Autosuficiencia y supervivencia: la paradoja de la abundancia y el buen clima


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Federico Ferrero

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Cuando las sociedades, impulsadas por el buen clima, empiezan a desarrollarse como toda la vida que las rodea; cuando, en teoría, las condiciones ecológicas son inmejorables para una explosión de biodiversidad, el hombre (única especie que se escapa de la norma natural) perjudica al medio ambiente impidiendo las posibilidades de crecimiento que otorgan la naturaleza.

Está comprobado históricamente que el hombre se ha desarrollado más y mejor cuando el clima es benevolente. En esto no se diferencia del resto de las especies. Lo que lo diferencia es que desde el momento en que la climatología permite el usufructo de la fertilidad en los campos, el ansia sin freno de producción y acumulación humana hace que tradicionalmente se agote la fertilidad de las tierras por el pastoreo intensivo en la ganadería, o por el monocultivo y el cultivo sin descanso en la agricultura.

Desde el neolítico el hombre llegó a la conclusión de que era más provechoso producir alimentos que cazarlos o recolectarlos (o, al menos, que la agricultura y la ganadería podían complementar de forma espectacular a la caza animales, la pesca y la recolección de frutos silvestres). Pero la solución de la diversificación de la dieta para una mejora de la supervivencia, la tendencia hacia la producción autosuficiente también trajo hambrunas y muerte, cuando se vio que la tierra tenía un límite cuando se la exigía con la agricultura y la ganadería intensivas.

Teóricamente hemos aprendido como raza desde los tiempos en que no se conocía el impacto de sobreexplotar el campo. Pero la búsqueda de beneficios rápidos, beneficios que no son para los dueños de las tierras, y a los que no afecta el que la tierra que se use implique deforestar, desertificar, generar inundaciones, reducir al biodiversidad, contaminar con transgénicos y muchas otras "delicias", nos muestran que los monocultivos y la agricultura contaminante están a la orden del día. No importa que ahora seamos más inteligentes que los habitantes del neolítico...la inteligencia no se usa a favor de la preservación del medio ambiente, sino de sus destrucción paulatina si eso es lo que produce más beneficios económicos a corto plazo.

Muchos ingenieros agrónomos no están de acuerdo con esta visión de la agricultura moderna. Ellos ven a la agricultura como una ciencia que persigue la máxima producción con el menor costo posible. Entre los costes no incluyen nunca la salud de la población (uso de pesticidas, fertilizantes o insecticidas, cultivo de transgénicos no aptos para consumo humano que igual se venden, etc.) ni los perjuicios ecológicos (monocultivos, tala y deforestación, etc.), esto "escapa de su competencia profesional"

Los pequeños campesinos que sí están de acuerdo con el tratamiento inteligente del campo, con la rotación de cultivos y el sembrado de lo que "se puede" sembrar dependiendo el clima, la época del año y el terreno, y "de la forma en que se debe".

¿Qué es lo que se puede sembrar? Aquello que no necesita más agua que la que hay en la región [1], aquello que no implica ganar terreno a otras especies vegetales y animales de la región. Aquello que no resta biodiversidad y que convive con su entorno sin destruirlo.

¿De qué forma se debe sembrar? De forma ecológica, biológica, orgánica o natural. Es decir, sin utilizar fertilizantes, pesticidas o insecticidas más que los naturales [2]. Garantizando la biodiversidad y la fertilidad de las semillas (cosa que no hacen las semillas de especies transgénicas).

La agricultura y la ganadería ecológicas son perfectamente posibles, y pueden ser tan eficientes que sus contrapartidas industriales y antiecológicas. Sin embargo, implican tener una visión global de los costos y beneficios, una visión que incluya entre los mismos a la salud de la población y el medio ambiente. Una verdadera visión global, que no es lo mismo que decir una visión "globalizada".

Notas:
[1] Ver a este respecto lo que es el mar de plástico.
[2] Existen muchas especies de insectos y plantas que pueden ser usadas como "guardianes" naturales de los cultivos, matando a las malas hiervas, o a los insectos que perjudican las cosechas.



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