En la fotografía podemos apreciar la pirámide egipcia de Kefrén. Arriba, en la cúspide, se observa una zona de mayor relieve. Originalmente la pirámide estaba cubierta de un material similar a ese en toda su extensión, pero en perfectas condiciones de conservación, que blanco refulgía a la luz del sol, dándole seguramente un carácter imponente y mágico que ha perdido a lo largo de los siglos.
Pero en realidad no lo ha perdido, le ha sido robado por el hombre moderno. En efecto, aunque desgastado por la contaminación incipiente de la vecina ciudad de >El Cairo, solamente la cumbre mantiene parte de este recubrimiento que revestía antaño las pirámides más importantes (la de Keops, Kefren y Micerinos). El resto del material que las cubría fue robado progresivamente a lo largo de los años, y la conservación parcial del que está en la cumbre demuestra que la avaricia humana en este caso fue mínimamente contenida por la falta de habilidad de los ladrones para la escalada en roca, o su miedo a las alturas o (quien sabe) quizás a los dioses...
Esto último hace pensar que, al menos a veces, la ignorancia o el miedo sirven para conservar las obras de arte, y el afán de dinero para destruirlas sin compasión ni respeto alguno.