 'fauna de Ediacara' constituye una colección de fósiles encontrados en la región del mismo nombre, y que antecede por mucho a todo lo que se conoce del período cámbrico, que es cuando se asumía que la vida empezó a tornarse compleja sobre la tierra.
La ciencia de la paleontología nos dice que la fauna de Ediacara empezó a evolucionar hace unos seiscientos millones de años; los animales encontrados son tan bizarros que parecen parte de la vida extraterrestre. Si bien se sabe que hay vida sobre la Tierra desde hace 3.300 millones de años, la fauna ediacarense constituye el eslabón entre la vida rudimentaria y las formas de vida más complejas. En las montañas azules, cerca de Sydney, se ha encontrado una planta en particular que es el organismo vivo más antiguo, con cerca de 43.000 años de edad.
En algunas de las playas australianas es posible ver también 'Stromatolites' o estromatolitos; estas son estructuras formadas por algas y sedimentos marinos, y que parecen como torres semisumergidas. Los estromatolitos evolucionaron hacia el período ediacarense, pero lo curiosos es que continúan evolucionando, lo cual les convierte en la especie viva más antigua del planeta.
También se sabe que los seres humanos llegaron a este continente ya hace más de cien mil años, y pese a lo primitiva que nos pueda parecer su cultura, los aborígenes y su tradición cultural de naturaleza hablada, por carecer de escritura propia, son las de mayor continuidad de entre toda la especie humana. Los aborígenes australianos tienen, por ejemplo, la deidad más antigua de la Tierra, ala que le rinden culto desde hace unos 36.000 años.
Para tener una idea de lo que significa semejante hecho religioso y cultural, vale la pena considerar que el Antiguo Testamento que es valorado como escritura sagrada por hebreos, musulmanes y cristianos, tiene apenas seis mil en sus componentes más antiguos.
Esto nos dice que indudablemente, Australia es un sitio interesante para visitar; a los aborígenes se los ha tratado muy mal tras la colonización europea, e incluso en tiempos recientes sus derechos en la práctica no se diferenciaban mucho de los que tenían los africanos de color a manos del apartheid sudafricano.
Pero una cultura más que milenaria, paisajes únicos y una flora y fauna sorprendentes, pueden realmente inspirar a cualquier viajero. Particularmente recomendable nos parece una visita a la Grande Barrera de Coral; esta es una estructura que combina lo geológico con lo biológico a una escala sin precedentes en nuestro planeta, y constituye un delicado hábitat cuyo equilibrio ecológico está en la actualidad seriamente comprometido.
Por eso vale la pena visitarlo, puesto que para que no desaparezca, todos tenemos que tomar conciencia de lo que es y lo que significa para nuestro planeta.
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