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Lo más valioso que posee una persona en general es su casa y su coche, pero en ambos casos las inversiones no son generalmente un muy buen negocio; si se quiere tener capital para enfrentar emergencias, ahorrar dinero y eventualmente pasarlo a la siguiente generación, hay que pensar de manera diferente a la convencional.
Por supuesto, muchos de nosotros necesitamos una casa y un auto, pero el problema es que al comprar un coche, en el momento de salir a la calle por primera vez, ya empieza a perder valor de reventa. Un auto con algunos miles de kilómetros de uso ya no vale lo mismo que ese mismo auto cuando nos entregan sus llaves. Así que esa inversión de decenas de miles de dólares en realidad es un gasto que no deja ninguna clase de rentabilidad positiva... A no ser que uno se moleste en comprar cierta clase de autos, los de lujo, y pese a lo que se cree convencionalmente, no hace falta empezar al nivel de un Rolls Royce ara hacer un mejor negocio pues existen autos de lujo que se venden a precios sensiblemente menores. La razón para hacer esto no reside en la búsqueda de estatus o lo estético, sino en que los autos de categoría superior tienden a ganar valor con los años en vez de perderlo.
Lady Di murió a causa del accidente de un auto que en aquel momento valía nuevo en el mercado unos sesenta mil dólares; se trataba de un Mercedes Benz que evidentemente resultaba perfectamente apropiado para gente muy acostumbrada a la vida de lujo. Una persona común, que adquiere algunos autos a lo largo de su vida y paga veinte mil dólares por unidad en promedio, gasta lo mismo que si se comprara uno de estos autos de lujo: Con solamente cambiar tres veces en la vida de coche ya se obtiene la misma cifra y en todos los casos se pierde dinero pues el valor de reventa de esos coches ordinarios siempre es menor que el valor original. En cambio, el valor de un auto de lujo se mantiene o incrementa, o sea que al revender el Mercedes o cualquier auto similar incluso se puede ganar dinero.
Con las casas ocurre algo similar: Las propiedades comunes están sobrevaluadas y muchas veces hay que pagar hipotecas elevadísimas por algo que no vale tanto. Adquirir un inmueble por un tercio de millón de euros en España es un sin sentido cuando se piensa que por menos dinero se puede adquirir una casa mejor en un país como Marruecos o en una región como Latinoamérica, y con el resto de esa suma se puede vivir parcial o totalmente de renta. Hay personas que se auto esclavizan por treinta o cuarenta años con este tipo de hipotecas mientras que con lo mismo podrían obtener una calidad de vida mucho mayor.
También tenemos el problema de los bancos y los fondos de inversión: ¿cuánta gente se ha quedado en los últimos años sin los ahorros de toda su vida a causa de la bancarrota de su banco? ¿se puede decir que se puede confiar en esas instituciones? Evidentemente y pese a las garantías de seguridad que se prometen en el corto plazo, en el largo las cosas son muy diferentes y el dinero virtual puede desaparecer de la noche a la mañana. Las cosas sólidas, los bienes tangible y los valores como el oro o las joyas son mucho mejores para ahorrar y se encuentran disponibles incluso durante las peores situaciones de emergencia: Mi abuela solía contar como cuando empezó la guerra mundial, su madre, que vivía en Varsovia, le entregó a ella a y a cada uno de sus diez hermanos un jarrón lleno hasta el tope de oro y joyas. Ellos ahorraban así a pesar de ser de una familia que llevaba siglos como banqueros; poseían varios bancos en Polonia, pero preferían el oro y las joyas. A pesar de las incautaciones y el pillaje de los nazis, así sobrevivió el capital de mi familia. Trate de lograr lo mismo con su dinero depositado en un banco.
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