Roturas fibrilares y desgarros: prevención, primeros auxilios y tratamiento (II)


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Federico Ferrero

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Prevención y precauciones para evitar desgarros

Los desgarros son una lesión típica de deportistas, ya que (como dijimos) suelen surgir como consecuencia de una sobrexigencia física, momentánea (movimiento brusco o técnicamente erróneo) o prolongada en el tiempo. Esto significa que podemos anticiparnos a su posible aparición, y tomar medidas para evitarla en lo posible.

Un desgarro no puede predecirse, y tampoco evitarse con el 100% de seguridad, pero el seguir ciertas buenas costumbres puede disminuir mucho la posibilidad de que aparezca. Algunas de estas medidas preventiva son:

Evitar el sedentarismo. Aunque aquí damos por supuesto que los desgarros le ocurren a los deportistas, lo cierto es que no siempre es así. Aquellas personas que no realizan ejercicios físicos con regularidad o que son sedentarias, pueden sufrir calambres igualmente precisamente por ese motivo, y su recuperación será mucho más lenta y peor que la de una persona con una buena condición o estado físico (entre otras cosas debido a una menor vascularización de sus músculos). La razón es que las fibras musculares son débiles, y ante un movimiento brusco (por ejemplo, el obligado partidito de fútbol de los domingos con los amigos) o un mal movimiento (levantando las bolsas del supermercado, sin ir más lejos) desemboca en un desgarro.

Realizar un buen calentamiento y vuelta a la calma (enfriamiento). El calentamiento no tiene que ser sólo aeróbico (correr, moverse) sino muscularmente localizado (calentar los principales músculos que se van a ver implicados en los movimientos típicos del deporte o actividad física que vamos a realizar a continuación). Además, los estiramientos y movimientos articulares deben formar parte de estos ejercicios de inicio y fin de la sesión de práctica.

Mantenerse bien hidratado (antes, durante y después del ejercicio). Puede leerse más sobre este tema acá.

Mantener una buena nutrición, equilibrada. La desnutrición o una nutrición desequilibrada son factores que predisponen los desgarros musculares. La diabetes también es un factor de riesgo.

Realizar ejercicios de musculación o fortalecimiento muscular equilibrados. En particular, nunca se debe fortalecer un músculo sin hacer lo propio con su antagonista de forma proporcional, y viceversa. Esto se aplica tanto al entrenamiento con pesas, máquinas o aparatos como complementos; como al exigido por los propios ejercicios del deporte o actividad física que realicemos.

Un ejemplo de lo que ocurre cuando no se presta atención a esta recomendación se ve en algunos futbolistas que fortalecen mucho sus cuádriceps, pero no hacen lo propio con los isquiotibilales (biceps femoral), su antagonista, fomentando la posibilidad de lesiones. Esto pese a que los profesionales de la medicina deportiva saben bien que la fuerza de los cuádriceps no puede superar en demasía la de los isquiotibilales, porque el resultado es una mayor posibilidad de desgarrarse estos últimos ante una fuerte patada, por exceso de potencia en los primeros.



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