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Un buen ejemplo de cómo algunos ponchos se pueden usar para cubrir el equipo en combinación con algunas piedras, y a la vez proporcionarle refugio a usted.
En la foto ello no se hace inmediatamente evidente, pero este grupo de exploradores decidió acampar en esta zona de frío subpolar en los Andes debido a que ya era tarde (las 9:00 PM durante el verano) y tenían por delante un glaciar para cruzar.
Los vientos en las montañas de la Patagonia pueden superar los ochenta nudos (unos 150 km/h) de manera imprevista, y obviamente los refugios para protegerse de semejantes fuerzas naturales deben ser sólidos.
En nuestra experiencia, este tipo de refugios resulta ser bastante resistente; se construyen paredes de piedra o pircas, tanto más elevadas y gruesas cuanto mayor sea la exposición al viento, y luego se colocan los ocupantes de un lado y el equipo del otro (donde las paredes sean más bajas), cubriéndose todo con ponchos aferrados a las piedras utilizando cordones de escalada o de paracaídas.
Uno de los exploradores está cocinando empleando leña traída desde lejos utilizando un poncho como bolso; se está apresurando para terminar a tiempo la última cena caliente que tendrán por un tiempo incierto, pues dependiendo de la meteorología, podrán pasar tan solamente unas horas dentro del refugio, o bien un par de semanas, hasta que cambie la fase lunar.
Nótese también de qué manera el dibujo de las chaquetas miméticas se mezcla con el entorno.
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