Consejos para sobrevivir mejor en las colas y largas esperas

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Pablo Edronkin

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Las colas y las largas esperas se producen cuando hay un producto o servicio solicitado con poca capacidad para satisfacer esa demanda; ello puede ocurrir en el caso de recitales artísticos o primicias cinematográficas, eventos deportivos, trámites burocráticos, el colapso de instituciones bancarias o financieras, elecciones mal organizadas, etc.

En algunos casos la aparición de las colas es un asunto momentáneo y anormal, mientras que en otros, las largas colas y las esperas forman parte de la vida de una sociedad. En los países comunistas era muy común que la gente tuviera que hacer largas colas para todo. Las colas pueden aparecer por razones meteorológicas, en los aeropuertos que quedan cerrados o con operaciones retrasadas por le mal tiempo, o bien por razones mucho más tristes, como cuando los ahorristas intentan sacar su dinero de los bancos a causa de rumores sobre su falta de solvencia; también aparecen largas colas cuando las personas, principalmente extranjeros, tratan de huir de un país en guerra. Estas formaciones sociales, si las podemos llamar de alguna manera, raramente son letales en sí misma salvo que se generalice el pánico y se produzca alguna clase de estampida, pero constituyen una pérdida mayor de tiempo, un motivo de mal humor, peleas callejeras y hasta disturbios. Por eso, para pasarla mejor en una cola aquí le presentamos algunos consejos:

Siempre llévese algo de entretenimiento para hacer colas; los libros son lo mejor, pero cualquier cosa portátil servirá.

Lleve su teléfono celular o móvil consigo; así podrá pedir un reemplazo.

Tome nota de quienes están por detrás y por delante suyo; nunca falta quien intente aprovecharse de los que esperan para tratar de saltear su lugar. Cuando los soldados ingleses evacuaron la isla de Creta, no había suficientes barcos para llevar a todos; sabían que algunos caerían prisioneros de los paracaidistas alemanes que habían invadido la isla. Y para evitar "colados" en las largas filas, se tomaban de las manos o aferraban los pantalones, cinturones o camisas de los soldados que tenían enfrente y detrás.

Una silla plegable puede resultar muy práctica en algunos. Para las esperas nocturnas, una bolsa o saco de dormir puede ayudar bastante casos. En las colas muy largas hay que prepararse, literalmente, como para un campamento.

Para las esperas muy largas es recomendable armar un sistema de relevos entre usted y sus familiares. Un par de horas cada uno; si se trata de un trámite personal, esto debe tenerse en cuenta para que quien debe efectuarlo se encuentre en la cola a la hora indicada.

Si usted piensa que los burócratas que le hacen esperar tanto tiempo son estúpidos, es porque lo son, además de sádicos. No les tenga lástima.

Las largas esperas pueden ser producidas u orquestadas por burócratas que esperan alguna clase de soborno para acelerar los trámites.

En los países donde las colas prolongadas son normales aparecen toda clase de industriar derivadas, como los vendedores ambulantes que abastecen a la gente que espera con comida y refrescos, así como también auténticos profesionales que por una tarifa pueden aguantar la espera en lugar de las personas que necesitan hacerlo. Otras ofertas que suelen aparecer de forma no siempre legítima o legal incluyen a los gestores que se ofrecen para hacer los trámites parcial o totalmente, quienes tienen supuestos contactos o amigos dentro de las oficinas en las que hay que realizar los trámites y que pueden acelerar las cosas, y también aquellos que ofrecen papeles falsos que podrían ser utilizados en lugar de los auténticos, muy difíciles de obtener.

Tenga mucho cuidado en las colas pues constituyen un escenario ideal para toda clase de ladrones y carteristas.

La espera en algunas colas como por ejemplo, as de los aeropuertos, implican una vigilancia muy concienzuda de los pasajeros y la gente que espera por parte de agentes de seguridad que no necesariamente se encuentran en el lugar. No se debe demostrar nerviosismo puesto que ello podría acarrear una detención.

No tenga muchas esperanzas respecto de la capacidad intelectual, voluntad o inteligencia de los burócratas que le esperan al final de la cola porque esa clase de puestos se otorgan generalmente a los funcionarios menos capaces; muchas veces esos individuos disfrutan de manera un tanto sádica lo que le hacen a la gente que espera, especialmente si perciben que se trata de personas de mayor nivel socio económico. Una manera de ganar su buena voluntad es llamándolos "oficiales" a pesar de que es bastante obvio que esos trabajos se otorgan al último cabo o empleado menos capaz. Los auténticos oficiales o líderes de las organizaciones burocráticas muy raramente son asignados a tareas tan mundanas como atender en las colas, pero el título de "oficial" frecuentemente ilumina la mente pequeña. Usted también puede hacerse pasar por una persona que entiende poco o por un enfermo, sucio, con mal aliento o desagradable; los burócratas solamente quieren sacarse el trabajo de encima, y procesarlo a usted si demuestra que ello será engorroso, les atrasará el trabajo. Uno de mis abuelos era profesor universitario bajo el régimen soviético durante la época de Stalin, y cuando debía concurrir a alguna oficina gubernamental para solicitar algo, no se bañaba ni afeitaba. De esa forma. No solamente estaba a tono con la estética propia del comunismo tratando de evitar parecer un intelectual - lo cual por aquel entonces podría traerle problemas -, sino que se aseguraba de resultar lo suficientemente desagradable como para que los burócratas quisieran sacárselo rápidamente de encima.

Si un burócrata disfruta haciéndole la vida difícil, hágales lo mismo. Al menos se sentirá mejor consigo mismo. La resistencia pasiva puede lograr maravillas.

En algunos países del ex bloque comunista la gente solía llevar consigo algo que conocían como un "por si acaso", que era una especie de bolsa para hacer compras. Como la economía comunista era un fracaso y siempre faltaba mercadería, cuando se veía una cola, las personas tendían a entrar en ella sin siquiera saber qué era lo que se expendía, por si acaso.

Largas colas y trámites complicados en una burocracia arcana son cosas que hablan muchísimo de la auténtica falta de respeto por el ciudadano y la ineficiencia de la sociedad, pese a todo lo que se pueda decir desde fuentes oficiales. En tales casos el mercado negro, como acabamos de describir, tiende a florecer y perdurará pese a cualquier clase de represión porque mientras que la gente perciba que a la tortuosa burocracia oficial y las infernales colas se presenta una alternativa quizás más costosa al principio, pero que proporciona mejores medios para sobrevivir, nadie dudará que ese será el camino que hay que tomar.



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