Cómo construir un iglú sin herramientas (I)


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Federico Ferrero

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Muchas veces se habla de los iglúes o inglús como refugios de supervivencia ideales para un clima invernal con abundante nieve disponible. Sin embargo, su construcción, aunque realmente útil e insuperable en muchos sentidos, es realmente complicada y requiere del uso de herramientas que un superviviente ocasional (no un esquimal) difícilmente tenga consigo. En este artículo contamos nuestra experiencia de construcción de un iglú "sin nada", al menos nada que no se pueda conseguir en la naturaleza, junto con nuestras manos, pies e inteligencia.


Video que muestra algunos aspectos de la construcción de un iglú
sin usar herramientas no improvisadas, como refugio de supervivencia polar.

Manos: herramientas frías

Cuando se construye un iglú de forma realmente improvisada (es decir, sin disponer de serrucho, cuchillo, pala, etc.) habrá que usar las manos, evidentemente. El problema es que, incluso aunque tengamos guantes, tarde o temprano vamos a enfriarnos las manos hasta tan extremo que podemos rozar el congelamiento. Saber esto es muy importante, ya que al menor indicio de "dejar de sentir" los dedos, tendremos que hacer un descanso para, junto con ejercicios de calentamiento de brazos, muñeca y dedos, recuperar un poco la circulación.

Si usamos guantes, los mejores serían los impermeables y transpirables ("perlantes") de membrana tipo Goretex. Pero como estamos suponiendo que vamos a trabajar como supervivientes sin equipo, tenemos que pensar que no vamos a tener este lujo, o incluso trabajar a mano desnuda. Sin embargo, si tenemos algún plástico, podremos improvisarnos unos guantes para (por lo menos) no mojarnos las manos, y así lograr que se nos enfríen más lentamente y se calienten más rápido durante los descansos.

Un método para saber si tenemos las manos congeladas o si el frío todavía es soportable, consiste en tocarse el dedo pulgar con el meñique de las manos: si no lo logramos la primera vez (si no coordinamos) significa que estamos cerca de la congelación de las manos, y tenemos que descansar para calentarlas. Una forma práctica de calentarlas es ponerlas abajo de nuestras axilas, la corva de las rodillas, o hacer el clásico "molinete" (girar los brazos a la altura de los hombros a gran velocidad) para que la sangre vaya de los brazos a las manos.

Ubicación del iglú

Si es posible habrá que elegir un terreno plano para construir el refugio, o lo más plano que haya en las inmediaciones de la zona de supervivencia, lugar que elegimos para acampar por diversas razones (cercanía de agua), etc.. Al mismo tiempo, el lugar de emplazamiento de nuestro refugio-vivac provisional deberá estar lo más cerca posible de la fuente de nieve, que deberá ser extensa, por razones obvias: ahorro de tiempo y esfuerzo en su construcción, y garantía de tener todo el materia base necesario para la construcción de los ladrillos de nieve.

Aunque en esta ocasión no lo llevamos acabo, lo ideal y tradicional es construir el refugio en el lugar que queda al ir sacando los ladrillos o bloques de nieve. En caso de tratarse de un iglú de tamaño medio o grande (el que vemos en las fotos y videos es chico, para dos personas sentadas adentro) lo ideal es que la superficie de donde se sacaron los bloques de nieve sea el suelo bajo del iglú, la parte delantera, y atrás quede una zona más elevada destinada para dormir. La razón de esto es que el frío tiende a darse en la zona baja (o el calor en la alta), y así se logra más confort cuando se duerme.

Es importante pensar también cual será la orientación de la puerta: normalmente en la zona contraria a la dirección de los vientos predominantes (sotavento). La puerta deberá ser a su vez lo más chica posible (para evitar pérdidas innecesarias de calor). Si hay mucho viento o el mismo no tiene una dirección estable, y hay nieve (y tiempo) suficiente en base del iglú, se puede cavar un túnel como puerta.



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