Norma Risso - Investigadora Asociada - Andinia.com.

Exiliados Políticos Argentinos en la España de los '70 (IV)

Por Norma Risso
Lic. Ciencias de la Educación 
Lic. en Comunicación Social


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I.4. Argentina de los '70

Habían pasado el Cordobazo[2], las elecciones del '73, la liberación de los presos de la dictadura; otra Argentina se vislumbraba después de las elecciones del 11 de marzo de 1973. Héctor J. Cámpora, el Tío, en la jerga juvenil peronista, se mantuvo en el gobierno nacional hasta que fue posible el retorno de Perón. Sin embargo, sería en ese día trascendental, esperado durante 18 años por sus partidarios, en el que quedaría evidenciada la fractura que amenazaba destruir la incipiente democracia.

Efectivamente, la que luego fuera llamada Masacre de Ezeiza, mostró a un peronismo partido nítidamente entre izquierda y derecha, ambos bandos tratando de asumir el poder y darle su impronta a ese nuevo proceso democrático. Ni siquiera fue el comienzo, ya que las luchas venían mostrándose desde tiempo atrás, pero sí sería su puesta en escena fatal. Desde ese momento ya no hubo tregua para la sociedad toda que quedó inevitablemente atrapada en una lucha que dejaría como saldo miles de muertos, sobre un territorio política y económicamente devastado.

Desde la muerte de Perón, el 1º de julio de 1974, y la asunción de su esposa María Estela Martínez, influida directamente por un personaje nefasto que ostentaba el cargo de Ministro, José López Rega, el país entró en una pendiente de desgobierno.

El frente peronista se fracturó y la actividad guerrillera se consolidó y agrandó. Los Montoneros decidieron volver a la resistencia armada y pasaron a la clandestinidad, abandonando definitivamente la esfera legal, acercándose cada vez más al ERP, el otro grupo guerrillero que seguía hostigando militarmente a las fuerzas armadas y de seguridad.

A principios de 1976, cada cinco horas se cometía un asesinato político y cada tres estallaba una bomba. Además de la violencia política reinante, la inquietud obrera se estaba generalizando de nuevo. A pesar de que las huelgas estaban prohibidas, importantes sectores del movimiento obrero recurrieron a ellas, así como a huelgas de hambre, trabajo a reglamento y manifestaciones callejeras, en un esfuerzo destinado a cambiar la política económica del gobierno.

Con una inflación mayor a la de Alemania en el período 1921-1922, y al borde de la cesación de pagos internacionales, el gobierno constitucional había perdido el control de las variables claves del manejo económico. Ante el caos económico, político y social, las FFAA lideradas por Videla actuaron sagazmente, sin intervenir hasta que la situación empeoró hasta tal punto que los civiles fueron a golpear las puertas de los cuarteles.

El accionar de la Triple A[3], el pase a la clandestinidad de los Montoneros[4], la muerte de Perón, la oposición y el sindicalismo oficial peronista golpeando a la puerta de los cuarteles y una ayuda sistemática y planificada desde los centros de poder económicos mundiales, liderados por los Estados Unidos, posibilitaron el golpe de estado el 24 de marzo de 1976.


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