P. Edronkin

La guerra de guerrillas como táctica de supervivencia para los pequeños países



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La guerra de guerrillas como táctica de supervivencia para los pequeños países. Las invasiones de Francia y Alemania a Rusia, la ocupación napoleónica de España, la invasión Nazi de Polonia, la guerra de Vietnam y el conflicto en Irak demuestran la vulnerabilidad de las potencias militares a través de la historia.

Todos estos conflictos armados se caracterizaron por la invasión u ocupación de países relativamente débiles a manos de otros militarmente mucho más poderosos, y en todos los casos fueron, paradójicamente, los más débiles quienes han derrotado a los más fuertes. En todos estos casos, las fuerzas defensoras o de resistencia emplearon tácticas guerrilleras mientras que sus oponentes, los ocupantes, emplearon ampliamente su superioridad económica, militar y tecnológica.

La historia de Rusia es notable en lo que se refiere al uso de tácticas guerrilleras en combinación con fuerzas convencionales, pues por medio de ellas los defensores de aquel país pudieron vencer a las poderosas fuerzas francesas y alemanas durante las guerras napoleónicas y la segunda guerra mundial, respectivamente. En cambio, durante la primera guerra mundial, el caos imperante en la Rusia zarista sumida en el fervor revolucionario bolchevique no permitió a los rusos luchar de manera efectiva contra las fuerzas de Alemania y Austro-Hungría.

Vietnam es quizás el caso paradigmático de un país que se defiende contra otros mucho más poderosos, y hay que recordar que en la misma mitad del siglo veinte, los vietnamitas derrotaron a los japoneses, franceses, a los norteamericanos, a los chinos y a las fuerzas del Khmer Rouge utilizando siempre las mismas tácticas guerrilleras combinadas aquí y allí con la poca tecnología que podían obtener.

También podemos mencionar el caso de Israel y el pueblo judío, al que se lo intentó exterminar durante milenios sin ningún resultado, y que desde 1948 se encuentra enfrentado a enemigos - muchos de sus vecinos - con una superioridad numérica abrumadora pero que nunca pudieron derrotarles, sin olvidar la enorme cantidad de casos de formación de unidades de partisanos durante la segunda guerra mundial. En muchas de esas unidades guerrilleras combatieron personas de origen judío por ninguna otra razón mas que sobrevivir, dado que una vez que los Nazis habían quemado sus aldeas y asesinado a sus familiares, amigos y vecinos, no tenían a dónde ir. Algunos relatos, como el de los sobrevivientes de la masacre de Baranovice, son muy claros en este sentido, mostrando cómo para muchos, el convertirse en guerrilleros era la única opción posible dado que no podían ni siquiera esconderse.

Es decir, las motivaciones para unirse a una fuerza guerrillera no necesariamente son políticas o religiosas; hay ocasiones en las que a las personas que se convierten en guerrilleros sencillamente no les queda otra alternativa para sobrevivir. Algunos de los que escaparon a las ejecuciones de Baranovice y otros casos similares relataron que siendo judíos y conocidos por los habitantes de los poblados y aldeas que no eran judíos, era altamente probable que alguien los delatara a los Nazis; esto era, en efecto, un hecho que solía ocurrir.

A esto hay que agregar que no había posibilidad alguna de sobrevivir vagando sin comida, abrigo ni dinero en un lugar como el este de Polonia o las planicies de Ucrania o Rusia. La única alternativa para tales personas consistía en encontrar a algún grupo de partisanos que los aceptara, algo que tampoco estaba garantizado por muchas razones, que van desde lo ideológico y también el anti semitismo (en muy pocos casos), hasta el hecho de que tales grupos podían no tener recursos y armas como para abastecerlos, o que las provisiones eran escasas y si las personas en cuestión no eran físicamente aptas, no tenía sentido para los comandantes partisanos gastar recursos en mantenerlos con vida y en ese trámite quitarle recursos a sus combatientes que estaba en condiciones de ofrcer alguna clase de resistencia a los invasores.

Pese a las limitaciones, estas unidades guerrilleras resultaron tan peligrosas para los Nazis, que un tercio de todo sus recursos militares tuvieron que dedicarse a la contra insurgencia sin lograr nunca extreminarlas, aún empleando métodos brutales como la destrucción de aldeas enteras a modo de castigo colectivo. La superior tecnología, potencia de fuego y maldad no lograron vencer a personas comunes que nunca sospecharon en sus vidas que se transformarían en combatientes.

Varios comandantes de las fuerzas alemanas objetaron el uso de tales tácticas no solamente por su falta de humanismo y porque pensaban en la posibilidad de tener que responder más adelante por esas acciones, sino también por razones eminentemente prácticas: las masacres solamente acrecentaban las filas de los partisanos, los cuales, a modo de retribución, se tornaban cada vez más crueles con los alemanes. Las unidades de partisanos en muchos casos contaban con lagunas personas que tenían instrucción militar, incluyendo integrantes de fuerzas especiales u oficiales que quedaron tras las líneas alemanas sin ser capturados, y que conocían ese juego y lo utilizaban a su favor.

