Categoría: Exploración espacial y astronomía
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08/03/2010
Categorías: ENTRETENIMIENTOS Y RECREACIÓN, AVENTURA, EXPLORACIÓN Y EXPEDICIONES, CIENCIA Y TECNOLOGÍA, NORMAS Y COSTUMBRES, Supervivencia nuclear, biológica y química (NBQ), Liderazgo de grupos y equipos, Humanidades y ciencias sociales, Turismo extremo y viajes exóticos, Supervivencia urbana o en ciudades, Historia, Literatura, cuentos e historias, Leyendas urbanas - Mitos urbanos, Supervivencia militar y de combate, Terrorismo, ataques y atentados terroristas, Educación, Estados Unidos, Filosofía, Reino Unido, Autosuficiencia y vida autosuficiente, Exploración espacial y astronomía, Lo bizarro y ridículo, Psicología y psiquiatría, Cultura y Sociedad, Supervivencia a desastres y catástofes humanas
¿Con qué personas no hablaría un explorador extraterrestre?
Si una nave extraterrestre, proveniente de cualquier otra parte del universo entrara en órbita baja con el objeto de observarnos ¿dónde encontraría su tripulación a los humanos más salvajes?
Esta sería una preocupación para cualquier comandante de una nave de exploración, al menos de acuerdo a lo que nosotros podríamos pensar si fuéramos los exploradores. Es decir, el líder de semejante expedición debería establecer cuáles son los riesgos antes de tocar tierra. ¿Y cómo podrían hacer esto? Para empezar, podrían observarnos con algún aparato similar a un telescopio, o podrían entrar en nuestras redes informáticas para aprender sobre nuestra historia, o simplemente podrían mirar un poco de nuestra televisión.
Indudablemente que para el líder de semejante expedición científica todo sería de interés, pero desde el punto de vista de la evaluación de riesgos, lo más importante sería entender cómo están las cosas en el presente. La historia es muy interesante para cualquiera que busca el conocimiento, pero las cosas de la actualidad o de hace poco tiempo, así como las tendencias a futuro son las de mayor importancia. Por lo tanto quizás se preocuparía por analizar concienzudamente nuestros últimos cien años, o algo así.
Y viendo esos cien años desde el punto de vista de quien debe evaluar los peligros, se enteraría de quienes fueron Lenin, Stalin, Hitler, Mao y cuales fueron las facciones en pugna en los grandes conflictos del siglo XX: Estados Unidos, China, Rusia, Alemania, Japón, Francia y el Reino Unido. Y pronto notaría que dos de esas facciones - lo que conocemos como países - han salido del negocio: Japón y Alemania ya no representarían un problema. Pero vería que dos nuevas facciones les han sustituido: Israel y sus vecinos.
Entre las facciones restantes, lo importante sería para el líder expedicionario extraterrestre, establecer cuales son las que representan el mayor peligro por su capacidad destructiva y por su intencionalidad en torno a la destrucción: Rusia les parecerá impresionante, y su pasado nada tranquilizador, pero tanto como los Chinos, parecen estar tranquilos. Israel y sus vecinos pelean de forma terrible, pero por su vecindario, y los franceses parecen no tomarse el negocio de la destrucción tan en serio como antes.
¿Y qué es lo que queda? Dos facciones: Estados Unidos y el Reino Unido. Ambos han estado en guerra contra toda clase de enemigos por décadas, y considerando que se autodenominan "democracias" - un concepto para que nuestros alienígenas visitantes piensen por separado - resulta evidente que la gente que vive en esos países gusta de la destrucción, pues ellos eligen a sus líderes que a su vez participan en esas guerras, y los vuelven a elegir. Si hay una constante en la historia de los últimos años de estos países es que han estado en guerra en alguna parte del planeta y contra todo tipo de enemigos de los que - obviamente - estas dos facciones tiene lo peor para decir. Pero no habla muy bien de una persona el tener muchos enemigos, y no habla muy bien de ningún país o cultura el tener tantos conflictos.
Es algo raro, seguramente pensarán los exploradores, pues estas dos facciones han peleado guerras en lugares tan distantes entre sí en su mundo como unas islas llamadas "Malvinas" o "Falklands" y otro llamado "Ulster", mientras que otros nombres aparecen constantemente, como "Vietnam", "Irak" y "Afganistán". Y es raro, porque al mismo tiempo estos dos países, como los llaman los terrícolas, dicen ser democracias; es totalmente contradictorio que sean democracias y actúen así, tan frecuentemente y con tanto entusiasmo, para resolver las disputas que tienen con otros terrícolas, de forma tan violenta. De hecho, ninguno de los otros bandos de terrícolas que han luchado contra esos dos países, han tenido tantas guerras como ellos. A muchos de esos, la gente de estas dos facciones las llama "republiquetas bananeras" porque las consideran de alguna manera inferiores e incivilizadas.
