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Cómo cambió la psiquis social con la pandemia de Gripe A
05/07/2009
Categorías: PASATIEMPOS, OCIO Y TIEMPO LIBRE, ENTRETENIMIENTOS Y RECREACIÓN, NORMAS Y COSTUMBRES, Supervivencia nuclear, biológica y química (NBQ), Juegos de azar y de mesa, Salud y medicina, Tóxicos y venenos, Humanidades y ciencias sociales, Supervivencia urbana o en ciudades, Argentina, Organización de actividades recreativas, Epidemias y enfermedades, Psicología y psiquiatría
Cómo cambió la psiquis social con la pandemia de Gripe A
BUENOS AIRES - La pandemia de Influenza A (H1N1) ha cambiado la forma de conducirse de los argentinos, que ha reemplazado sus hábitos de conducta tradicionales. Por qué el argentino entró en pánico luego de conocerse los números de infectados y muertos por la gripe, y la psicosis que levantó en la sociedad la enfermedad que hace temblar al mundo.
La denominada Influenza A (H1N1) o conocida como gripe aviar, está haciendo estragos en el mundo entero, y la Argentina no ha sido la excepción a la misma. El dictado de la emergencia sanitaria en muchas de las provincias de nuestro país deja traslucir el nivel de preocupación que tienen las autoridades sobre el avance de esta complicada enfermedad.
Desde la Agencia de Noticias CNA, dábamos a conocer hace diez días atrás un informe de la OMS (Organización Mundial de la Salud), que declaraba que la Capital Federal y 19 distritos de la provincia de Buenos Aires se encontraban dentro del grado de "áreas de transmisión extensa" determinado en base a la cantidad de casos confirmados, los grupos de edad afectados y la distribución de los mismos, que ya había decidido el jueves 11 de junio de 2009, elevar el nivel de Alerta de Pandemia de la Fase 5 a la Fase 6 y, consecuentemente, declarar el inicio de la Pandemia de Influenza 2009 por el nuevo virus de Influenza A (H1N1). Los 55 muertos confirmados hasta el momento por la enfermedad, sumado a la cantidad todavía indescifrable de internados con síntomas de la misma, ha generado la alarma en la población, que para prevenirse de la misma ha acabado con la provisión de alcohol en gel y barbijos que se contaba en las farmacias y en las dependencias médicas.
La psicosis que se ha creado en la población es tan grande, que hoy por hoy los argentinos han cambiado totalmente los hábitos que se venían manteniendo hasta el momento, suspendiendo en muchas ciudades los espectáculos al aire libre, teatros, bingos y negocios, provocando cierto caos en sus respectivas sociedades, que a pesar de todo asumen con pasividad estas medidas debido sobre todo a la gravedad que está teniendo la enfermedad en la población. El nuevo virus infecta preferiblemente a los más jóvenes. En casi todas las zonas donde se registran brotes grandes y persistentes, la mayoría de los casos se han dado en personas de menos de 25 años. En algunos de los países afectados gravemente por la enfermedad, alrededor del 2% de los casos han sido graves, a menudo progresando rápidamente hacia una forma potencialmente mortal de neumonía. La mayoría de las infecciones mortales se han dado en adultos de entre 30 y 50 años. Esto difiere significativamente de lo que se observa durante las epidemias de influenza estacional, cuando la mortalidad afecta mayoritariamente a las personas de edad.
Al principio la Argentina pudo hacer frente al brote de la enfermedad, pero lamentablemente en los últimos días hemos asistido a un colapso del sistema público de sanidad, que se ha visto totalmente desbordado y sin los recursos necesarios para llevara a cabo una prevención y curación acorde a lo que está ocurriendo. La psicosis en la que entró el ciudadano medio luego de recibir las noticias que bombardean sobre la enfermedad desde los distintos medios de comunicación, ha sido muy grande y ha entrado en una especie de estado de pánico, no saliendo muchos de las casas, aumentando las licencias médicas en los trabajos, no concurriendo a lugares donde hay mucha gente o se espera una aglomeración de personas, entre otros actos que servirían para no contraer la enfermedad.
Pero a pesar de todas las prevenciones que muchos han manifestado que hay que tomar, entre ellos desde la administración pública, es justamente desde el poder político que por miedo a perder dinero no suspenden actividades donde se espera una gran concentración de gente en poco espacio público, tal como son las actividades teatrales, los recitales, espectáculos deportivos, etc, tal como sucederá en la Capital Federal en estas semanas de vacaciones de invierno, donde los mismos estarán seguramente abarrotados de gente. Es paradójico que en el gobierno de la ciudad, con funcionarios que están contagiados de esta enfermedad, tal como sucede con el Jefe de gabinete porteño Horacio Rodríguez Larreta; el ministro de Desarrollo Urbano, Daniel Chaín; y el ministro de Espacios Públicos y Medio Ambiente, Juan Carlos Piccardo; no se hayan tomado las medidas acordes para evitar que la población corra el riesgo de contagiarse en cualquier evento público.
Estas actitudes van absolutamente en contra de lo que marca el buen criterio, que sería poner fin por tiempo ilimitado todos los espacios cerrados donde pueda aglomerarse cierta cantidad de población, como una manera de parar la posible propagación de la enfermedad; pero como ya todos sabemos en la República Argentina lo normal y lo previsible no es justamente lo que se hace, ya actitudes como las del gobierno de la ciudad de Buenos Aires, no hacen más que confirmar esta norma. La psicosis entendible en la que entró la mayor parte de la población no es subsanada por el Estado a través de campañas que sirvan para ayudar al ciudadano común a entender cuáles son las causas que llevan a esta enfermedad, además de que también sirvan para explicar cuáles son los síntomas de la misma para que no concurran inútilmente a los centros hospitalarios a ocupar espacios que sí se necesitan para la atención de personas enfermas.
Una situación por demás complicada por la que pasa la Argentina en estos momentos respecto a la enfermedad que está haciendo estragos en todo el mundo y que amenaza con convertirse en un factor más que perjudique la relación del gobierno nacional con la población.
Fuente: Agencia CNA
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