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¿Quién hace esa estimación?
Las estimaciones varían, pero creo que la mencionada es la mas acertada e imparcial. Una de las tantas fuentes donde se expone es el libro "La Sexta Extinción" de Richard Leakey y Roger Lewin. Aca cito la página 158.
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"...Uno de estos dos guiones (la inminencia del Día del Juicio, la expansión básicamente infinita de la humanidad) se equivoca.
El método por el que los expertos en ecología calculan el porvenir de las especies de los habitats que se reducen de tamaño se basa en la teoría de la biogeografía isleña, ideada en 1963 por los biólogos Ro¬bert MacArthur y Edward Wilson, de la Universidad de Harvard. En parte resultado de observaciones empíricas, en parte modelo matemá¬tico, la teoría está en la base de buena parte del actual pensamiento ecológico. «Ya habíamos advertido que la fauna y la flora de las islas de todo el mundo expresan una relación coherente entre la superficie de las islas y la cantidad de especies que viven en ella».11 MacArthur y Wilson veían esta relación dondequiera que miraban, desde las Islas Británicas hasta el archipiélago de Indonesia, pasando por las Galápa¬gos. De estas observaciones dedujeron una sencilla ley aritmética: la cantidad de especies se multiplica aproximadamente por dos cada vez que se decuplica la superficie. La relación cualitativa entre superficie y cantidad de especies (a más superficie, más especies) parece evidente y de sentido común; y la relación cuantitativa procede de la obser¬vación empírica.
Aunque sencilla y casi simplista, la teoría parece sólida. No obs¬tante, una comprobación más rigurosa le añadiría mucho valor, y esto es precisamente lo que Lovejoy se propuso con el experimento de la pluvisilva brasileña. Condenado a proseguir durante varias décadas, el experimento, sin embargo, ya ha producido información suficiente para desechar cualquier duda sería que se tenga sobre la premisa cen¬tral de la teoría.
Hay muchas maneras, como es lógico, de influir al alza o a la baja en la cantidad real de especies de un hábitat de determinado tamaño. Quinientas hectáreas de terreno llano sin duda sustentarán menos espe¬cies que, por ejemplo, quinientas hectáreas de topografía variadísima. El motivo radica en que en el segundo terreno hay muchos más micro-hábitats que en el primero. Y quinientas hectáreas de terreno tropical sustentarán más especies que un terreno de igual tamaño, pero en lati¬tudes superiores, por motivos que ya vimos en el capítulo 7. Si las comparaciones se hacen bien (latitudes parecidas, terreno parecido), la teoría de la biogeografía isleña será una herramienta poderosa para ha¬cer previsiones. Es, además, la única herramienta disponible, aparte de la consistente en contar las especies una por una, que no suele ser via¬ble. Cuando Julian Simon dice que el modelo matemático de Wilson «sólo está basado en especulaciones»12 y desestima las predicciones por ser «el cuento estadístico de la pérdida de especies»,13 está ce¬rrando los ojos a conciencia ante las realidades que cimentan la teoría. §¿Qué podemos decir, pertrechados con esta herramienta, sobre los efectos de la reducción de los bosques tropicales al diez por ciento de su tamaño original? La relación aritmética basada en la teoría predice que se extinguirá el 50 por ciento de las especies, unas inmediata¬mente, otras en el curso de varias décadas, incluso de varios siglos. Si los ecólogos aceptan mayoritariamente esta relación empírica como orientación lógica, ¿por qué varían tanto entre sí las estimaciones sobre las especies que se extinguirán durante el próximo siglo? ¿Por qué una autoridad afirma que todos los años se perderán 17.000 especies, mien¬tras que otra dice que serán 100.000?
Los motivos son varios, y el menos importante no es la tremenda incertidumbre que hay sobre cuántas especies existen en el mundo. Como ya dije en el capítulo 7, las estimaciones oscilan entre diez y cien millones. Aplicando a la pérdida de especies la misma proporción del 50 por ciento, quien recurra a la estimación más alta obtendrá, en consecuencia, una cantidad absoluta que será superior en un orden de magnitud a la que obtenga quien recurra a la..."
Nuestras sociedades estan sofocando el entorno natural como lo conocemos, estamos agotando los recursos a una tasa geométrica, y no se detiene sino que empeora mas. Si el ritmo de extincion continúa y sigue acelerándose durante digamos, doscientos años, no habrá diferencia entre esto y la extinción masiva causada por el impacto de un asteroide, ambos son eventos extremadamente efímeros en el tiempo geológico, pero con notables y prolongadas consecuencias.
Existen infinidad de datos cuantificables y útiles para sostener afirmaciones alarmantes sobre el futuro de la biodiversidad y de nuestras sociedades.
Miren el comentario al final de este artículo.
http://noticias.univision.com/mundo/amb ... es-peligroEs tan decadente que nose si es una cargada. Pero en su defecto y a pesar de que soy consciente de que abunda la carencia mental, me extraña que a esta altura alguien que dispone de acceso a internet exprese pensamientos tan extremadamente obtusos e ignorantes, sorprendente y muy dificil de tolerar.
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Precisamente no se sabe a ciencia cierta cuántas podrían desaparecer, porque ni siquiera se sabe cuantas hay...
Federico, pero teniendo en cuenta aspectos como, el ritmo de deforestacion, de la degradacion de los arrecifes, de la disminución del volúmen de cardúmenes, del aumento de carbono atmosférico, de la contaminación química del agua, de la degradación y/o pérdida de los suelos, del incremento poblacional humano y de especies domesticas etc. Por mas que no se conozca la cantidad de especies, utilizando métodos indirectos y valiéndose de las relaciones conocidas de interdependencia de cada subsistema, proyectando la tendencia de aceleración destructiva ya comprobada, puede establecerce un porcentaje de extinción en función del tiempo y fundamentarse un pronóstico muy desalentador.
La biología tiene sus leyes universales igual que la física, la química o la geología, gracias a esto sería posible pronosticar con un aceptable margen de error, aunque hay que reconocer que debido a la complejidad de la trama de la vida, lo que se conoce al respecto, aún hoy, puede considerarse modesto.