P. Edronkin

¿Por qué los egipcios no construyeron pirámides en París?



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Es interesante preguntarse por qué una civilización tan avanzada no pudo establecer colonias marítimas, y la respuesta puede estar en algo tan simple como la fitogeografía de su país.

Uno de los hallazgos arqueológicos más interesantes del siglo XX se produjo en Cabo Gelidonya, en Turquía. Allí, en 1960 una expedición submarina norteamericana, en base a información obtenida de pescadores de la zona, desenterró del fondo marino una de las embarcaciones más antiguas que se conocen hasta la fecha. Esta embarcación de unos tres mil trescientos años fue identificada como fenicia o proto fenicia, y constituye prácticamente la única fuente de información que poseemos sobre esta civilización, a pesar de que mucho se ha hablado acerca de los fenicios, su proverbial capacidad para comerciar, navegar y colonizar. De la embarcación propiamente dicha se encontró muy poco puesto que después de más de treinta siglos la madera, por supuesto, se ha descompuesto en gran medida, pero lo hallado permite entrever algunos detalles interesantes. La carga del navío es lo que le ha dado a los arqueólogos la mayor información, puesto que de esta una buena parte se ha conservado, pero lo más intrigante es lo que el naufragio nos puede decir del trabajo de los astilleros de entonces.

El barco parece haber sido construido y utilizado en las colonias que los fenicios tenían en Italia: esto se deduce del tipo de madera empleada y de algunos detalles hallados en el sitio del desastre. Las técnicas empleadas en la construcción corresponden a sugieren un período de desarrollo de la posterior construcción naval del pueblo fenicio, aunque se sabe poco de la ingeniería naval de estos mercaderes, piratas y navegantes. Pero lo que es importante, respecto a lo que sí se conoce, es que el barco de Gelidonya, curiosamente, seguía la tradición naval del Egeo, en vez de la otra tendencia de la época, proveniente de Egipto: la diferencia esencial de los barcos basados en la tecnología minoica y del mar Egeo es que al tener allí los constructores grandes árboles para trabajar, es muy probable que a partir de las piraguas confeccionadas ahuecando troncos se pasara a formar las primeras quillas a partir de la cual se fijaban cuadernas y largueros para construir embarcaciones de mayor tamaño. Casi todos los navíos de la actualidad poseen quilla, con la excepción de algunas balsas y varios buques rompehielos; la falta de quilla en estos barcos especiales les permite literalmente, saltar sobre el hielo y moverse con él sin quedar atrapados y sujetos a fuerzas que los desmembrarían de otro modo.

Los buques egipcios, por el contrario, se armaban a partir del concepto de la balsa, un tanto diferente: una balsa simple puede estar compuesta por troncos o juncos amarrados entre sí, pero en Egipto, al haber escasos árboles, las construcciones navales no poseían quillas y eran por consiguiente, estructuralmente más débiles y consistían principalmente en balsas que poco a poco fueron tomando la forma de embarcaciones más modernas y adaptadas para la navegación en aguas abiertas. Los fenicios perfeccionaron la tecnología minoica y egea, logrando avances tan significativos en la tecnología naval que ello les permitió poco a poco colonizar todo el Mediterráneo, mientras que los egipcios solamente podían progresar sobre la base de arreglos que eran casi siempre improvisaciones o mejoras parciales. Por ejemplo, la introducirse la vela, que parece haber sido un invento surgido en Egipto, los barcos que surcaban el Nilo llevaban un mástil en la proa de la embarcación, cosa que le daba poca capacidad de maniobra a estas naves y por otra parte, a causa de su debilidad estructural muchas veces los mástiles eran bípedos, es decir, que una vela era en realidad sostenida por dos mástiles.

Además de ello, los barcos Egipcios eran longitudinalmente débiles y se hizo necesario unir con cabos o cuerdas la proa y la popa para que no se quebraran y hundieran en el agua. Estas embarcaciones, naturalmente, no eran muy aptas para navegar por el mar sino por el relativamente calmo río Nilo, y es por ello que la civilización del Egipto antiguo no se expandió más de lo que vemos hoy en día. Así que curiosamente fue una cuestión botánica, la existencia de vegetación adecuada la que posibilitó a los primeros habitantes de Grecia, Turquía y el Líbano construir los primeros barcos capaces de llevarlos más allá de los límites impuestos por el alta mar, explorar y expandirse.

De otro modo, quizás tendríamos ahora un par de pirámides en París.




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