La medalla y la guillotina de los valientes (II)


Clic aquí para contactar al autor
Federico Ferrero

Lecturas sugeridas

El equipo de aventura y supervivencia

¿Qué hacer bajo la lluvia? (I)

Protección contra el mal tiempo en las excursiones (I)

Normas de seguridad en actividades terrestres al aire libre

Recomendaciones para el cuidado del medio ambiente en actividades al aire libre

Productos y servicios relacionados

Energía verde

Equipos y provisiones para senderismo y excursionismo

Equipo de supervivencia

El caso de Jesús Neira pone de manifiesto, además, la faceta de un villano clásico: el golpeador de mujeres. El hombre que agredió a Neira no sólo estaba golpeando a su mujer, sino que iba drogado y atacó al que quiso defender a la víctima por la espalda. El drogarse y perder el control, por mucho que ciertos juristas se empeñen en tomarlo como un "atenuante" de actos delictivos, es en realidad una actitud propia de un verdadero villano, de aquél que antes de atentar contra los demás atenta contra sí mismo. En el mismo sentido, una versión levemente diferente del drogadicto es el terrorista suicida, alguien que también se hace daño a sí mismo hasta el extremo, pero durante el proceso hace daño a otros. Curiosamente, para algunos el drogadicto es una víctima de las circunstancias y y el fanático suicida un héroe o un mártir.

Así, tenemos dos tipos de héroes que tienen en común que en realidad no lo son, en sentido tradicional al menos, ya que simplemente hicieron lo que debían, no nada extraordinario. El primero, porque lo exigía su profesión, el segundo, porque no podía tolerar que se agrediera a una dama. En el primer caso, el del comandante Sullenberger, fue un acto para el que todo piloto se entrena, aunque fuera de lo normal. En el segundo caso, algo que todo hombre saber en el fondo: que pegarle a una mujer, por la causa que fuera, es un acto de cobardía, y defenderla de una tal agresión, una acción justa. Por último, tenemos a un villano que lo es por su actitud a todas luces vil y contraria a la supervivencia propia y ajena.

Pero lo que ambos casos tienen en común va más allá de todo esto, y es que simplemente ambos héroes lidiaron con la muerte, y para eso se necesita valentía, se haga por deber o por profesión. Incluso los que podríamos calificar de "villanos ambiguos" (los villanos que para algunos son villanos, y para otros héroes o mártires) cumplen con esta característica: el ejemplo clásico en este sentido es el fanático terrorista o el soldado kamikase: valientes por un lado, viles por el otro. El villano común, en cambio, actuó de forma cobarde, furtiva: el villano tradicional, por oposición, demuestra aún más que su condición se debe a su cobardía más que a su maldad... ¿Porqué sino para muchos resulta atractivo el personaje del Dr. Lecter, un verdadero malvado, pero nunca un cobarde? [2]

Vemos entonces que el valor más preciado, incluso de forma inconsciente por la mayoría de los ciudadanos (reflejado a través de los medios de comunicación), es la valentía. La valentía es un valor que debe ser conservado y transmitido, y esto es así no solamente por razones sociales, sino por razones biológicas. Y decimos biológicas porque entendemos que la valentía es el principal requisito para la supervivencia individual y grupal, para la supervivencia como especie.

Sobrevivir es retrasar o enfrentarse al hecho ineludible de la muerte, ya sea de forma cotidiana o de forma excepcional (situación de supervivencia) y para eso, por sobre todas las cosas, hace falta valentía. En el caso del héroe, los medios de comunicación en busca de opio y espectáculo para las masas tienen mucho que ver en su impulso hacia una popularidad muchas veces inmerecida. Pero también es cierto que socialmente su acción heroica se potencia, pese que para él sobrevivir no siempre haya sido fácil, debido a que su actitud es fundamental para la supervivencia de toda la sociedad, incluso (a largo plazo) de toda la especie humana.

Notas:
[1] Al momento de escribir esta nota el Profesor Jesús Neira seguía internado en el Hospital Puerta de Hierro de Madrid, aunque había salido de la sala de cuidados intensivos.
[2] Ver la película "El silencio de los inocentes" y sus secuelas.



Búsqueda rápida

Videos

Páginas web relacionadas

Foro de Andinia

Normas para la reproducción de este artículo

Otros

Artículos Directorio Tienda Foros

Exploración, naturaleza, deportes y aventura al aire libre en © Andinia.com