Categoría: Energía eólica
07/03/2010
Categorías: Araucanía y Patagonia, Argentina, Energía eólica
INVAP planea instalar parques eólicos en Cerro Policía
Patagonia, Alto Valle - La empresa estatal INVAP promovió un proyecto para desarrollar dos parques eólicos de 50 megawatts cada uno en Cerro Policía, la pequeña localidad situada a 140 kilómetros de General Roca, cuyas condiciones de viento generan el sitio ideal dentro de Río Negro para desarrollar energía renovable y transportarla al sistema energético nacional.
La decisión está en manos de la empresa nacional Energías Argentina S.A (ENARSA) quien convocó a una licitación para el financiamiento de generación de energías a partir de fuentes renovables para incrementar 1.015 megawatts a la red (500 megawatts de procedencia eólica y el resto biocombustible, biomasa, geotermia, etc) y para la cual 11 empresas y UTE postularon sus propuestas para desarrollar energía eólica en diversos puntos del país.
La definición acerca de los proyectos que se financiarán para lograr más de 1.000 megawatts que se sumen al sistema energético nacional se concretará en abril.
INVAP se presentó conformando una UTE con Unitec Energy S.A y San José Argentina S.A y es el único proyecto que promueve el desarrollo de la energía eólica en la provincia de Río Negro, el resto de las empresas postulan sitios en Chubut, Santa Cruz, La Rijo, Neuquén y Buenos Aires.
Héctor Otheguy, gerente de INVAP destacó que la propuesta sea “invertir en Río Negro” y explicó que "Cerro Policía tiene las condiciones ideales porque se ubica en una meseta, tiene excelentes condiciones de viento y está cerca de la línea de alta tensión de El Chocón".
El desarrollo sería en la pequeña localidad que según el censo 2001 tiene 231 habitantes y se llega a través de una ruta de ripio, donde la ciudad rionegrina más cercana es General Roca, a 140 kilómetros.
"Llevamos 20 años estudiando y midiendo los vientos y sabemos bien dónde se dan las condiciones precisas", dijo Otheguy en una recorrida por las nuevas instalaciones de INVAP que se realizó para la prensa local, junto al presidente de la empresa, Carlos Fernández y personal jerárquico.
La propuesta es generar desde dos parques eólicos en un predio de 200 hectáreas en cercanías de la localidad, una potencia de 100 megawatts que deberán ser transportados al sistema interconectado nacional.
Se planea instalar alrededor de 70 equipos (molinos de energía) que generen 1,5 megawatts cada uno y la inversión se recupera con la venta de la energía renovable al Estado.
La confección del sistema eólico se realiza en una planta de INVAP ubicada en Neuquén, aunque para este mega emprendimiento la empresa rionegrina importaría equipos para ingresar en el mercado de las energías renovables a gran escala ya que hasta el momento sólo desarrolla sistemas particulares de energía eólica.
Para incentivar la participación empresaria, a través de la licitación de ENARSA se asegura una tarifa diferente y se ofrecen beneficios impositivos, como la devolución anticipada del IVA a las empresas que importen equipamiento no existente en el país.
Argentina cuenta con sólo 29 megawatts producidos por energía eólica y prevé constituir en 2020 con energías renovables en general del 10 a 15% de la matriz energética nacional, actualmente basada en fósiles.
Nuevas instalaciones
Respecto de las nuevas instalaciones de INVAP en el acceso Este de Bariloche, Otheguy detalló que se construyó con un préstamo bancario y aportes propios de la compañía estatal, con una inversión cercana a los 50 millones de dólares en un predio de 15.000 m2.
Ahora comenzará a ejecutarse la segunda etapa de la obra –según anunció la presidenta Cristina Fernández de Kirchner- que se financiará con recursos de obligaciones negociables suscriptas por la ANSES, acompañada por el Banco Nación, banco BICE, Banco Galicia e inversores privados, en un préstamo a pagar a 10 años.
INVAP cuenta en la actualidad con alrededor de 800 empleados de los cuáles el 80% son profesionales y técnicos especializados , que se distribuyen en las sedes de Bariloche, un grupo dedicado a la cuestión espacial radicado en Córdoba, otro en Buenos Aires, Neuquén y otras ciudades donde la empresa tiene presencia por proyectos desarrollados.
