Classic Toy Trains es una revista a la que usted puede suscribirse si le interesa el coleccionismo de modelos a escala y en particular, los antiguos trenes de juguete producidos por artesanos como los de Lionel, Märklin y Hornby que actualmente constituyen objetos de valor.
Esta publicación periódica le proveerá todo tipo de información interesante sobre los antiguos modelos a escala que hoy se coleccionan y comercializan en algunos casos con valores de decenas de miles de Euros.
Los trenes en miniatura existen desde finales del siglo XIX; siempre han sido juguetes costosos, fabricados sobre todo en países que cuentan con una gran tradición artesanal, como Alemania, Inglaterra, Japón y los Estados Unidos, pero con el paso del tiempo se han tornado un poco mas accesibles que antes.
En épocas anteriores a la segunda guerra mundial, estas reproducciones generalmente se trabajaban en escala 1:32 (llamada escala I), lo cual siempre ha dado buenos resultados y permite construir modelos bastante completos y precisos, pero conlleva costos muy elevados para el hobbista convencional y además requiere de mucho espacio, pues hasta la mas pequeña maqueta necesita de una habitación entera.
Posteriormente se introdujeron escalas menores, como la HO, N y Z, que le permitieron a muchos - particularmente en Europa - poder desarrollar sus propias maquetas en el hogar.
Actualmente se cuenta también con programas de software que simulan el funcionamiento de ferrocarriles completos y que suelen ser bastante entretenidos, aunque los puristas del ferromodelismo no suelen apreciarlos demasiado, al menos todavía.
Los trenes en miniatura son prácticamente un elemento de nuestra cultura; no se trata de juguetes simplemente, sino de elementos de colección y hasta de elementos en los que se invierte dinero.
Las empresas que los producen generalmente editan ediciones especiales de sus productos de catálogo en forma limitada, que al cabo de un tiempo adquieren un valor considerablemente mas alto que el original, y en otros casos, además de apresurarse a comprar estos paquetes especiales, hay que viajar con frecuencia a la zona donde se encuentra el fabricante.
Por ejemplo, en varias ciudades del sur de Alemania - y solamente en ellas - como Munich, Ingolstadt, Augsburg, etc. cercanas a donde residen los fabricantes de varias marcas conocidas de ferromodelos, es posible obtener algunos productos muy limitado en número, y hasta pintados a mano por los propios fabricantes, y que ni siquiera se encuentran en los catálogos comerciales.
Y los precios también son interesantes: hay que estar muy entusiasmado para pagar un par de miles de euros por un modelo a escala, pero la realidad es así.
Por todo esto y más, a quien le interesa el ferromodelismo no puede dejar de leer las publicaciones del mercado; de lo contrario, tendría que viajar mucho.
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