¿Quién dijo que las cosas nos pueden afectar de distinta manera? ¿Quién dijo que las catástrofes son diferentes según las víctimas a las que afectan? ¿Es realmente más seguro vivir en el primer mundo que en el tercero?
Hablar de primer y tercer mundo es solamente una demostración más de lo despectiva que puede ser la gente: Entre una "Bidon Ville" de París y una favela de Sao Paulo no hay tanta diferencia como parece. Entre las actitudes del Sr. Bush y el Sr. Chávez tampoco, entre el tráfico de armas en el que todo indicaría que participó el presidente Ménem, y las operaciones de ventas de armamento "en gris" que tuvieron lugar mientras la Sra. Tatcher fue la primer ministra del Reino Unido, tampoco... A Argentina el llamado primer mundo la condenó por invadir las Malvinas y se consideró legítimo enviar a una flota para combatir a una aparentemente terrible dictadura, pero quienes enviaron esa flota no tuvieron problema alguno en invadir a Irak, país que nunca les había hecho nada. El mundo es hipócrita e igualmente peligroso en todas partes.
Si bien muchas veces no nos detenemos a pensarlo, la vida en cualquier sociedad moderna no está exenta de peligros. Pensamos que como vivimos en un país desarrollado, medio desarrollado o lo que sea no estamos más expuestos a determinados problemas como las epidemias, las revoluciones bananeras y cosas por el estilo; en otras ocasiones, cuando no tenemos tanta suerte y vivimos en un país de segunda o tercera clase, pensamos que por ello somos más vulnerables que los afortunados del llamado primer mundo, y que la mayoría de los problemas que nos aquejan tienen que ver con la calidad cuestionable de nuestra sociedad.
Hechos como los que sacuden reiteradamente a la sociedad y la economía de países como la Argentina parecen constatar esta visión. En este país los bancos defraudan a la gente, el gobierno también es un estafador y se comporta casi como una organización ilícita, las leyes no sirven y la gente se empobrece día a día. Pero cuando pensamos en casos como el de Enron en los Estados Unidos, Air Madrid en España, Blackwater en Irak o el banco Northern Rock en el Reino Unido y la forma en la que esas compañías y los gobiernos que las apañan tratan a la gente, vemos que la diferencia entre los países percibidos como serios y los que no lo son tiene más de apariencia que de realidad a la hora de considerar los fundamentos de la supervivencia urbana.
Puede que incluso casos como los del banco británico sean menos frecuentes que en los países latinoamericanos, pero a los ahorristas a los que abandonó la empresa en la que confiaron y el gobierno al cual le pagan impuestos para que la ley se cumpla y también se lava las manos, las bellezas institucionales de la patria de su majestad importan poco y ahora se encuentran en la misma situación que los ahorristas argentinos en 2001.
La realidad es que vivimos en un mundo que cada vez más tiende hacia la estratificación en corporaciones de diversa índole y el individuo, es decir, el ser humano, se convierte en un "commodity" de igual valor percibido por las autoridades en todos los casos. Hasta es posible ver renovados intentos de censura y fraude electoral. Por eso, al estudiar la supervivencia urbana debemos considerar que la misma se aplica sin distinción geográfica, sin pensar que porque se vive en un país aparentemente de primera o de cuarta se está más seguro o no, porque la realidad es que lo único seguro es que estamos en el mismo planeta.
A partir de esta página le presentamos una serie de artículos y ensayos sobre la supervivencia urbana y los aspectos filosóficos y de actitud que hay que tener en cuenta en relación a ella, porque en muchos casos se ha podido constatar que más que los medios es la actitud de los ciudadanos la que determina el éxito o fracaso de los afectados frente a los problemas relativos a la supervivencia en las ciudades. No solamente hay que tener en cuenta a los terremotos, las guerras y los cataclismos en los que ocurre la destrucción física de las cosas, sino también al colapso de los sistemas sociales y de gobierno.
Probablemente mejor entrenados que ninguno para la supervivencia urbana.