Fuente: ADN
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09/02/2010
Categorías: Cambio climático y calentamiento global, Energías renovables o limpias, Energías no renovables o sucias, España, Polución y contaminación atmosférica, Efecto invernadero, Energía solar, Energía eólica, Combustibles fósiles
El 40% de la electricidad de la península ibérica es renovable y limpia
Península ibérica - En el mes de enero han alcanzado un récord las energías renovables, generando más de 10 billones de kilowatios de electricidad limpia. Esto ha hecho que las emisiones de CO2 mensuales alcancen también un mínimo histórico, con una reducción del 45% respecto a enero de 2009. El buen comportamiento ambiental del sector eléctrico podría empeorar sustancialmente si el Ministerio de Industria español aprueba las subvenciones para la quema de carbón autóctono.
El Observatorio de la Electricidad de WWF constata el descenso en un 45% de las emisiones de CO2 y la reducción de la demanda eléctrica, respecto a enero de 2009. Por otro lado, las energías limpias procedentes del agua y el viento han aumentado un 238 y un 24%, respectivamente.
Según Heikki Willstedt, experto en Energía y Cambio Climático de WWF España: "Desde hace más de un siglo sabemos aprovechar el agua de la lluvia para generar electricidad, pero antes, cuando un vendaval recorría la península, lo único que producía era inconvenientes; ahora, ese viento se aprovecha, y también el sol, que luce casi todos los días en la mayor parte del país".
Está claro que el siglo XXI va a ser el de las energías renovables, como el pasado fue el del petróleo, y el anterior el del carbón. WWF afirma que ya existen las tecnologías suficientes para utilizar los recursos renovables, ahora hace falta voluntad política para aprovechar su potencial. Según Willstedt, "España puede ser de los primeros países en hacer la transición a una nueva era de la energía, pero para ello hay que mantener la senda emprendida, aprender de los errores y tener objetivos ambiciosos". Y añade: "La meta actual para alcanzar en 2020 el 42% de renovables de generación eléctrica no es ambiciosa. En WWF estamos convencidos de que se puede y se debe llegar al 50%".
Ante el debate sobre el Almacén Temporal Centralizado (ATC) para los residuos nucleares, WWF destaca que la generación de electricidad con energías renovables no produce ni emisiones de CO2 a la atmósfera, ni tampoco residuos radioactivos. En consecuencia, no afecta al clima actual y venidero, y tampoco deja un legado peligroso que hay que "esconder" por seguridad durante miles de años. Por lo tanto, WWF considera imprescindible la puesta en marcha de un programa de cierre de la energía nuclear para no producir más residuos. Asimismo, es importante buscar un pacto social sobre la forma definitiva de almacenarlos para que generen el menor riesgo posible.
Los datos más destacados de enero para el sistema peninsular son los siguientes:
* Sigue bajando la demanda eléctrica: -0,2% respecto a enero de 2009.
* El descenso de las emisiones de CO2 respecto al mismo mes del año pasado:
(-45%).
* El incremento sustancial de la producción hidráulica respecto al mismo mes del año pasado (+238%)
* El aumento de la generación eólica respecto a enero de 2009 (+24%).
* La exportación neta de un 1,2% de la generación eléctrica a nuestros países vecinos.
* Las centrales de ciclo combinado que queman gas natural han recortado sus emisiones en un 11,7%. Mientras que las de carbón han recortado sus emisiones en un 63,7%.
* Por cada kilowatio generado se emitieron 152 gramos de CO2. (Equivalentes a 0,152 Toneladas de CO2 por MWh). Es el mejor dato mensual desde 1998.
Fuente: WWF España.
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19/12/2009
Categorías: SUPERVIVENCIA Y EMERGENCIAS, CIENCIA Y TECNOLOGÍA, Energía nuclear, contaminación y accidentes radioactivos, Cambio climático y calentamiento global, Meteorología y climatología, Energías renovables o limpias, Humanidades y ciencias sociales, Energías no renovables o sucias, Supervivencia a catástrofes y desastres naturales, Autosuficiencia y vida autosuficiente, Efecto invernadero, Energía solar, Exploración espacial y astronomía, Centrales térmoeléctricas de carbón, Energía eólica, Cultura y Sociedad, Combustibles fósiles, Supervivencia a desastres y catástofes humanas
Sobreviviendo a todas las catástrofes planetarias posibles
En el largo plazo estaremos todos muertos ¿o no? Quizás exista alguna alternativa pero ¿qué debería hacer la humanidad para sobrevivir en los próximos milenios? Esta no es solamente una pregunta que se hace la religión, sino también la ciencia.