Las facciones llamadas Estados Unidos y el Reino Unido son indudablemente poco representativas. Técnica y militarmente competentes, sin duda, pero sanguinarios, hipócritas y menos capaces que los otros seres humanos para resolver sus problemas de forma pacífica. No son la clase de terrícolas con los que vale la pena hablar, salvo para empezar una guerra interplanetaria.
Fuente: Pablo Edronkin, Andinia.com
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19/12/2009
Categorías: SUPERVIVENCIA Y EMERGENCIAS, CIENCIA Y TECNOLOGÍA, Energía nuclear, contaminación y accidentes radioactivos, Cambio climático y calentamiento global, Meteorología y climatología, Energías renovables o limpias, Humanidades y ciencias sociales, Energías no renovables o sucias, Supervivencia a catástrofes y desastres naturales, Autosuficiencia y vida autosuficiente, Efecto invernadero, Energía solar, Exploración espacial y astronomía, Centrales térmoeléctricas de carbón, Energía eólica, Cultura y Sociedad, Combustibles fósiles, Supervivencia a desastres y catástofes humanas
Sobreviviendo a todas las catástrofes planetarias posibles
En el largo plazo estaremos todos muertos ¿o no? Quizás exista alguna alternativa pero ¿qué debería hacer la humanidad para sobrevivir en los próximos milenios? Esta no es solamente una pregunta que se hace la religión, sino también la ciencia.
Los seres humanos ya llevamos algún tiempo sobre la Tierra; poco más de un millón de años es indudablemente mucho, todo un problema para los festejos de cumpleaños con velas sobre los pasteles, pero si comparamos nuestra estancia con la de otras especies, con la evolución de la vida, de nuestro sistema solar o del universo, es más bien poco. Carl Sagan había afirmado una vez que si la historia del universo se pudiera representar a escala, en un año, la humanidad solamente aparecería en los últimos instantes antes del fin del año. Tan poco somos y tan endeble es nuestra existencia en el cosmos si en vez de mirar como los astrónomos, con un telescopio desde la Tierra hacia el firmamento, adoptamos la perspectiva contraria.
Viendo las cosas así, es casi un milagro que no hayamos sido aniquilados, pero por primera vez desde que existe la vida sobre nuestro planeta, nosotros, la humanidad, como sus representantes - porque lo que hacemos también tiene incidencia sobre la vida de los animales y plantas - estamos tomando conciencia acerca de los mecanismos de nuestro mundo y del universo, y qué es lo que puede pasar. Solamente hace falta considerar esto: se ha estimado que aproximadamente cada cien millones de años un meteorito de proporciones suficientes como para aniquilar a la mayor parte de las formas de vida existentes impacta la superficie de nuestro planeta, amenazando incluso su propia integridad estructural, hablando en términos geofísicos. Entonces, recordando que la vida sobre la tierra apareció hace casi cuatro mil millones de años, las matemáticas nos indican que como seres vivos ya hemos sufrido unos cuatrocientos Apocalipsis, una y otra vez.
Si nosotros vivimos en un vecindario en el cual, a lo largo de la vida, nos han disparado cuatrocientas veces, nos han arrojado lanzas, flechas, piedras, etc. y no nos han herido de milagro, sería un poco absurdo continuar viviendo de semejante forma. Y a esto ha que agregar otros peligros de los que recién estamos aprendiendo, como las explosiones solares, las supernovas, los agujeros negros y otros asuntos cósmicos que si bien por el momento no están cerca, no nos van a pedir permiso cuando empecemos a sufrir sus efectos, porque en lapsos de tiempo suficientemente largos, ello puede ser altamente probable.
Nikolai Kardashev, un astrónomo ruso, ya hace algunas décadas estableció un modelo de progreso de cualquier hipotética civilización, en cualquier planeta. Lo que se conoce como la escala de Kardashev establece criterios que se deben tener en cuenta para saber de qué forma cada civilización aprovecha las fuentes de energía a su disposición y de esta manera resulta sencillo deducir a qué clase de peligros puede sobrevivir: En dicha escala, el grado I, por ejemplo, es aquel en el cual se domina toda la energía de un planeta. Al suceder esto, sería posible evitar cosas como los huracanes y los terremotos. A la civilización humana le falta un poco para llegar al tipo I y según Sagan, estaríamos en un 0,80 de la escala, aproximadamente y arribaríamos a semejante nivel en no más de dos siglos. Algunas cosas ya las controlamos: podemos evitar el efecto de las inundaciones construyendo diques, apagar incendios forestales, etc. y en otros casos podemos hacer predicciones adecuadas, como en el caso de la meteorología. Algunas cosas todavía no las podemos prevenir con razonable certeza, como los terremotos, pero es de esperar que lleguemos a eso también.
