Palestina e Israel: ¿Sobreviviendo un genocidio o simplemente exagerando?

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Pablo Edronkin

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Ciertos términos bastante desagradables se hicieron célebres a partir del holocausto ocurrido durante la segunda guerra mundial; palabras como genocidio y eutanasia se convirtieron incluso en lugares idiomáticos comunes y por eso hay que tener más cuidado al utilizarlas que lo que vemos hoy en día cuando se intenta comparar situaciones actuales con lo sucedido bajo el régimen Nazi, probablemente para diluir la propia culpa o responsabilidad de quienes intentan semejantes analogías.

Desde 1945 ocurrieron muchos hechos lamentables en nuestro mundo, entre los que se incluye la muerte de grandes números de personas en diversos conflictos, pero no se puede decir que todos esos casos constituyan genocidio. Quizás por razones políticas o para llamar la atención de manera sensacionalista, esta palabra ha sido utilizada para describir dramáticamente hechos que sin duda alguna son violentos pero no necesariamente caen dentro de la definición específica del término. Esta falta de responsabilidad y cuidado en el uso de una palabra que describe uno de los más terribles crímenes que se pueden cometer genera acostumbramiento y con el tiempo la gente va perdiendo la noción de lo que realmente significa. Esto no quiere decir que sea un término tabú o que se puede dejar que los perpetradores de horrendos crímenes contra la humanidad queden sin castigo, pero es necesario tener más responsabilidad al hablar de genocidio. De lo contrario, así como las películas de acción se deben tornar cada vez más violentas para llamar la atención del público, hará falta hacer manifestaciones cada vez más sensacionalistas y dramáticas para hacer que la gente tome conciencia de hechos graves que acontecen en nuestro mundo, lo que equivale a decir que cada vez se prestará menos atención a esos hechos por simple acostumbramiento. Utilizarla con total liberalidad para describir situaciones difíciles o arbitrarias, e incluso la muerte a gran escala, además puede equivaler a acusar a una persona de un crimen equivocado, lo cual deslegitima el proceso aún cuando esa persona haya cometido un delito; y peor aún, esa falta de responsabilidad retórica puede llevar a que se crea falsamente que un delito de esa naturaleza haya existido.

Un ejemplo clásico es la excusa banal presentada por los nazis para justificar su invasión a Polonia: Según ellos, el ejército polaco los habría atacado primero. El presidente Bush utilizó el argumento falso de la existencia de armas de destrucción masiva en Irak para justificar su invasión. Todos conocemos cómo terminaron esas aventuras.

El genocidio está definido como el exterminio deliberado y sistemático de un grupo nacional o étnico. Las palabras son muy importantes en esta definición, porque no es suficiente que un grupo étnico o nacional sea llevado a la extinción para que ello constituya genocidio: Debe haber una planificación y una organización de parte de un estado o un grupo no estatal - no solamente los estado son capaces de cometer genocidio o crímenes contra la humanidad - con la intención clara de hacer desaparecer a quienes no les agradan. El holocausto en contra de los judíos y otros grupos étnicos fue genocidio claramente pero ni siquiera todas las persecuciones anteriores sufridas por los judíos califican como actos de genocidio. Sí se trató de intolerancia, racismo, etc, pero no siempre eran actos deliberados y sistemáticos sino más bien acciones propias de la turba enardecida. La diáspora y el holocausto sí lo fueron, sin duda alguna.

Y hablando del medio oriente, que sirve como un buen ejemplo de cómo las cosas pueden confundirse en este sentido, hay que analizar la relación entre los palestinos y los israelíes, situación que frecuentemente ha sido calificada como un genocidio. Ciertamente que el trato propinado a los palestinos es duro, pero en esa sinergia violenta faltan los componentes de premeditación y sistematización de una intención exterminadora. Esto no significa que no se cometan actos crueles o arbitrarios en detrimento de los palestinos, pero no se puede hablar de un patrón genocida y los hechos lo prueban: Las recientes acciones militares en la franja de Gaza, crueles como han sido, no constituyen un acto deliberado y sistemático de exterminio en contra de los palestinos porque si así lo fueran, acciones similares hubieran sido tomadas por las fuerzas israelíes en contra de palestinos viviendo en otros sitios como Cisjordania y hasta dentro del propio Israel. No hay ninguna información de que eso haya ocurrido ahora. Sin duda alguna, las acciones israelíes produjeron lamentables daños colaterales pero esencialmente estaban dirigidas a detener cierto accionar de la organización Hamas, y cesaron cuando dichas acciones terminaron, es decir, al frenarse el lanzamiento de cohetes contra las ciudades israelíes.

Se puede argüir que esto era solamente parte de una campaña sistemática y premeditada mayor, pero con el mismo criterio nebuloso se podría decir que en realidad la Tierra está sobre el lomo de un elefante tan grande que ni los astronautas que estuvieron en la Luna lograron una perspectiva aceptable para verlo. Los hechos son trágicos, pero no deben representarse como lo que no son. La situación actual de los palestinos se debe tanto a las acciones israelíes como a sus propios errores, porque la debacle actual empezó el mismo día que ambos estados, por medio de un tratado, debían declarar su independencia con los auspicios de las Naciones Unidas. Los palestinos abjuraron del tratado tras su firma y le declararon la guerra a Israel junto con varios países vecinos; perdieron la contienda y por eso se quedaron sin territorio. A partir de allí. La situación entró en una espiral de violencia creciente pero esto es un hecho histórico que diferencia fundamental mente a lo que pasa en Medio Oriente del holocausto en Europa: Los judíos, empezando por la propia Alemania, fueron arrestados y enviados a los campos de exterminio sin razones reales, ellos nunca - pro ejemplo -arrojaron cohetes contra las ciudades alemanas o le declararon la guerra a algún país. Lo que sucede con Palestina, lamentable como es, se trata de las secuelas de un conflicto empezado por los propios palestinos.

