Categoría: Cocina extrema
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17/12/2009
Categorías: NORMAS Y COSTUMBRES, Humanidades y ciencias sociales, Argentina, Primeros auxilios, Caza y pesca, Literatura, cuentos e historias, Alimentación, dietas y régimenes, Brasil, China, Francia, Reino Unido, Autosuficiencia y vida autosuficiente, Obtención de alimentos, Cocina extrema, Pueblos indígenas, rurales y campesinos, Recolección y cosecha, Psicología y psiquiatría, Norteamérica, Cultura y Sociedad
¿Comiendo caracoles para abrir la mente o abriendo la mente para comer caracoles?
Los caracoles o escargotes constituyen tanto una comida gourmet como un plato de supervivencia; no hay nada que contraindique su uso excepto la necesidad de seleccionar los que son comestibles, y superar la revulsión que podemos padecer frente a tal posibilidad.
Se afirma muchas veces que hay gustos o preferencias adquiridas, y el uso de fuentes de alimentación como los caracoles suele considerarse como una de ellas: la mayor parte de la gente no está acostumbrada a comerse un buen plato de esas cosas pero ello constituye meramente una razón cultural. Hay pueblos en los que el consumo de insectos y animales similares, aunque estrictamente no sean ni siquiera artrópodos o bichos de seis patas, es bastante común. Esto a veces es asociado con las culturas pretendidamente primitivas, pero los chinos o los franceses difícilmente caerían dentro de la definición de primitivismo que suele asignarse implícita o explícitamente a muchos que simplemente, son algo diferentes de "nosotros" (como si fuéramos "nosotros" todos iguales y perfectos). En China es posible comer platos en los que se incorporan grillos, escorpiones y otros animales, y en el caso de Francia, el consumo de los caracoles tiene tanto arraigo como para que el término "escargot" haya surgido allí.
Superando algunas barreras culturales y mentales:
Cocina exótica aparte, cuando nos enfrentamos a una situación de supervivencia hay cosas que tendremos que hacer pese a nuestros preconceptos culturales y aún profesionales porque ellos nos pueden impedir adoptar la perspectiva adecuada a la situación particular que se vive, aún cuando desde un punto de vista más convencional tengamos razón en cuanto a nuestras objeciones: no hace mucho tiempo en uno de nuestros videos publicados en el que mostrábamos cómo utilizar el azúcar como bactericida sobre las heridas (ver aquí), una médica nos señaló - quizás un tanto de mala manera, aunque puede ser simplemente una cuestión de percepción - que ello podría traer efectos colaterales sobre diversos tipos de pacientes como por ejemplo, los diabéticos. Es cierto que el azúcar y la diabetes no hacen una buena pareja, pero como en el staff de Andinia también tenemos médicos - algunos con alrededor de cuarenta años de experiencia profesional - entendemos eso y no dejamos de reconocer que en un contexto normal, la observación de aquella médica merece atención; sin embargo, la profesional en cuestión olvidó una cosa: aún en medicina se suelen tomar medidas extremas, incluso completamente opuestas al ethos hipocrático y hasta al respeto de los derechos humanos, sencillamente para lograr salvar a la mayor cantidad de vidas.
Un ejemplo lo constituye la quimioterapia, que no solamente ataca a las células cancerosas sino que afecta significativamente a los tejidos sanos, pues ataca a mansalva causando muchísimos efectos colaterales de escala aún mayor a los que señala esa profesional. El uso de azúcar como bactericida en un video de supervivencia se encuentra dentro un contexto suficientemente claro como para que un ser del intelecto de un médico lo pueda comprender. No se trata de un consejo médico para el caso de que tengamos un médico y las medicinas necesarias, sino para aquellos casos en los que no habrá ninguna de las dos cosas. De manera similar, para quienes no puedan superar su aversión hacia la ingesta de insectos y otros seres pequeños la idea de comer escargotes debe considerarse como información a tener en cuenta en aquellas situaciones en las que no quede otra alternativa para alimentarse.
La vida está llena de contradicciones aparentes que vistas en profundidad no lo son tanto, y el mejor ejemplo de tal conducta médica de supervivencia lo constituye el triaje, técnica utilizada por los médicos que atienden a los heridos de una situación de emergencia en la que los recursos disponibles están siendo sobrepasados por el influjo de víctimas. En tal caso, los médicos clasifican a los pacientes de acuerdo al orden en el cual los atenderán, pero no es exclusivamente la gravedad de cada caso lo que determina su prioridad sino las posibilidades de sobrevivir que tiene cada víctima de acuerdo a lo que los médicos, en una situación de apuro total y sin más posibilidad de diagnóstico que la observación casi a simple vista. La vida o muerte de cualquiera queda en las manos de un médico y hasta un enfermero apresurado y bajo estrés.
Del mismo modo, alguien que frente a una herida grave deba aplicarse azúcar, aún siendo diabético, lo debe hacer cuando no le queda otra alternativa: ¿qué es preferible? ¿morir de forma segura sin solución o adoptar una aún cuando implique un riesgo? Y por supuesto, lo mismo podemos decir de la comida: ¿es mejor morir de hambre o comer caracoles?
