Comentarios sobre la intención de usar un arma de supervivencia

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Pablo Edronkin

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Si se cuenta con un arma de supervivencia, no se puede actuar con indecisión cuando se presenta una emergencia que requiere de su uso, pero hay que tener cuidado de no caer en el gatillo fácil.

Las armas están para usarlas y no simplemente para amenazar; si existieran solamente para eso serían réplicas no funcionales. Una réplica puede utilizarse para disuadir, siempre y cuando el disuadido no se de cuenta de que lo están tomando por tonto. Las situaciones que requieren de su utilización se desarrollan en segundos y existen pocas posibilidades para analizar la cuestión y hacer muchos discernimientos legales o tácticos. Si se trata de un arma de fuego, dispararla a mansalva sin valorar las consecuencias, podría resultar desastroso; no utilizarla cuando la situación lo requiera, también. La tenencia de un arma destinada a sobrevivir circunstancias difíciles que requieran de la aplicación de los principios de defensa personal necesita también del desarrollo de un cierto criterio y entrenamiento de antemano. Si usted no se encuentra seguro de lo que va a hacer con su arma, entonces no la lleve consigo ni la utilice.

Usted o cualquier persona podría confrontar dos escenarios posibles en los que tendría que recurrir a un arma de supervivencia: El primero sería al aire libre, teniendo que cazar animales para comer o bien para defenderse de algún depredador mayor. El otro escenario, mucho más probable para la mayoría de la gente, implica tener que defenderse en un pueblo o ciudad frente a un crimen violento. Si usted no emplea el arma en tiempo y forma y su atacante se da cuenta de que usted está armado se "defenderá" y probablemente lo mate, porque casi siempre los criminales tienen muchos menos escrúpulos que la gente común para hacer esas cosas. Entonces, si no va a usar su arma es mejor que no la lleve, porque es menos malo ser robado que asesinado.

Las cuestiones legales relativas a lo que implica dispararle a una persona las debe entender antes de portar un arma, y no podemos exagerar en cuanto a la importancia que tiene este aspecto. Aún en una clara acción de defensa propia, usted ya las tiene que tener perfectamente claras en su mente antes de decidir llevar una herramienta que puede causarle daño a otra persona y por la cual usted va a tener que responder. De más está decir que la portación de armas debe hacerse de forma legal y legítima si es que usted se encuentra dentro de un orden legal y legítimo porque aún los casos de defensa propia son investigados bajo prácticamente cualquier sistema jurídico. Tras la investigación se deslindarán responsabilidades, pero cuente con que tras hacer uso de su armamento usted va a quedar bajo el escrutinio de la policía, alguna clase de fuerza de seguridad o un juzgado.

Como dijimos, hay excepciones, desde luego, pero no piense que a usted se le aplicarán siendo un ciudadano común y viviendo en una sociedad más o menos organizada. En el caso de - por ejemplo - el prisionero de un campo de concentración o un rehén de un grupo terrorista en un terreno hostil, las consideraciones legales relativas a la portación de armas pasarán obviamente a un segundo plano, pero aún así eso no quiere decir que se tenga un cheque en blanco para hacer cualquier cosa. Siendo una víctima que se defiende o escapa, uno no puede convertirse en algo peor que el victimario. No hay que olvidar que incluso después de un conflicto armado, acciones que parecían justificables en el momento de emprenderlas pueden ser consideradas como crímenes de guerra, genocidio, crímenes contra la humanidad, violaciones de tratados internacionales y otras normas. Por otra parte, en cierta medida el propio sentido común dicta durante un conflicto o situación de combate qué es lo que puede ser necesario, qué es lo que puede resultar aceptable, y qué no lo será.

Por ejemplo, combatir a una tropa enemiga puede ser legítimo, pero no necesariamente a costa de hacerlo en un lugar lleno de civiles, heridos, enfermos, etc. Otros hechos tales como directamente asesinar a no combatientes, destruir innecesariamente la propiedad privada, efectuar saqueos, etc. no podrán ser justificados de ninguna manera, del mismo modo que el uso de escudos humanos, ambulancias para el transporte de fuerzas combatientes, y cosas por el estilo. Incluso el hecho de que un enemigo esté efectuando semejantes cosas no lo habilita a un o a usar los mismos bajos estándares.

