Para un ser humano normalmente no existe prima facie una diferenciación entre los que es la supervivencia personal y la de un grupo; es decir, estamos dispuestos a ayudarnos, pero ¿hasta qué punto se extiende esta noción? ¿Hay algún límite?
El instinto de supervivencia es fuerte y es esencialmente algo personal; la supervivencia entre los animales es un asunto básicamente que atañe a cada individuo de una especie por separado, pero nuestra naturaleza como seres sociales modifica las cosas. Nuestras características de ser social hacen que extendamos eso a nuestro grupo, pero cuando se pierde la noción de que el grupo está constituido por individuos y se pasa a tener una visión de conjunto más difuso, la idea de ayudar, de colaborar, de tener piedad por otros se desfigura. Mientras entendemos al grupo como algo compuesto por individuos a quienes les podemos ver el rostro, los tratamos como personas; sino, los tratamos como a una masa. Es como en la guerra: Matar es más fácil si el enemigo es visto a la distancia, como un conjunto de hormigas. Sentimos más presión para ayudar a nuestros semejantes cuando los tenemos cerca.
Así que cuanto más nos movemos en dirección a lo abstracto dentro de nuestra especie, nuestra cultura, país o sociedad, ese vínculo o sentido de obligación se debilita, haciendo que al mismo tiempo que sentimos la necesidad de ayudar a algunos, ignoramos por completo a otros. Todo depende de con quiénes empatizamos más. Pero en el extremo de todo esto encontramos a las instituciones públicas del mundo, los organismos internacionales y los estados con sus gobiernos: Con esos casi nadie, nunca empatiza. Si a esto agregamos la obvia y persistente desconfianza en los líderes políticos, resulta evidente concluir que la entidad que menos ayudaría la gente es a su propio gobierno, al estado que representa, y esto se puede ver de manera obvia en la incidencia de los casos de patriotismo que llevan a la auto inmolación: Algunos pueden morir por Dios y la patria, pero estadísticamente son insignificantes, como un caso en varias decenas de millones. El resto de la gente prefiere garantizar su propia supervivencia..