El racionamiento, el mercado negro y la supervivencia

Clic aquí para contactar al autor
Pablo Edronkin

Lecturas sugeridas

Algunas historias de contrabandistas y emprendedores del mercado negro

Todas las historias de aventureros y viajeros

El Mercado Negro

Supervivencia urbana: Saqueos

Productos y servicios

Cosmic Cat - Un juego cósmico y gratuito

Ruleta Americana Gratis

Ruleta Europea Gratis

Jacks or Better Power Poker

Blackjack Gratis

Energía verde

Juegos gratis

Información deportiva y apuestas

Aumente sus ingresos para vivir libremente

Equipos y provisiones para la aventura

Equipos de supervivencia

El racionamiento es una técnica utilizada para distribuir alimentos y aquellos bienes indispensables para la supervivencia; las cartillas de racionamiento son un clásico de la supervivencia urbana, y también de las sociedades manejadas por regímenes autoritarios e ineptos.

En tiempos de guerra o catástrofe natural, cuando las cadenas de distribución comerciales normales quedan interrumpidas o cuando es imperativo reorientar los recursos productivos a satisfacer necesidades muy urgentes como sostener a las propias fuerzas militares en un campo de batalla, los gobiernos y las autoridades locales suelen recurrir al racionamiento de alimentos y otros bienes básicos para asegurarse de que la población reciba de forma equitativa lo que necesita; en estas circunstancias entendibles, se combate la especulación y el acaparamiento por medio de diversos sistemas, de los cuales las cartillas de racionamiento en distintas formas constituyen el método más común de todos.

El racionamiento es utilizado en supervivencia en distintos ámbitos: Hasta se puede racionar agua, aunque esto tiene sus límites. También se ha llegado a racionar munición en el caso de diversos ejércitos en guerra, obviamente bajo condiciones no conducentes a la victoria, como en el caso de algunas unidades del ejército soviético en las que se entregaba una cantidad de balas a cada soldado, pero solamente un fusil por pareja, dando por sentado que uno de ellos moriría y sería reemplazado por el otro; este tipo de medidas extremas no son precisamente muy buenas para la moral de la tropa, como es obvio imaginar, por lo que se trata de evitarlas aún más que en el caso del racionamiento de los alimentos.

Pero más que las desgracias inevitables, la necesidad de racionar productos aparece en el caso de economías muy mal manejadas, durante largo tiempo: Irán, uno de los principales productores de petróleo crudo del mundo ha perdido casi todas su estructura de refinación con el paso de décadas en las que a causa de su régimen islámico no se ha invertido dinero en esa infraestructura. Hoy en día prácticamente no existe refinación de naftas y otros subproductos derivados del petróleo y los conductores iraníes deben adquirir lo que necesitan para sus vehículos en base a cartillas de racionamiento. Este colapso también ocurre u ocurría con frecuencia en los países totalitarios o de corte comunista: en Cuba, recientemente, almacenar una docena de huevos era considerado acaparamiento y especulación en contra de la sociedad y naturalmente, los alimentos solamente podían obtenerse de forma dosificada por el estado.

Cuando las limitaciones conceptuales de las ideologías y la estrechez mental de los militantes que las sositienen se hacen evidentes, el mercado negro empieza a florecer generando descrédito en todo el sistema. Mientras que en el Virreinato del Río de la Plata los españoles trataban de mantener un estricto monopolio sobre el mercado local, haciendo que todas las actividades dependieran de España, mis propios ancestros estaban ocupados rompiendo ese bloqueo con viajes de contrabando. En efecto, una carta del Conde Manuel de Belmonte a Guillermo de Orange indicándole que un barco había salido hacia Buenos Aires desde Holanda, y con el que ellos realizaban actividades en el mercado negro local, es la primera referencia que hay de la presencia de mi familia en lo que actualmente es la Argentina. Esto ocurrió en 1695, y era bastante común. Mientras tanto, el Marqués Francois de Schoenenberg, primo de Don Manuel y embajador del rey de Inglaterra en Madrid, negociaba con las propias autoridades españolas que, por supuesto, sabían del contrabando y se beneficiaban de él también (Ver The Skowronek Bankers in the XVII Century). Francois y el príncipe Guillermo estaban en muy buenos términos, y cuando el susodicho se convirtiera en rey de Inglaterra poco después, la propia corona británica de forma "oficial" se dedicó a fomentar el contrabando en las colonias españolas y protuguesas, dado que a la sazón, la familia Schoenberg, de la que provengo, a su vez desciende de la familia de Belmonte que estaba muy bien posicionada en la península ibérica. Guillermo de Orange utilizó a la propia influencia de su reino para proteger a Francois cuando por instigación de Luis XIV el rey de España intentó removerlo como representante en Madrid de Inglaterra y Holanda.

Como se imaginará el lector a estas alturas, Francois también hacía negocios con los españoles, pese a que oficialmente eran poco menos que enemigos: En efecto, existe una carta del ministro de Blecourt, representante francés en España, quejándose a Luis XIV porque el tío Francois le estaba vendiendo galeones a la armada española.

Y por si se lo preguntan, Don Manuel era el embajador de la corona inglesa en Portugal y por supuesto, los reyes de Portugal, Francia, Ignlaterra y España, junto con los Belmonte y Schoenberg, estaban todos emparentados (Ver Schoenberg).

Cuando una sociedad se encuentra en el medio de un problema que la gente ve como externo, no por culpa de sus líderes, el patriotismo y los sentimientos de lealtad pueden lograr que el sistema de racionamiento se mantenga relativamente libre de corrupción por un tiempo prolongado. Tal es el caso de Gran Bretaña durante la segunda guerra mundial: Los súbditos de la corona, al ver que su propio rey compartía sus penurias de racionamiento, y al entender que estaban luchando por la supervivencia de su imperio, estaban dispuestos a hacer numerosos sacrificios. En Alemania ocurría algo similar hasta que la gente empezó a dudar de la capacidad del gobierno de Hitler para ganar la guerra y en sus razones verdaderas. Hacia 1944 ya había florecido en el Reich un importante mercado negro.

El mercado negro es proporcional al descrédito del sistema de racionamiento; y esto se hace cada vez más significativo a medida que la supuesta emergencia que prolonga dicho racionamiento se extiende en el tiempo. Tras un par de años, como mucho, la gente empieza siempre a dudar acerca de las razones auténticas para la implantación del racionamiento, o de la habilidad de los líderes para salir de tal situación. Semejante falta de certeza y hasta un cierto grado de decepción hacen que la gente, cansada de padecer privaciones que cada vez se ven más como innecesarias, busque satisfacerlas por otras vías. Esto, recordemos, es muy distinto al racionamiento propio de las situaciones de supervivencia pura.



Búsqueda rápida

Videos

Páginas web relacionadas

Libros

Foro de Andinia

Normas para la reproducción de este artículo

Otros

Artículos Directorio Tienda Foros

Exploración, naturaleza, deportes y aventura al aire libre en © Andinia.com