Roturas fibrilares y desgarros: prevención, primeros auxilios y tratamiento (IV)


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Federico Ferrero

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Sobre la aplicación de frío y calor

Aunque algunos autores no se ponen de acuerdo respecto de las virtudes o perjuicios del frío (hielo), lo cierto es que la mayoría coincide en que durante los primeros momentos (24 a 48 horas, o mientras dure la inflamación), luego de un diagnóstico médico concluyente, la aplicación de hielo local es lo más efectivo para reducir el dolor al mitigar una posible hinchazón (recordemos que el hielo nunca debe aplicarse de forma directa sobre la piel). A medida que evoluciona la lesión es puede aplicarse también calor (para aliviar el músculo si está contracturado) o frío, según el caso y los resultados que de en cada lesionado.

Evolución de la lesión

Aunque no está probado que nada acelera la cicatrización de un desgarro muscular, es cierto que algunas medidas puede favorecer una recuperación más confortable (que no más rápida) de la lesión. Entre estas medidas se encuentran la siguientes:

Guiarse por el dolor. En algunas lesiones no se aplica esta máxima, pero sin en lo que atañe a los desgarros. Básicamente significa mantener toda actividad física regular, siempre que no cause dolor en la zona lesionada, y progresar en la movilidad de la lesión a medida que el dolor disminuya (la herida cicatrice). El movimiento, siempre que se matenga por fuera del umbral del dolor, ayudará a una mejor y más rápida recuperación al mantener un buen flujo sanguíneo en la zona lesionada.

Evitar en principio los masajes y estiramientos. A diferencia de lo que ocurre con los calambres o tirones [5] en los desgarros los masajes y estiramientos están contraindicados hasta que el dolor haya desaparecido prácticamente en su totalidad. Por supuesto, toda actuación debería estar supeditada a la consulta con un médico traumatólogo y un fisioterapeuta o kinesiólogo.

Uso de vendajes y/o prótesis elásticas. Aunque es una medida de confort, puede evitarse tranquilamente, y en cualquier caso nunca debe abusarse de estos métodos ortopédicos. Es decir, que se deben usar con moderación, y reducirse su uso a medida que se reduce el dolor o mejora la lesión. Esto es así porque sino uno corre el riesgo de debilitar la zona muscular afectada por la "adicción" a complementos ortopédicos de este tipo, ya sea adicción física o psicológica.

Aplicación de calor o alternancias entre calor o frío localmente. Como dijimos, al principio el frío suele ser lo mejor. Más adelante lo mejor es dejarse guiar por el dolor, y ver lo que se aplica mejor a cada caso. En general suele venir bien el calor para relajar los músculos, pero a algunas personas siguen sintiéndose mejor con el frío, o con la alternancia de frío y calor. Esto puede hacerse de forma casera a través de baños o duchas, de paños o de bolsas de hielo, etc.


Notas:
[5] Hay que saber diferenciar bien entre desgarros o roturas fibrilares y calambres o tirones musculares, principalmente porque el tratamiento de primeros auxilios de una lesión es totalmente contraproducente para la otra. Para leer más sobre calambres o tirones musculares siga este enlace.



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