España, ¿la futura Argentina?


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Federico Ferrero

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Nosotros, como argentinos, vemos (noviembre de 2006) signos preocupantes en España que acercan las prácticas corruptas de este país a las que llevaron a Argentina a la debacle económica que sigue sufriendo hace varias décadas.

En España actualmente la corrupción urbanística es tan grande que no se puede ocultar. Aunque los políticos se cansen de decir que son casos aislados, la realidad es que cuando surgen una serie de casos a la luz pública, puede aplicarse en materia de corrupción la ley de iceberg: la punta que vemos es una pequeña muestra de lo que hay oculto bajo la superficie.

Podríamos decir que existe una regla de oro no escrita en materia de crisis económicas: cuando los intereses suben y cuando todo es perfecto y color de rosas en materia finaciera, cuando los organismos internacionales lo alagan en materia económica, en suma, cuando la economía va demasiado bien...desconfíe. Sobre todo cuando sucede como en España en los últimos años, donde paralelamente surgen "casos puntuales" (que afectan a cientos de miles de personas) de estafas y timos finacieros.

La especulación financiera que en Argentina iba de la mano de una moneda inflada artificialmente en relación con el dólar, en España va de la mano de el "boom" inmobiliario, esa es nuestra convicción como argentinos, como "peritos de dramas financieros". Pero este boom urbanístico tiene un precio inmediato, y otro precio a largo plazo, ambos igual de graves.

El precio inmediato lo constituye la destrucción literal del territorio español: se talan bosques, se destruye el litoral y los ecosistemas costeros, se desecan humedales, se allanan montes, se cava, se aplana, se normaliza, en definitiva, se construye. Cuando una economía depende de la construcción, los límites ecológicos se difuminan, y los negociados ilegales, los entramados sucios son la norma para pujar por el mejor precio a la destrucción irreparable de la ecología. Los políticos son pirañas desenfrenadas en este sentido, y nadie les pone límites, porque ellos se saltan a placer la ley, amos y señores de la comarca. Según la propia Unión Europea España es uno de los países que menos cuida su ecología en función de su política urbanística...y paradójicamente España es todavía uno de los países con más biodiversidad de Europa, lo que hace mucho más grave el hecho de esta desidia medioambiental.

Pero todo tiene un límite, y los argentinos lo sabemos bien. El límite puede ponerlo la gente, cuando ya no da más, y entonces se desatan batallas campales para linchar a los corruptos; o el límite lo ponen los organismos financieros internacionales...no por bondadosos, no, sino simplemente porque ven que el gran éxito de la bolsa (como ocurre ahora en España con el Ibex35) y otros indicadores económicos se basan en burbujas financieras que ya no pueden seguir creciendo, y que ellos mismos prefieren hacer estallar desde lejos y cuando lo crean conveniente, antes de que explote por sí sola y los salpique como implicados (porque los organismos financieros internacionales siempre están implicados allí donde se gana mucho dinero sin hacer o gastar nada a cambio, es decir, donde existe la especulación).

Existe un tercer límite, al que todavía no hemos llegado plenamente, y es el límite que pone el planeta Tierra. El límite del perro que muere debido a los parásitos que lo chupan, a la sarna que lo invade, a las enfermedades que los carcomen... Ese límite, en el caso de la Tierra, se llama calentamiento global y cambio climático. España es el país que más contamina y que menos cumple con el protocolo de Kioto de toda la Unión Europea. Por supuesto, lo solucionará (dicen los políticos) comprando derechos de emision de C02 (¿?¿?¿?) ¡Qué gran política medioambiental señores! ¡Merecerían ser líderes sudamericanos!

Por el bien de los españoles esperamos (sinceramente) equivocarnos...porque en cierta forma una crisis económica es a un argentino como el pan de cada día (si es que hay...), pero un español no conoce una crisis económica en serio desde la guerra civil y la posguerra. A aquellos que están acostumbrados a vivir trabajando todo el día para pagar una hipoteca, y a sus respectivos hijos que están acostumbrados a vivir a espensas de sus esfuerzos emborrachándose y drográndose a placer, el que de la noche a la mañana los bancos se declaren insolventes o la economía se venga a pique les parecería poco más que un mal sueño...pero sería una realidad.

¿Qué hacer? No diremos "votar correctamente". Somos argentinos, no creemos que los políticos puedan arreglar situaciones como esta dentro de un sistema como este...simplemente porque son parte del problema. Lo único que le podemos recomendar a los españoles es que estén atentos...que no se relajen, que aprendan técnicas de supervivencia urbana, que no confíen todo a su banco y que (si pueden) se hagan la ciudadanía de algún otro país, preferiblemente no europeo, sino sudamericano. ¿Por qué? Porque la tortilla nunca se dora de un solo lado...tarde o temprano se da vuelta...y más vale tener la posibilidad de correr hacia el lugar en donde uno no termine frito...y para eso, ya saben, necesitará una invitación...(sino pregúntenle a cualquier inmigrante ilegal...).

A nivel ecológico, lo que habría que hacer es dejar de ser tan hipócritas y pedir políticas medioambientales cuando el más del 50% de los españoles no recicla, pese a tener las herramientas para hacerlo; cuando la gran mayoría usa su coche sin remordimiento, o cuando se prefiere ser como los demás, y dejar que otros hagan las cosas, en vez de ponerse manos a la obra para terminar con la destrucción de la naturaleza.

Actualización a fines de noviembre de 2011

Aunque no lo crean, lo anterior lo escribí hace 5 años...quién diría en 2006 que la pujante economía Española estaría tirando del carro de la crisis económica de Europa y del mundo 5 años más tarde... No vamos a decir "te lo dije" porque no tiene mucho sentido y no sirve para nada. Pero que conste que las cosas no pasan porque sí, y que conste también que siempre hay y seguirá habiendo voces que advierten. En esos casos, lo sabio sabio sería rectificar, y no seguir creyendo que los tiempos de las vacas flacas nunca volverán. Ahora a España le toca apretarse el cinturón, veremos cuánto, y veremos por cuánto tiempo. Hasta donde llegará la crisis es algo que en este caso, lamentablemente, nadie puede anticipar.



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