El cinturón en artes marciales: orígenes, costumbres y etiqueta (III)


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Federico Ferrero

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Uso correcto del cinturón y degradación de las costumbres

A medida que pasa el tiempo, y sobre todo en la sociedad occidental (lo cual actualmente se refiere a casi todo el mundo, en cierto sentido) las costumbres de la etiqueta marcial o "rei shiki" se fueron relajando, ya sea directa o indirectamente. A esto contribuyó mucho el "mestizaje" de las artes marciales con los deportes, que dieron como resultado el priorizar normalmente la competencia antes que otros aspectos más tradicionales de las artes marciales, tanto antiguas como modernas.

La relajación en las buenas costumbres dentro de un dojo, incluso se llegan a adoptar algunas prácticas totalmente contrarias a la filosofía que implica el uso de un cinturón negro. Un ejemplo de esta decadencia de las artes marciales lo constituye la producción por parte de algunos inadaptados de los cinturones gastados artificialmente. En efecto, es sabido que los cinturones negros, con el uso, se van gastando y quedando con trazas blancas. Pues hay personas que buscan lograr lo mismo gastando el cinturón a propósito, como si esto no fuera más que una señal de su propia ignorancia marcial aumentada al cuadrado. Dicho de otra forma: el hábito no hace la monje y la mona, mona queda aunque se vista de seda.

El uso del cinturón no es una excepción, y así vemos tristemente como la mayoría (y no creo sea una exageración, sino una realidad) de los practicantes de artes marciales, incluso de altos niveles, no saben atarse correctamente el cinturón. La falta de la enseñanza de la etiqueta y/o la despreocupación por aprenderla llega a estos preocupantes niveles.

Para empezar, hay que decir que al cinturón hay que tratarlo con respeto, ya que refleja nuestra sabiduría...o debería. De hecho lo hace aunque no lo queramos, ya que podemos verificar un hecho curioso, fruto de cierta "selección natural": aquellos que son buenos artistas marciales en su disciplina llevan "casualmente" en perfectas condiciones de higiene y colocación su atuendo, tanto keikogui como obi, este último bien atado. Los que no, no...por tanto, indica sabiduría, para bien o para mal.

El cinturón también tiene, como es obvio, su razón práctica de ser: impedir que se abra el keikogi. Pero también en algunas artes marciales servir de guía, por ejemplo, para saber si estamos moviendo la cadera como es debido.

En principio nunca debe dejarse el cinturón tirado en el suelo: si se nos desata durante una práctica, debemos hacer un alto en el entrenamiento para volver a atarlo como es debido. Sin embargo, un cinturón correctamente atado, por definición, nunca debe desatarse durante toda nuestra sesión de aprendizaje marcial, hasta el momento en que lo desatemos nosotros mismos ya que (precisamente) esta es otra de las razones de hacer un nudo correcto con nuestro cinturón. Estos detalles hacen a la autodisciplina marcial.

El cinturón implica cierta jerarquía, y esta cierto orden que a su ve deviene en cierto respeto. En la práctica, esto significa que siempre hay que atender e intentar aprender más de aquellos que portan cinturones más "altos" que los nuestros. A su vez, la rei shiki dice que nunca debe denegarse la invitación a practicar de nadie, pero mucho menos de un cinturón más alto.

El cinturón, como dijimos, implica indirectamente un cierta disciplina con aplicaciones prácticas durante una clase de artes marciales. Por ejemplo, siempre que se trabaje cierta técnica o ejercicio por parejas, y salvo que el profesor o maestro que de la clase haya estipulado lo contrario, empieza a ejecutar la técnica el practicante con cinturón de mayor graduación.

La educación física aplicada a las artes marciales hace que se incorporen muchos materiales a las clases, y se aprovechen los que se tiene como "herramientas" para practicar, y es cierto que esto incluye al cinturón, sobre todo cuando se da clases a chicos. Esto significa que existe la posibilidad de usar el cinturón bajo las órdenes del profesor para realizar algún juego o práctica. Esto no debe considerarse una "afrenta a las costumbres tradicionales" ni mucho menos, ya que de ninguna forma tiene que implicar la pérdida de respeto por el compañero y por el propio cinturón, o el uso del cinturón irrespetuosamente fuera de dicho contexto (antes, durante o después de la práctica) como lamentablemente se puede observar en algunas clases de infantiles (pegarse con el cinturón, dejarlo tirado y seguir practicando sin él, llevarlo mal atado, etc.). El profesor o maestro responsable es el que debe garantizar que se mantenga este respeto independientemente de los momentos lúdicos de la clase.

La experiencia nos enseña que estas son algunas de las pequeñas normas que garantizan un orden y que evitan perder tiempo en clase de artes marciales, ya que (como suele suceder) todo tiene una razón en las disciplinas ancestrales, aunque la desconozcamos.



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