Ahorrar es sobrevivir y prosperar

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Pablo Edronkin

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¿Qué significa que tanta gente está cayendo en la bancarrota a causa de sus hipotecas? Simplemente, que deben más de lo que tienen, y eso es antinatural.

Consideraciones éticas sobre el destino de los indios aparte, ninguno de los colonos europeos que llegaron al continente americano, desde Alaska hasta Tierra del Fuego, arribó a esas costas endeudado. Llegaban sin dinero, sin bienes y sin ningún registro de crédito. La gente vivía en donde podía y luego construía una casa. Así se progresaba a la manera clásica, hasta hace algunos años.

Hoy en día la gente no puede progresar siquiera en su propio país; ya no hace falta emigrar para estar sin dinero y teniendo que esforzarse. Ahora basta irse de la casa de los padres al llegar a la adultez para tener que encontrar un trabajo mal pago para obtener una hipoteca o un crédito para comprar una casa mucho más pequeña que la que solían tener nuestros migrantes ancestros, y a diferencia de ellos que empezaban nuevas vidas, los ciudadanos del mundo moderno y especialmente, los del autopostulado primer mundo deben pasar toda su vida activa pagando deudas.

Junto con esta cultura de endeudamiento permanente se ha perdido la costumbre de ahorrar dinero, La mayor parte de la gente no ahorra ni siquiera para sus vacaciones pues para esas contingencias utiliza sus tarjetas de crédito, hundiéndose un poco más en el pantano de las deudas. Nadie parece recordar que para mantener cualquier clase de estilo de vida, si es que se desea que sea sólido y constante, hace falta capital y para ello hace falta ahorrar. El dinero no hace a la felicidad, pero no se puede ser verdaderamente libre sin él.

La crisis financiera actual nos está mostrando cómo son las cosas en el mundo pese a las apariencias, al globo inflado del consumismo - lo lamentable de esto es que incluso los gobiernos de corte supuestamente socialista intentan demostrar lo bien que se está con ellos estimulando el consumo en desmedro del ahorro y de la inversión, lo cual a la larga lleva a una caída en el nivel de productividad de la economía y al descenso consiguiente en la calidad de vida.

En realidad el saldo es que la inmensa mayoría de los seres humanos tiene menos de lo que cree, pero no sería así si esas personas tuvieran ahorros que les permitieran superar la situación de emergencia económica y hacer que su capital sobreviva intacto. El ahorro es el mejor seguro que hay contra situaciones imprevistas. Pero la realidad está hallando a muchas personas desnudas, endeudadas, y con sus límites de crédito al tope, sin empleo en muchos casos.

Los gobiernos, con su voracidad fiscal que los lleva a cobrar de forma "legal" cada vez más impuestos no contribuyen a mejorar esta situación, y la gnete, que ya de por sí tiene poco, se enucentra con que el bolsillo se le vacía cada vez más rápido. Y frente a la necesidad cada vez mayor de contar con determinadas cosas - lo que sería el materialismo - simplemente estimula al endeudamiento.

Cuidado: no es que buscar el beneficio material está mal. Tampoco podemos decir que alguien puede tener derecho de decirle a terceros qué o cuanto deben tener o ómo deben utilizar su dinero como ocurre en los regímenes que violan la propiedad privada o que si no pueden hacerlo, pretenden tener injerencia sobre ella. Es uan cuestión de conciencia individual, y no de interés público. Es la gente la que debe acostumbrarse a ahorrar, a invertir y a pensar en el futuro. Nadie, y mucho menos un gobierno, tiene derecho a decirle a las personas cómo tienen que emplear lo que poseen.

Por eso es necesario volver a la cultura del ahorro personal; el alcancía no era una mala idea y es más perdurable - y probablemente más seguro - que una cuenta bancaria. La mejor manera de retomar esa cultura tan provechos cosiste en tratar de ahorrar aunque sea una mínima cantidad de dinero todos los meses.

Muchas veces - muchísimas, más bien -se ha denostado a los financistas de orígen judío, a familias como Rothschild, Speyer, Schiff o Schoenberg, que en realidad - y es cierto - son todos parientes entre sí. Se ha dicho que son usureros, que se aprovechan de los demás, que están detrás de numerosas conspiraciones diabólicas para manejar el mundo y otras cosas más. Pero en realidad lo que sucede es que estas familias, que proceden de una sola, son sumamente antiguas y ya desde hace mucho tiempo que comprenden mejor que nadie cómo se manejan el dinero y la propiedad. Los banqueros judíos son gente que ha sobrevivido a muchísimos peligros, y que se dedicaron a las finanzas cuando la propia sociedad les impidió hacer cualquier otra cosa.

A partir de allí hicieron lo mejor que pudieron con lo que tenían y los resultados están a la vista. Cuando se sobrevive a quienes te quieren matar, no tenés por qué ser bondadoso con tus verdugos o buscar su provecho o beneficio en adición al tuyo, y por eso estos banqueros nunca tuvieron ningún remordimiento en competir y vencer a las sociedades que los quisieron destruir por siglos.

O para decirlo de otro modo, no se puede esperar otra cosa que no sea una fortuna después de estar ahorrando por miles de años. En vez de denostarlos, la gente debeía aprender de ellos (Ver The Skowronek Bankers).

Es algo tan simple pero que a la larga produce diferencias notables en la calidad de vida. Lo otro, estar endeudados hasta la edad en la que ya no podremos trabajar más, es supervivencia llena de penurias y sin libertad verdadera.



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