Los seres humanos ya llevamos algún tiempo sobre la Tierra; poco más de un millón de años es indudablemente mucho, todo un problema para los festejos de cumpleaños con velas sobre los pasteles, pero si comparamos nuestra estancia con la de otras especies, con la evolución de la vida, de nuestro sistema solar o del universo, es más bien poco. Carl Sagan había afirmado una vez que si la historia del universo se pudiera representar a escala, en un año, la humanidad solamente aparecería en los últimos instantes antes del fin del año. Tan poco somos y tan endeble es nuestra existencia en el cosmos si en vez de mirar como los astrónomos, con un telescopio desde la Tierra hacia el firmamento, adoptamos la perspectiva contraria.
Viendo las cosas así, es casi un milagro que no hayamos sido aniquilados, pero por primera vez desde que existe la vida sobre nuestro planeta, nosotros, la humanidad, como sus representantes - porque lo que hacemos también tiene incidencia sobre la vida de los animales y plantas - estamos tomando conciencia acerca de los mecanismos de nuestro mundo y del universo, y qué es lo que puede pasar. Solamente hace falta considerar esto: se ha estimado que aproximadamente cada cien millones de años un meteorito de proporciones suficientes como para aniquilar a la mayor parte de las formas de vida existentes impacta la superficie de nuestro planeta, amenazando incluso su propia integridad estructural, hablando en términos geofísicos. Entonces, recordando que la vida sobre la tierra apareció hace casi cuatro mil millones de años, las matemáticas nos indican que como seres vivos ya hemos sufrido unos cuatrocientos Apocalipsis, una y otra vez.
Si nosotros vivimos en un vecindario en el cual, a lo largo de la vida, nos han disparado cuatrocientas veces, nos han arrojado lanzas, flechas, piedras, etc. y no nos han herido de milagro, sería un poco absurdo continuar viviendo de semejante forma. Y a esto ha que agregar otros peligros de los que recién estamos aprendiendo, como las explosiones solares, las supernovas, los agujeros negros y otros asuntos cósmicos que si bien por el momento no están cerca, no nos van a pedir permiso cuando empecemos a sufrir sus efectos, porque en lapsos de tiempo suficientemente largos, ello puede ser altamente probable.
Nikolai Kardashev, un astrónomo ruso, ya hace algunas décadas estableció un modelo de progreso de cualquier hipotética civilización, en cualquier planeta. Lo que se conoce como la escala de Kardashev establece criterios que se deben tener en cuenta para saber de qué forma cada civilización aprovecha las fuentes de energía a su disposición y de esta manera resulta sencillo deducir a qué clase de peligros puede sobrevivir: En dicha escala, el grado I, por ejemplo, es aquel en el cual se domina toda la energía de un planeta. Al suceder esto, sería posible evitar cosas como los huracanes y los terremotos. A la civilización humana le falta un poco para llegar al tipo I y según Sagan, estaríamos en un 0,80 de la escala, aproximadamente y arribaríamos a semejante nivel en no más de dos siglos. Algunas cosas ya las controlamos: podemos evitar el efecto de las inundaciones construyendo diques, apagar incendios forestales, etc. y en otros casos podemos hacer predicciones adecuadas, como en el caso de la meteorología. Algunas cosas todavía no las podemos prevenir con razonable certeza, como los terremotos, pero es de esperar que lleguemos a eso también.
Esto quiere decir que una civilización del tipo I podría sobrevivir a cualquier clase de catástrofe planetaria. Para obtener un mayor grado de capacidad de sobrevivir frente a catástrofes aún mayores, como la aproximación de un agujero negro al sistema solar propio, abandonar el mismo frente al agotamiento o aniquilación cercana de su sol, o incluso repararlo, una civilización tendría que evolucionar aún más, y la escala de Kardashev tiene previsiones para ello: cosas como el viaje interestelar deberían ser relativamente comunes en tal civilización para hacer frente a amenazas de semejante magnitud y todavía estamos un poco lejos de ello, lo cual, por supuesto, no significa que no podamos o debamos avanzar en tal dirección, porque cualquier camino, por largo que sea, empieza con algo tan simple como un primer paso. Por más que estas elucubraciones parezcan propias de la ciencia ficción y reconociendo su carácter especulativo, debemos señalar que tan solamente hace poco más de un siglo, el volar por la atmósfera parecía algo tan improbable como hoy lo es viajar a Proxima Centauri, y a pesar de ello ahora el volar en avión es algo completamente común. Nuestra supervivencia depende, en última instancia, de nuestra capacidad para imaginar.
Fuente: Andinia.com
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