Los ingredientes del miedo (III)


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Federico Ferrero

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El grito y el silencio

La reacción ante el grito es, literalmente, la reacción de estupefacción ante una de las primeras armas naturales de defensa personal que se conocen. Podemos comprobarlo en cualquier niño, y en las mujeres (con su voz agua) casi a cualquier edad, surgiendo como reacción ante el miedo, como forma de "paralizar" al atacante, de desconcertarlo al menos, de dar mayor tiempo para huir o contraatacar (el "kiai" de las artes marciales).

El grito es un arma, una reacción ante el miedo o un ataque. Pero por eso mismo es también una fuente de miedo: indica a otros que alguien está defendiéndose, que alguien tiene miedo de algo y reacciona de la forma más extrema (gritando) y, por lo tanto, que quizás debamos sentirnos atemorizados también...prepararnos para huir o pelear.

Contrariamente y por oposición el silencio puede realmente ser intimidatorio. Es un recurso muy usado en el cine, ya que es normal que siempre haya música o banda sonora, aunque sea de fondo: al anular todo sonido, inconscientemente nuestro cerebro se pone en estado de alerta, porque detecta algo anormal. Porque el silencio, por cierto, no es algo natural salvo en una ocasión: cuando todos los seres vivos se callan para pasar desapercibidos...¿a qué adivinan porqué?: sí, para sobrevivir, o porque tienen miedo.

El dolor

El dolor es una forma de advertencia de un daño presente o futuro a nuestro cuerpo-mente. De ahí que la sensación de miedo que sigue al dolor propio o ajeno (empatía) sea una de las fuentes de inquietud más normales ya no sólo en los humanos, sino en gran parte de los animales al menos.

Sin embargo, curiosamente el dolor no siempre indica bien, o sea, no siempre es una alerta del todo fiable. Sobre todo cuando creemos que el otro siente dolor y no es así. Al mismo tiempo, puede que sepamos que el dolor que sentimos es algo normal y desaparecerá, por lo que no nos preocupe. En esos casos el miedo puede surgir o no. En definitiva, la reacción de miedo ante el dolor es muy subjetiva, pero también muy común.

Dentro del miedo al dolor podemos inscribir al miedo al castigo.

El temor de Dios

Este tipo de miedo está incluso perfectamente desarrollado en la teología de grandes religiones como el judaísmo, cristianismo y el islamismo. Literalmente es uno de los "dones del Espíritu Santo" en las dos primeras religiones mencionadas, y su objetivo es buscar un "sentimiento de reverencia" y la "no ofensa" a Dios, según se deduce de las escrituras.

El miedo a Dios incluye tanto el miedo a un castigo infinito o a pecar (pecado original, el origen de este tipo de miedo) como el miedo al infierno. Este miedo surge tanto por motivos de adoctrinamiento religioso ("hacer lo que se debe o ser castigado") como por intentar evitar el miedo que produce el dolor (budismo).

De esta forma, los fanáticos religiosos pueden dar miedo, ya que su temor a Dios los hace a veces tratar a los simples mortales como seres prescindibles, llegando en casos extremos y desviados a los famosos terroristas suicidas, etc.



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