En primeros auxilios las lesiones cervicales sólo pueden sospecharse. Por lo tanto, siempre que haya la más mínima posibilidad de que se haya producido una, hay que actuar de hecho como si la hubiera, y en ese caso no mover al herido salvo que sea absolutamente imprescindible.
Las lesiones de las vértebras cervicales tiene un gran riesgo de implicar una lesión en la médula espinal. El corte total o parcial de la médula espinal a esa altura, puede traer aparejado problemas motores muy graves, en algunos casos llegando hasta la paraplejia o la imposibilidad total de mover el cuerpo desde el lugar de la lesión hacia abajo.
Es por eso que en primeros auxilios, sólo se debe mover a una persona que tenga o se sospeche que tenga una lesión cervical por causas de fuerza mayor (es decir, si peligra su vida de forma inminente). Y si se hace, debe hacérselo manteniendo el eje cabeza-cuello-tronco.
Normalmente debe suponerse que hay lesión a nivel de las vértebras cervicales cuando se trata de un choque o accidente automovilístico, o una herida y desvanecimiento debido a un fuerte golpe en la cabeza (por ejemplo, al tirarse de cabeza a una piscina y chocar con el fondo, al desmayarse y golpearse la cabeza al caer, al rescatar un herido de una avalancha, etc.).
Si una persona está inconsciente, pero no se la pone en posición lateral de seguridad (algo parecido a estar ladeado sobre un costado), existe el riesgo de que se ahogue con su propio vómito si vomita. Por eso, en ese caso lo mejor sería que haya al menos dos personas atentas a si esto pasa, y si la persona vomita hay que ladearla manteniendo el eje cabeza-cuello-torso fijo, es decir, uno se encargará de sostener la cabeza, y moverán al herido en bloque hacia un lado para evacuar el vómito.
Video que muestra como poner a una persona en Posición Lateral de Seguridad (PLS).
Lo ideal sería tener al herido ya sobre una camilla, así se facilitaría enormemente la maniobra de ladeo, que pasaría a ser un simple vuelco de camilla mientras se le sostiene la cabeza-cuello (por supuesto, el paciente debería estar debidamente atado a la misma). Existen camillas del tipo "cuchara" que se abren o separan por el medio, pudiendo meterse abajo del herido sin necesidad de levantarlo, y luego volviéndose a cerrar. De esta forma evitaremos cualquier movimiento riesgoso.
De la misma forma, siempre que se disponga de él, se deberá utilizar un collarín o collar cervical para inmovilizar al herido, de esta forma cualquier movimiento necesario será menos peligroso.
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