Lo primero que habría que analizar es el estado psicofisiológico de de los "teoretas" que plantean semejante cosa. Esta teoría conspirativa es de las más absurdas que he oído.
Para empezar, hay evidencia científica contrastada y corroborada por una multitud de fuentes independientes que confirma la llegada y los posteriores viajes tripulados. Se han traído rocas y otros elementos que también constituyen evidencia, y aparte, es de esperar que después de casi cuarenta años ya muchos de los que intervinieron en ese proyecto no se puedan contactar porque murieron.
Para el caso, tampoco podemos contactar a Cristobal Colón, no existen grabaciones de alta definición de su llegada a América, y no creo que exista laboratorio alguno capaz de procesar imágenes de aquella época. De hecho, podríamos negar nuestra propia existencia porque en muchos casos, ya no podemos hablar con nuestros abuelos y padres que han muerto.
Los tipos que sustentan esta "teoría" me recuerdan a
Cosmas Indicoplestes, quien era un geógrafo cristiano que en su libro "
Topografía Cristiana", en los primeros siglos de la iglesia, describiera al universo como un todo encerrado en un baúl, dentro del cual estaba la Tierra, de forma rectangular, con el monte Sinaí en el medio y cuatro ríos.
Según este hombre, el paraíso se halla al este del rectángulo y los seres humanos estamos al oeste, bien alejados debido al pecado original. O mejor aún: estos tipos tendrían que volver con la máquina del tiempo y vivir en la era antigua, del politeísmo. Ahí estarían más tranquilos junto a Baal, Baalith, Melqart, Ningirsu, Ahura-Mazda y Teshub.
OH! Grande y sabia Inanna! Bríndanos bienestar y piedad para que nuestras cosechas no sean comidas por la langosta! Oh! Gran
enlil de Lagash! Protégenos de los hititas y dános la victoria contra tribus del norte para capturar esclavos!
Acepta nuestras ofrendas...!
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