Pedir ayuda estando perdidos o extraviados al aire libre (I)


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Federico Ferrero

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En caso de necesitar ser encontrados tras perdernos al aire libre: cómo hacer señales de forma convencional, cómo utilizar las nuevas tecnologías de comunicación y orientación para solicitar ayuda indicando nuestras coordenadas específicas a los equipos de búsqueda y rescate, y otras consideraciones para poder ser evacuados o auto-evacuarnos en caso de estar perdidos.

INDICE

¿Evacuación y autoevacuación o búsqueda y rescate?: estando cerca y lejos de la civilización

¿Ya nos estarán buscando?

Medios de orientación y señalización de supervivencia para solicitar rescate

Medios modernos de orientación y comunicación para solicitar rescate


¿Evacuación y autoevacuación o búsqueda y rescate?

Cuando estando perdidos, lo primero es ver lo que podemos hacer por nosotros mismos para volver a una ruta conocida, "auto-evacuarnos" o "auto-rescatarnos". ¿Qué podemos hacer por nosotros mismos para dejar de estar extraviados? Lean este artículo para saber más.

Pero si ya hicimos todo lo posible y se nos agotan las opciones o se nos acaban las ideas, si se hace de noche y no tenemos equipo para pasar la noche sin riesgo de pasarla mal, si estamos nosotros o alguna de las personas de nuestro grupo heridas o incapacitada para desplazarse por su cuenta, si la situación meteorológica, la falta de comida o cualquier otra situación convierta nuestra pérdida en una situación de emergencia, entonces llega el momento de intentar pedir ayuda.

Para solicitar rescate las nuevas tecnologías son de una ayuda inestimable, aunque no siempre estarán presentes o disponibles para nosotros, por lo que hay que conocer tanto los métodos tradicionales para hacer señales, como el saber usar los nuevos medios de comunicación y orientación móviles, como son los GPS, los celulares o teléfonos móviles, etc. Y paralelamente, saber los puntos débiles y fuertes de usar lo tradicional o lo moderno a la hora de solicitar una búsqueda por parte de las autoridades competentes.

Al ser conscientes de que estamos perdidos, lo primero es seguir estos pasos y saber que, en cualquier caso, todo extravío es limitado porque (como decía un profesor de orientación que tuve) normalmente sabemos aunque sea "más o menos" que estamos, por poner un ejemplo exagerado, en el país tal, o incluso en la localidad tal, y que nuestra dirección o rumbo era tal otra, sabiendo además, si hacemos un poco de memoria, cuál fue el último punto conocido por el que pasamos, ya sea determinado por un camino, un accidente geográfico fácilmente reconocible a simple vista o ubicable en el mapa, etc. Volver a encontrar el camino o el rumbo correcto no es imposible, y a veces no llega a ser una emergencia por la que haya que pedir ayudas de terceros.

Por otro lado, hay que considerar el costo que tiene un operativo de rescate, ya sea cubierto por terceros (gobierno, seguros, etc.) o por nuestro propio bolsillo, cargados a nuestra cuenta a posteriori, dependiendo del país o región en que nos encontremos, el compromiso que hayamos adquirido al visitar una zona determinada, o la consideración que se haga de nuestro pedido de socorro como verdaderamente no urgente. Por ejemplo, en el Parque Nacional Aconcagua, uno firma antes de entrar un documento por el que se compromete a pagar un potencial rescate, si ocurriera. En algunos países los rescates son gratuitos para los ciudadanos que sufran accidentes al aire libre, en todos los casos, incluyendo extraviados; mientras que en otros los debe pagar el afectado o su seguro en todos los casos; o pagarlo únicamente si se considera que el accidente fue consecuencia de una negligencia por su parte. Por supuesto, en caso de tratarse de una verdadera emergencia, no pensaremos en estas cuestiones, porque lo primero es lo primero (la vida y la salud), pero en otros casos menos graves, baste decir que la hora de vuelo en helicóptero en lo que a combustible y mantenimiento se refiere, puede superar los 1.000 euros, sin contar el coste que tiene a nivel de recursos humanos (formación y sueldo de pilotos, técnicos aeronáuticos) y otros asociados.

Si finalmente llega el momento de pedir ayuda, lo primero a determinar es las opciones que tenemos al respecto, dándose básicamente las siguientes:

Estamos cerca de la civilización. Lo cual significa, con posible cobertura de telefonía móvil y rutas (sendas, caminos, carreteras, etc.) transitadas por personas o vehículos a menos de un día (con luz diurna) de camino.

Esto ocurre, por ejemplo, en la mayoría de las regiones de montaña de Europa Central, y en general en países desarrollados o regiones al aire libre con fácil acceso por carretera o por aire, muy turísticas o transitadas por montañistas, etc.

En este caso, la posibilidad de pedir ayuda teniendo un teléfono móvil o celular, y recibirla, puede ser muy alta, aunque hay que matizar al respecto, contestándonos a las siguientes preguntas:

¿Estamos en un país o región que cuente con servicios de búsqueda y rescate al aire libre para la zona en que nos encontramos? Y, de existir, ¿son estos eficientes? Esto implica saber si dispone con un servicio cercano o local de búsqueda y rescate aéreo o terrestre que pudiera encontrarnos con relativa facilidad, sabiendo nuestra posición. Evidentemente, esto lo deberemos saber de antemano si nos movemos por una región o país que no es el propio, en una salida durante una actividad al aire libre (montañismo, excursionismo, etc.) pero, será difícil saberlo si estamos perdidos tras un accidente aéreo, por ejemplo. En cualquier caso, si la respuesta fuera negativa o desconocida, hay que contar con la posibilidad de realizar un autorescate o autoevacuación, teniendo en cuenta lo explicado aquí, siempre tras intentar comunicarse con los servicios de urgencia.

Estamos lejos de la civilización. Lo cual significa, sin cobertura de telefonía móvil y con rutas (sendas, caminos, carreteras, etc.) transitadas por personas o vehículos a más de un día (con luz diurna) de camino.

Esto puede ocurrir, por ejemplo, en muchos lugares de la Cordillera de los Andes que son poco transitados o inexplorados, siendo la cobertura móvil nula, y donde no hay servicios de rescate especializados en montaña a cientos de kilómetros a la redonda.

En este caso, las posibilidades de pedir ayuda son limitadas, y la posibilidad de tener que organizar por nuestra propia cuenta una autoevacuación o un autorescate, serán más probables, tomando esa decisión luego de haber agotado las opciones de pedir ayuda sin obtener resultados, y en función directa a la peligrosidad o riesgo de permanecer en el lugar en el que estamos por más tiempo: por riesgo inmediato (ejemplo: riesgo de avalanchas o derrumbes), por falta de ropa de abrigo o cobertura de las inclemencias del tiempo, o (a más largo plazo) por falta de agua o víveres, etc.



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