Cuando vamos a viajar en avión puede que nos surja esta duda: ¿vale la pena o no envolver nuestro equipaje o aplicarle algún seguro adicional? Aquí le damos unas pistas para que considere si le conviene hacerlo o no, dependiendo del tipo de equipaje que lleve y otras cuestiones que hay que tener en cuenta en las condiciones de los vuelos aerocomerciales actuales.
Lo primero que tenemos que considerar es qué tan seguro viajará nuestro equipaje "en condiciones normales", es decir, si no lo envolviéramos con material extra alguno ni le hiciéramos ningún tipo de seguro. En ese sentido, la primera pregunta que tenemos que responder es, obviamente, si el equipaje viajará a la vista (de nosotros, se entiende) y/o si será manipulado durante el trayecto del viaje.
Con un poncho bajo la lluvia en la montaña.
En el caso de los viajes en avión, esto lo determina el llevar o no algo más que el equipaje de mano, es decir, despachar en bodega nuestras valijas, mochila o maletas, lejos de nuestro alcance o control. En el caso de viajes por tierra, si viaja en la bodega del micro, ómnibus, autobús, etc., lo más importante es que veamos cuando, dónde (y sobre todo cómo) lo guardan, y estemos también para ver personalmente cuando lo descargan al final del trayecto, cerciorándonos de que en las paradas intermedias no quede expuesto, o dependa su llegada de uno o más transbordos que no podremos controlar.
Si el equipaje, por tanto, sale de nuestro control o va a ser manipulado en una o más escalas, la opción de embalarlo ya debe ser considerada más en serio, porque puede que valga la pena el costo.