Y ya de tantos casos podemos concluir que no es la tecnología el factor que decide estos conflictos sino la motivación. Si los combatientes poseen mayor motivación triunfarán a pesar de encontrarse en inferioridad de condiciones; si los combatientes u oponentes tienen igual grado de motivación, entonces serán aquellos que tengan el mejor manejo de la tecnología disponible los que vencerán; tal es el caso de Israel, que maneja mejor la tecnología de la que dispone y peleando de manera igual de cruel que sus adversarios, logra imponerse. En este caso podemos decir que la motivación de los palestinos y otros adversarios israelíes es igual a la de los judíos.

Y todo esto probablemente nos esté indicando que como doctrina fundamental para la defensa de cualquier país lo mejor sea combinar ambos factores, como lo hacen precisamente los israelíes. Es decir, no renegar completamente de la tecnología ni abrazarla con fuerza de fe religiosa, y paralelamente a ello, desarrollar bien los aspectos que tienen que ver con la motivación de las tropas y el manejo de las táticas guerrilleras.

Una ventaja adicional de este tipo de formación es que paradójicamente, al aumentarse la capacidad militar se puede reducir el presupuesto asignado. En vez de estar pensando tanto en adquirir tanques y aviones de combate, buques y helicópteros en grandes cantidades, mejor sería formar fuerzas de reserva o irregulares altamente motivadas y distribuidas por todo el territorio de un país; esto no lo haría invulnerable a las invasiones, sino insoportable para los invasores.

Pero tampoco hay que caer en el error que implicaría asumir que se puede prescindir de la tecnología porque "el espíritu guerrillero" lo puede todo. Es decir que si bien puede resultar ventajoso disminuir un presupuesto militar sobre esta base tampoco resulta conveniente anularlo. Las razones son muchas para mantener una buena fuerza disasoria convencional, y exceden al ámbito de este artículo, pero vale decir que si fuera prudente descartar la tecnología y el armamento convencional en pos de una fuerza únicamente guerrillera, todavía resultaría posible cargar un barco con vikingos e invadir las costas inglesas pese al poder de la OTAN... y tal cosa claramente terminaría mal: Por más temible que resultaba un Drakkar vikingo navegando cerca de las costas europeas hoy en día con el expeditivo lanzamiento de una granada lacrimógena sería suficiente para hacer que sus ocupantes cacelaran sus intentos de desembarco.

Por otra parte, en aquellos países en los que se forman unidades guerrilleras como complemento de las fuerzas regulares, generalmente se lo hace con un objetivo ideológico y apelando a la vieja filosofía de ensalzar a los "obreros, campesinos y soldados", y con el doble objeto de contar con una especie de parapolicía política en zonas rurales y entre gente de escasa educación. Son pocas las veces en las que se busca entrenar a las fuerzas guerrilleras de forma seria, y aún cuando se hace esto, se cae en el error antes citado. Es decir, que el espíritu guerrillero lo puede todo.

Organizaciones como Hamas y Hezbollah son buenos exponentes de ello: usan su fuerza de froma muy efectva para controlar a su propia población. También son capaces de hostigar a los Israelíes, pero el problema siempre se les presenta cuando sus fuerzas guerrilleras tienen que enfrentarse a las IDF cara a cara. En esos casos son inevitablemente derrotados. Los dos problemas que tienen son: que sobreestiman su capacidad frente a un enemigo tan motivado pero mejor equipado y entrenado que ellos, y son más ignorantes.

La ignorancia, o falta de educación y cultura, es determinante en la capacidad de la guerrilla. El problema de muchas - o la mayoría - de las fuerzas guerrilleras es el escaso grado de educación de sus integrantes. Con una guerrilla compuesta por analfabetos se puede vencer en un conflicto en el que los contrincantes son igual de brutos, pero no si el enemigo está más educado o es más inteligente, y por eso las "unidades revolucionarias" en los conflictos reales y fuera de las tareas que implica el hecho de sojuzgar a sus propios ciudadanos, resultan de valor prácticamente nulo desde elpunto de vista bélico.

Por caso, las unidades partisanas que durante la segunda guerra mundial se enfrentaron a los Nazis, muchas veces estaban compuestas por gente de clase media y hasta clase alta que fueron empujados a esa situación: un médico o abogado de origen judío, un banquero o un industral, difícilmente entrarían en semejante juego en condiciones normales, pero la quitarles todo, matarles su familias, vecinos, amigos, quemarles sus propiedades, etc. de sobrevivir al genocidio inicial, seguramente que tomarían represalias o al menos encontrarían la forma de sobrevivir. Ingresar en la guerrilla es una de esas formas, pero con el agravante para los agresores de que se tata de gente inteligente y preparada, capaz de urdir planes y llevar acciones complejas y de un alcance potencialmente mucho mayor que lo que una fuerza guerrillera común podría lograr. Así es como los guerrilleros polacos incluso fabricaban sus propias armas, que usaban munición alemana, y así es como la guerrilla polaca era mucho más que una banda de gente armada. En Polonia, efectivamente, bajo la ocupación Nazi existió todo un estado polaco clandestino con su propio ejército - el Armia Krajowa. Esta organización contaba hasta con tribunales y un servicio postal, y el perjuicio que le causó a los Nazis no fue nada desdeñable.

Es decir, conlas precauciones del caso, formar guerrillas puede resultar sumamente efectivo para luchar hasta con los adversarios más poderosos. La cuestión es mantener objetivos realistas y razonables al crear tales unidades, y buscar que sus intetrants sean gente inteligente y educada. ¿Quién sabe? Quizás esto podría ser un mejor deterrente que el armamento pesado y así podría tornar al mundo en un sitio más pacífico.




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