Además, basta leer la carta orgánica de Hamas para ver en qué términos se desarrolla la contienda. Dicho documento dice, literalmente, cosas como "...Israel va a existir hasta que el Islam lo oblitere..." lo cual constituye una expresión de intención deliberada para borrar de la faz del planeta a una nación. Tanto entre los palestinos como entre los israelíes vamos a encontrar a gente fanatizada que a nivel privado piensan que al otro hay que exterminarlo, pero la diferencia sustancial es que en el caso de los palestinos representados por Hamas hay una intención manifiesta, una premeditación para exterminar a los israelíes, mientras que lo contrario no se ha podido constatar pues no existen documentos oficiales similares en Israel que manifiesten la intención de exterminar Palestina. Israel no tiene una constitución escrita y se basa en preceptos bíblicos, por lo que a veces se aduce que por eso no existen esos documentos, pero ello no tiene nada de malo o fuera de lo convencional puesto que en muchos países musulmanes se aplica la ley islámica, basada explícitamente en el Corán, y otros países como el Reino Unido tampoco tienen documentos constitucionales. El hecho es que no hay ninguna documentación oficial israelí que propicie un exterminio palestino y esa es una gran diferencia entre las intenciones manifiestas de Hamas y las de Israel. También hay que agregar que en el propio Israel hay gente preocupada porque las acciones contra los palestinos no los lleven a convertirse en algo similar a sus antiguos carceleros, los nazis; es decir, hay gente preocupada por la situación, mientras que en el cuartel general de Hamas, un debate similar no podría tener lugar pues entre esa gente las cosas también se arreglan de forma sangrienta. Hamas ejecuta sumariamente a los palestinos que piensan de manera diferente a ellos, como cuando hicieron su virtual golpe de estado contra las autoridades del partido Al-Fatah. En Israel los partidos políticos que vencen en las elecciones no ejecutan a los opositores que las pierden.

Esto no quiere decir que las violaciones a las convenciones internacionales que ocurren son justificables, pero pone a las cosas en una perspectiva diferente: El régimen de Hamas se asemeja en su comportamiento e intenciones al los regímenes nazis o fascistas de Italia, Alemania o Japón, y las acciones israelíes pueden compararse a las de los aliados en contra de estos países durante la segunda guerra mundial. El bombardeo de Dresden, o los ataques sobre Hiroshima y Nagasaki fueron brutales y despiadados, reprobables e inhumanos, pero también fueron la consecuencia de la lucha sin cuartel contra regímenes manifiestamente genocidas y porque en esos momentos no se vislumbraba otra alternativa. Con todos sus errores y puntos flacos, Israel continúa siendo una democracia mientras que el régimen de Hamas en Gaza no lo es, y sus matanzas en contra de su propia población y el lanzamiento de cohetes no contra instalaciones militares israelíes sino contra la población civil sobre la base de su doctrina - también manifestada en su carta orgánica - que rechaza cualquier vía no violenta para resolver su conflicto con los israelíes son pruebas suficientes como para ver la situación tal y como es.

Se ha dicho que si Hamas lanza cohetes contra las ciudades israelíes por algo será, pero además de que tal argumento constituye una justificación del terrorismo, el mismo argumento podría utilizarse para justificar toda clase de ataques israelíes contra palestina y en tal caso, los palestinos representados por Hamas no tendrían derecho moral a quejarse porque no se puede pedir lo que no se está dispuesto a dar. También hay que considerar que muchas de las acusaciones contra los Israelíes en el pasado, como en el caso de - Qana - prueban luego ser falsas y por más que las represalias israelíes son en efecto brutales, tienen la misma justificación, en un mismo plano contextual que las acciones brutales de los aliados contra las potencias del eje: Son el resultado de la acción premeditada, sistematizada e irreductiblemente violenta que pretende el exterminio de quienes no coinciden con regímenes de terror. Basta leer la carta orgánica de Hamas para comprobar cuales son sus intenciones, y a los enemigos de esa naturaleza no hay forma de convencerlos con métodos pacíficos.

Los ataques nucleares sobre Japón fueron brutales y mucho más destructivos que cualquier campaña israelí: vistos fuera del contexto histórico parecen actos de crueldad irracional pero tenían un motivo y efectivamente lograron finalizar la guerra mundial. Si se observa a los eventos de Hiroshima y Nagasaki fuera de ese contexto, Estados Unidos o Inglaterra podrían parecer equiparables al régimen de Adolf Hitler, pero analizar la historia fuera del contexto es un error metodológico harto conocido. No se puede hacer, y pese a lo desgraciado de esos eventos, su naturaleza fue precisamente lo que convenció al gobierno Japonés de que era necesario finalizar la guerra. Esos actos de fuerza que podrían parecer desproporcionados de los aliados fueron indispensables para acabar con regímenes genocidas de verdad. No se puede colocar en un mismo plano al cirujano que extrae un cáncer con un cuchillo con el asesino que lo usa para matar, pese a que ambos terminan teniendo sangre en las manos.

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