Es importante tener en cuenta que pese a que se habla del imperio de la ley, la democracia, los derechos humanos, etc. en la práctica ocurren situaciones en las que todas esas reglas de convivencia no se aplican. ¿Acaso servía de algo para quien sobrevivía en Buchenwald o Treblinka día a día quejarse del comportamiento antidemocrático de los guardianes nazis? Por eso es que en ese tipo de situaciones, el uso de armas, entendiéndolas como herramientas de supervivencia, se hace no solamente aconsejable sino imprescindible.

Hay casos aún más extremos, como el de la sublevación del gueto de Varsovia en 1943, en el que las armas propias ni siquiera son interpretadas ya como una herramienta de supervivencia sino como un medio para morir de forma digna, y no como ganado que es enviado al matadero. Esa fué, en efecto, la razón por la que los pocos judíos que quedaban allí - la mayoría había sido exterminada entre 1941 y 1942 - se sublevaran liderados por Mordechai Anielewicz, Tziwia Lubetkin, Michal Klepfisz y otros, teniendo muy pocas armas contra un enemigo mejor equipado y preparado, y que los odiaba. Así y todo, los nazis y sus adláteres polacos, ucranianos, etc. tuvieron inmensas dificultades y pérdidas tratando de sofocar una revuelta completamente amateur.

Por supuesto que este argumento debe ser interpretado cuidadosamente, y no precisamente para tratar de justificar supuestas situaciones de emergencia, críticas o de excepción. La necesidad de sobrevivir usando armas es real y se puede dar de vez en cuando. Pero el problema es que en algunas ocasiones - quizás más frecuentemente de lo que parece - hay individos que intentan justificar sus malas acciones o delitos empleando armas sobre la hipótesis de ua situación excepcional de alguna clase. Por ejemplo, muchos de esos tiradores que en EE.UU. ya se han convertido en casi foclore, que entran en una escuela, oficina o universidad y matan a media docena de pobres almas, generalmente se creen estar en situaciones que no les permiten otra alternativa mas que usar armas para causar semejante daño.

Algo muy similar ocurre en el caso de los terroristas, y particularmente los de orientación ideológica religiosa, que pretenden justificar sus asesinatos y matanazas sobre la base de guerras santas, mandatos divinos o las supuestas acciones de enemigos más o menos reales o más o menos imaginarios. Pero creer que una cuota momentánea de poder va a evitar las consecuencias es un error: Jürgen Stroop, el general de la SS que lideró la represión del alazamiento el gueto de Varsovia, fue ejecutado posteriormente por el gobierno polaco tras haber sido hallado culpable de crímenes de guerra entre los que precisamente, se destacaban los hechos ocurridos en Varsovia, en la primavera de 1943.

Es decir, incluso en una región sumida en la anarquía y en la que se puede hacer cualquier cosa ab initio con un arma, se debe pensar en el futuro y tener en cuenta que la ley el orden serán reestablecidos tarde o temprano, y que quienes hicieron cosas poco claras tendrán que responder algún día por sus actos. Las armas son herramientas de supervivencia desde que el hombre primitivo tuvo que defenderse contra los depredadores de mayor fuerza y tamaño, y también para cazar. Pensar que las armas no forman parte de la naturaleza humana sería un error tan grande como ignorar la existenia del sexo o de la necesidad de ir al baño de vez en cuando.

Pero lo que es habitual y natural, y hasta una herramienta de libertad, puesto que no es tan simple dominar a gente armada, no puede utilizare como un pretexto para cometer atropellos. Todo debe interpretarse en su justa medida.


Si tiene que disparar, que sea solamente en defensa propia, algo que se practica en la disciplina del tiro instintivo.
Si tiene que disparar, que sea solamente en defensa propia, algo que se practica en la disciplina del tiro instintivo.



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