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Publicidad: epidemia de obesidad y trastornos conductuales
02/07/2009
Categorías: Alimentación, dietas y régimenes, Educación, PRODUCTOS Y SERVICIOS, TV y dibujos animados, Cultura y Sociedad
Publicidad: epidemia de obesidad y trastornos conductuales
México - A seis meses de la autoregulación publicitaria se confirma sus profundas limitantes, EPC demanda a la Secretaría de Salud cumplir con su obligación constitucional protegiendo la salud de los niños.
El Poder del Consumidor presentó el documento "Impactos de la publicidad de alimentos y bebidas dirigida a la infancia. Una visión multidisciplinaria" que será entregado a la Secretaría de Salud con el fin de colaborar a la evaluación que realizará en los próximos días al Programa de Autorregulación en Publicidad de Alimentos y Bebidas Infantil (PABI) elaborado por las empresas procesadoras de alimentos y que entró en vigor el primero de enero de 2009.
El documento presenta tres reportes desde la perspectiva psicoanalítica, de la ingeniería de alimentos y la sociológica. En los tres se coincide en señalar un nuevo elemento a considerar en la evaluación de este tipo de publicidad dirigida a la infancia: los daños de los alimentos industrialmente procesados con altos contenidos de azúcar, grasas y aditivos sobre el comportamiento y la conducta de los menores.
Lucila Lozoya y María Alejandra de la Garza, psicoanalistas de profesión especializadas en la infancia, señalaron: “El daño neurológico y psicológico a consecuencia de un consumo excesivo de químicos se ha vuelto evidente; cada vez más se manifiestan en los niños síntomas de ansiedad, irritabilidad, manía, hiperactividad, falta de concentración…Lo cual habla francamente de una descomposición a nivel de mediadores bioquímicos”.
Por su parte, Guiomar Melgar, Maestra en Ciencias en Alimentos, afirmó que “cada vez hay mayor evidencia de la relación de un alto consumo de azúcar con el Trastorno de Déficit de Atención y la Hiperactividad Infantil, y que se agudiza si se asocia el consumo de azúcar con algunos aditivos muy usados en los alimentos destinados al público infantil.”
Alejandro Calvillo, director de El Poder del Consumidor, señaló: “Con la evidencia científica internacional consideramos en EPC que la Secretaría de Salud al evaluar la publicidad dirigida a la infancia no puede dejar de tomar en consideración el cada vez más comprobado carácter adictivo de la azúcar y los riesgos de algunos aditivos que, como se ha venido demostrando, producen alteraciones en el comportamiento de los menores, como son la hiperactividad y el déficit de atención.
El documento destaca dos aspectos centrales al evaluar la publicidad de alimentos y bebidas dirigida a la infancia y que se configuran como violaciones a los derechos humanos de los niños: el engaño en que incurre sobre un sector vulnerable de la población – los niños- y el impacto sobre la salud de los menores. La propia Organización Mundial de la Salud reconoce tanto el engaño en que incurre este tipo de publicidad como su efecto en el deterioro de los hábitos alimentarios y la epidemia de obesidad.
El reporte "Comentarios desde una perspectiva psicoanalítica", que forma parte del documento, señala varios mecanismos de engaño que inducen a los niños al consumo de "productos industrializados que no cuentan con los nutrientes indispensables para un desarrollo físico e intelectual sano de los niños", como son los personajes y los regalos, así como una serie de afirmaciones en la publicidad que engañan sobre las cualidades de los productos que promocionan.
Guiomar Melgar, experta en alimentos, señalo el engaño en que se encuentran también los padres de familia que consideran como nutritivos productos con un alto contenido de azúcar como los cereales para niños y los productos lácteos. Reflexiona sobre la falta de publicidad, promoción e información sobre los verdaderos productos nutritivos, como las frutas y las verduras, de las cuales no se publicitan sus vitaminas ni minerales, ni sus antioxidantes, entre otras cualidades nutricionales.
El director de EPC afirmó "México sufre un profundo deterioro de sus hábitos alimentarios que lo ha llevado a ocupar el segundo lugar en sobrepeso y obesidad a escala internacional. La brutal caída en el consumo de frutas, verduras, leguminosas y cereales integrales y el brutal aumento en el consumo de refrescos, azúcar y harinas refinadas es una consecuencia de varios factores y uno de los principales es la publicidad de alimentos y bebidas, especialmente la dirigida a la infancia, ya que deforma los hábitos alimentarios desde temprana edad. Este brutal cambio en los hábitos alimentarios es paralelo al brutal incremento del índice de sobrepeso y obesidad en la población mexicana, el mayor del mundo en los últimos años".
"La autorregulación no ha modificado el impacto negativo de la publicidad sobre los hábitos alimentarios de los niños en México, sigue siendo una publicidad obesigénica, generadora de obesidad. La Secretaría de Salud tiene el mandato constitucional de proteger la salud y en especial la de los grupos más vulnerables, como los niños. No puede dejar pasar más tiempo, hacerlo significa sacrificar la salud de los menores, se requiere la regulación", concluyó Alejandro Calvillo.
Fuente: Greenpeace
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