Esto quiere decir que una civilización del tipo I podría sobrevivir a cualquier clase de catástrofe planetaria. Para obtener un mayor grado de capacidad de sobrevivir frente a catástrofes aún mayores, como la aproximación de un agujero negro al sistema solar propio, abandonar el mismo frente al agotamiento o aniquilación cercana de su sol, o incluso repararlo, una civilización tendría que evolucionar aún más, y la escala de Kardashev tiene previsiones para ello: cosas como el viaje interestelar deberían ser relativamente comunes en tal civilización para hacer frente a amenazas de semejante magnitud y todavía estamos un poco lejos de ello, lo cual, por supuesto, no significa que no podamos o debamos avanzar en tal dirección, porque cualquier camino, por largo que sea, empieza con algo tan simple como un primer paso. Por más que estas elucubraciones parezcan propias de la ciencia ficción y reconociendo su carácter especulativo, debemos señalar que tan solamente hace poco más de un siglo, el volar por la atmósfera parecía algo tan improbable como hoy lo es viajar a Proxima Centauri, y a pesar de ello ahora el volar en avión es algo completamente común. Nuestra supervivencia depende, en última instancia, de nuestra capacidad para imaginar.
Fuente: Andinia.com
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24/11/2009
Categorías: Antropología y arqueología, Energías renovables o limpias, Humanidades y ciencias sociales, Energías no renovables o sucias, Historia, Agricultura y monocultivos, Exploración espacial y astronomía
Kardashev y la agricultura
¿Es el desarrollo de la agricultura un marcador compatible con la escala de desarrollo de las civilizaciones de Kardashev?
La escala de Kardashev se basa en el uso de la energía; se puede decir que la agricultura persigue proporcionar alimentación para la supervivencia. Eso podría, por lo tanto, interpretarse como una forma de obtener energía pero ¿el hecho de que ello haya funcionado en el caso de las civilizaciones terrestres significa que funcionaría también en el caso de eventuales civilizaciones de otros planetas?
Podemos asumir, por la propia naturaleza de la escala de Kardashev que poco a poco las civilizaciones encuentran formas escalonadamente complejas para obtener energía. La obtención de alimentos - energía - por medio del cultivo fue posterior a la caza, la pesca y la recolección en nuestro caso, es decir, si estableciéramos un ordenamiento podríamos decir que al menos en nuestro caso la agricultura es la forma número cuatro, y en términos abstractos, que para que toda civilización exista debe haber una forma numero uno, otra número dos, tres - aún si es radicalmente diferente de lo que es la agricultura -, y sucesivas formas tres, cuatro, etc. Sería muy difícil poder establecer en nuestro caso el orden exacto de los tres primeros métodos de obtención de energía para sobrevivir como tareas racionales, es decir, si la caza precedió a la pesca o si la recolección precedió a la caza, o la combinación que fuera. Nos referimos, por supuesto, a la realización de estas tareas de forma inteligente puesto que los animales pueden hacerlo de forma instintiva, y por forma inteligente queremos decir, utilizando herramientas: Canastos o bolsitos para la recolección, lanzas arcos y flechas para cazar y pescar, etc.
El uso de herramientas indica la presencia de inteligencia, la acción en base a una estrategia no necesariamente: Hay animales como algunas arañas que tejen sus propias redes y las emplean para capturar insectos sosteniéndolas con sus patas, como si se tratara de cazadores de mariposas. Esas arañas incluso hacen marcas de colimación en el terreno con sus heces, para apuntar mejor, pero a pesar de que pueda parecerlo, ese no es un comportamiento auténticamente inteligente: las arañas, hasta donde sabemos, no poseen ninguna capacidad para razonar. En cambio, los delfines que cazan sardinas en las costas de Namibia sí muestran un comportamiento inteligente, y algunos tiburones que parecen aprender de lo que hacen los delfines, también.
Continuando con el mismo concepto, sería también difícil afirmar que en un exoplaneta existirán métodos similares puesto que ellos quedarán determinados por las características de cada medio ambiente particular. Aquí en la Tierra podemos pescar, pero no necesariamente existirán peces u otros entes similares o análogos en otros mundos, entonces mal podríamos decir que la pesca necesariamente debe formar parte de una sucesión de métodos de obtención de energía. Pero lo que sí sabemos es que alguna clase de orden debe existir, y que dicho orden se caracteriza por una mayor eficiencia derivada de alguna clase de progreso tecnológico, y no simplemente de la adaptación evolutiva. En un sentido estrictamente biológico.
Pero quizás exista una forma de manipulación de la energía que pueda considerarse como estándar, o al menos como probablemente muy común: el dominio del fuego. Las posibilidades de supervivencia de una especie con un desarrollo incipiente de inteligencia se acrecientan enormemente si domina el fuego, no simplemente para protegerse de las inclemencias del tiempo, las cuales probablemente existan de una forma u otra en diversos planetas similares a la Tierra y localizados en las zonas habitables de sus respectivos sistemas solares, sino para procesar materia y obtener resultados esperados. Y esto no se refiere a algo tan simple y probablemente muy particular de nuestro mundo, como es la preparación de los alimentos o cocción, sino para, por ejemplo, fundir minerales con un objetivo artesanal o industrial.
Fuente: Andinia.com
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