Armas de supervivencia improvisadas y que no son de fuego

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Pablo Edronkin

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Las armas de fuego pueden servir exitosamente como último recurso o instancia frente a una situación de supervivencia, paro hay otras formas de defenderse y cazar presas para alimentarse cuando no queda otra alternativa.

¿Quién dijo que en el mundo moderno solamente se puede usar un arma más potente que el adversario para defenderse? ¿Quién dijo que para cazar o llamar la atención de un grupo de socorro hace falta disparar un arma de fuego? La humanidad se las ha apañado para generar violencia útil o inútil durante decenas de miles de años antes de que a alguien en China se le ocurriera estudiar por qué al cocinar sobre ciertos fogones se producía un extraño fenómeno de combustión rápida que hoy en día conocemos como pólvora. Porque es así: La teoría más aceptada sobre el desarrollo de la pólvora negra explica que por condiciones particulares que existían en ciertos suelos de la China antigua, cuando se combinaba salitre proveniente del medio con azufre y el carbón de la leña, a veces ocurrían cosas extrañas, y a alguien se le ocurrió tratar de desentrañar ese misterio. Pero esa es otra historia.

Lo que nos interesa en este artículo es analizar algunas posibilidades distintas a las armas de fuego, las cuales pueden ofrecer algunas ventajas sobre la tecnología moderna:

El propio cuerpo: Las técnicas propias de las artes marciales demuestran que el cuerpo humano puede utilizarse en sí mismo como un arma. De hecho, muchas de ellas se originaron en que en determinadas regiones del mundo a las personas comunes - los plebeyos - les resultaba prohibido poseer alguna clase de arma. Por ello es que las técnicas y luego los sistemas filosóficos propios de las artes marciales, en numerosos casos, se desarrollaron. Aprender un arte marcial lleva tiempo e implica mucho más que simplemente combatir, pero su dominio se convierte en la madre de todas las armas de supervivencia.

Una piedra: Un guijarro bien arrojado es capaz de matar. La historia de la batalla entre David y Goliat no es simplemente una leyenda bíblica, sino que muestra lo que una honda con una piedra es capaz de hacer. Con un poco de práctica se puede arrojar piedras con la mano logrando una efectividad notable, pero para lograr el máximo efecto una honda es insuperable. En numerosas culturas se constituyeron unidades militares completas de soldados que arrojaban piedras con hondas, y esta especie de artillería ligera y móvil tenía efectos devastadores en muchos campos de batalla.

Una bola de caucho: El tlachli era un juego de pelota característico de las culturas mesoamericanas. Se empleaba una esfera de caucho natural maciza y esencialmente, se la debía manejar con las extremidades y el cuerpo, pero no con las manos, con el fin de hacerla pasar por un aro de piedra. Es común la creencia de que este juego era puramente ritual y como resultado se ejecutaba el sacrificios humanos a algunos de los participantes, pero hallazgos arqueológicos prueban que existían jugadores profesionales y que no siempre se recurría a la matanza como complemento de esta actividad. Algunos de los esqueletos encontrados, que corresponden a personas que participaban del tlachli presentan severas fracturas que sanaron antes de que la persona muriese, lo cual permite constatar que el jugador pudo recuperarse de las tremendas heridas que la pelota de caucho era capaz de infligir. Hoy en día es posible adquirir pelotas de goma sintética macizas, como las que usan las mascotas para entretenerse. Con un poco de práctica se puede obtener buena puntería y arrojándolas con fuerza, las pelotas pueden quebrar un esternón, las costillas, una tibia, un fémur y hasta un cráneo.

Boleadoras: Con un poco de cuerda y un par de piedras o pelotas de goma como las que describimos anteriormente se puede armar una boleadora, que es un ara primitiva, desarrollada por los indios de lo que actualmente es la Argentina y luego utilizada por los gauchos. Las boleadoras son inmensamente efectivas y de largo alcance, particularmente para la captura o liquidación lisa y llana de animales de presa y también como arma de combate ofensivo o defensivo. Lleva algo de tiempo aprender a utilizar una boleadora sin enredarse uno mismo con las sogas que unen las tres o cuatro piedras o bolas entre sí, pero el efecto que puede lograrse es aún más destructivo que en el caso de un honda. Lo bueno de una boleadora es que puede ser fácilmente mimetizada. Pudiendo parecer un adorno o una especie de cinto - forma en la que la transportaban los indios - o bien ensamblarse rápidamente con elementos del equipo personal.

Estas son solamente unos pocos ejemplos de armamento de supervivencia sencillo y que en algunos casos se puede improvisar de forma simple. La virtud esencial de estos métodos y armas es que el ocultamiento de su verdadera función es muy fácil de lograr y no hay restricciones legales que puedan impedir que una persona entrenada en las destrezas necesarias las pueda obtener. Ninguna persona podría objetar sobre esa piedra que usted tiene en su bolsillo, o la bola de goma dura o caucho natural que oficialmente es de su perro y usted olvidó dentro del bolso que lleva, y respecto de su cuerpo, si usted aprende artes marciales estará armado aún estando desnudo. Lo notable de todas estas armas es que pueden ensamblarse a partir de objetos de lo más comunes y que nadie va a notar, o que hasta en las peores circunstancias resultan fáciles de obtener: El propio cuerpo ya se tiene, y algunas piedras, trozos de tela y cuerdas se encuentran en cualquier parte. Hasta un prisionero de guerra en un campo de concentración podría hacerse con los elementos necesarios para lograr un sistema de armas de este tipo. Así que quien logra dominar el arte de combinar estas cosas se transforma en virtualmente invencible.

Las armas de fuego son prácticas pero de ninguna manera las únicas que pueden ser usadas en situaciones de supervivencia. En nuestra sociedad hemos perdido como parte de nuestra educación, la capacitación para convertirnos en cazadores y guerreros, como era común entre nuestros ancestros lejanos. Que esto sea un avance o no es un hecho discutible, pero todavía es perfectamente posible adquirir las destrezas necesarias para poder utilizar armas de supervivencia no convencionales.


Entrenamiento esencial para la supervivencia de combate.
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