En las situaciones de supervivencia hay que superar algunas barreras morales y de preferencias; así como la vida y la muerte adquieren un valor diferente al que nos marca la ley, la religión, los patrones culturales y las convicciones personales, el asco a cierta clase de fuentes de alimentación consideradas tabú debe superarse. El sabor de los caracoles, no es malo, y hemos presenciado de qué manera gente que no sabía lo que estaba degustando se acababa cada plato que se le servía. También hemos visto este mismo fenómeno en gente proveniente de otros países que en Argentina probaba el célebre asado, en el cual no todos los cortes de carne son convencionales: la "morcilla" es en realidad sangre coagulada y sazonada, el "chinchulín" es intestino, las "criadillas" son los testículos de los toros, y así. Muchos neófitos, mientras no saben de qué se trata cada una de las cosas que les sirven en una parrillada o asado, las saborean con fruición. El eventual asco les aparece recién cuando les cuentan de qué se trata.
El asco es perjudicial para la salud, y también para el bolsillo
Y ese asco puede ser totalmente irracional, pues nos impide ver las posibilidades y responsabilidades que tenemos: si se tuviera "asco" al aprovechamiento de toda la carne vacuna en la Argentina, se podría estar matando a esos animales solamente para utilizar una pequeña porción de sus cuerpos, como cuando se cazaban a mansalva a los búfalos en las praderas norteamericanas. Los cazadores blancos no aprovechaban a esos animales del mismo modo que los indios por una serie de motivos, y así casi los extinguieron. A eso puede llevar la ceguera, y en una situación de emergencia es importante tener la mente abierta. Y curiosamente, el aprovechamiento de la vaca de forma tan integral es algo que fue introducido en el folclore argentino por los inmigrantes ingleses.
En efecto: antes de que personas de aquel origen se radicaran en un número significativo en el país sudamericano, sobre todo durante la segunda mitad del siglo XIX, los criollos solían no consumir toda la vaca por motivos culturales y tecnológicos: los lugareños, según relatan crónicas de principios del siglo XIX, descartaban las vísceras porque no las podían conservar o preparar, a diferencia de la carne muscular que podía preservarse por medio del ahumado o saturándola con sal para producir el "charqui", un alimento que sobre todo se vendía al Brasil para alimentar a los esclavos que allí había. Al llegar los ingleses con la incipiente tecnología de los actuales frigoríficos, y con la mentalidad del europeo, algo más propenso al ahorro que el colono por la relativa falta de recursos característica del viejo continente, empezaron a aparecer las formas de preparación a la parrilla de la carne que hoy en día son características del Cono Sur. La superación del asco llevó a convertir a la Argentina en uno de los mayores exportadores mundiales de productos alimenticios; más allá de los absurdos pormenores administrativos del país, las ganancias por las exportaciones agropecuarias de los productores argentinos han sido fabulosas a lo largo de los años y ya, los siglos. Mucho de lo bueno que tiene, la Argentina se lo debe a la agricultura y la ganadería que en buena parte, pudieron subsistir y desarrollarse gracias a la superación del asco, contrariamente a lo que pasó con la caza de búfalos.
El hecho de consumir escargotes, arañas o lombrices no es algo que simplemente debe hacerse como una prueba de valor o fortaleza, sino como una demostración de que se puede ver el bosque que se tiene pro delante, y no solamente el árbol con el que acabamos de golpearnos la nariz.
Fuente: Andinia.com
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07/11/2009
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Cómo amasar y cocinar pan en una fogata al aire libre
Aquí mostramos una forma básica de hacer masa al aire libre: desde su amasado hasta su cocción: desde su amasado hasta su cocción mostrado en videos tutoriales filmados en la naturaleza.
Cómo hacer amasar, primeras consideraciones.
La idea en este caso es hacer pan, pero evidentemente este mismo proceso culinario sirve (variando algunos pequeños detalles) para cocinar todo tipo de comidas a base de masa dulce o salada, tales como pizza, tortas, tartas, empanadas, galletitas, tortafritas, facturas, bollos, etc.
Leer más y ver el resto de los videos aquí...
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14/07/2009
Categorías: Salud y medicina, Caza y pesca, Alimentación, dietas y régimenes, Cocina extrema, Epidemias y enfermedades
Inocuidad de los Alimentos Cocidos en la Barbacoa
En tiempos pasados, el cocinar alimentos a la parrilla al aire libre era sólo una actividad compartida con parientes y amistades durante el verano.
En la actualidad, más de la mitad de los habitantes de los Estados Unidos afirman que cocinan al aire libre durante todo el año. Por consiguiente, sea que esté nevando o que el sol esté brillando radiantemente, es importante seguir ciertas pautas dirigidas a preservar la inocuidad alimentaria a fin de evitar que las bacterias se multipliquen y causen intoxicaciones alimentarias.
Fuente: GobiernoUSA.gov, USDA.gov
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