Fidel Castro Ruz

Discurso por el aniversario 30 de la Misión Militar cubana en Angola y el aniversario 49 del desembarco del Granma, Día de las FAR (IV).

Por Fidel Castro Ruz, presidente de Cuba.

(Versiones Taquigráficas - Consejo de Estado de Cuba)


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A decir verdad, Cuba era partidaria de exigir a Sudáfrica un precio fuerte por su aventura: la aplicación de la Resolución #435 de las Naciones Unidas y la independencia de Namibia.

El gobierno soviético, por su parte, nos presionaba fuertemente solicitando nuestra rápida retirada, preocupado por las posibles reacciones yankis.

Tras serias objeciones por nuestra parte, no nos quedó otra alternativa que aceptar, aunque sólo en parte, la demanda soviética. Ellos, aunque no fueron consultados sobre la decisión cubana de enviar tropas a la República Popular de Angola, habían decidido posteriormente suministrar armamento para la creación del ejército angolano y habían respondido positivamente a determinadas solicitudes nuestras de recursos a lo largo de la guerra. No habría perspectiva posible para Angola sin el apoyo político y logístico de la URSS después del triunfo.

Ante la delicada situación creada en abril de 1976, el compañero Raúl, Ministro de las Fuerzas Armadas, viajó a Angola para analizar con el presidente Neto la necesidad inevitable de proceder a la retirada gradual y progresiva de las tropas cubanas que sumaban 36.000 efectivos, en un lapso de tres años, tiempo que ambas partes, Cuba y Angola, considerábamos suficiente para formar un fuerte ejército angolano.

Mientras tanto, mantendríamos fuertes unidades de combate en las alturas de la meseta central, a 250 kilómetros aproximadamente de la frontera con Namibia. Neto comprendió nuestros argumentos y accedió noblemente al programa de retirada de las fuerzas cubanas.

Menos de un año después, cuando en marzo de 1977 pude por fin visitar Angola y felicitar personalmente por la victoria a los combatientes angolanos y cubanos, ya habían regresado a Cuba unos 12.000 internacionalistas, es decir, la tercera parte de nuestras fuerzas. El plan de retirada se cumplía hasta ese instante según lo previsto. Pero Estados Unidos y Sudáfrica no estaban satisfechos y, confabulados los gobiernos de Pretoria y Washington, solapado este último entonces, devino pública la conjura en los años 80 con el "Compromiso Constructivo" y el "Linkage" de Reagan. El empecinamiento de ambas potencias, así como sus dolorosas y dramáticas consecuencias, hicieron necesario nuestro apoyo directo al pueblo de Angola durante más de 15 años, a pesar de lo acordado en el primer cronograma de retirada. Muy pocos creyeron que resistiríamos firmemente las embestidas de Estados Unidos y Sudáfrica a lo largo de tantos años.

En esa década creció la lucha de los pueblos de Namibia, Zimbabwe y Sudáfrica contra el coloniaje y el apartheid. Angola se convirtió en sólido baluarte de esos pueblos, a los que Cuba brindó también todo su apoyo. El gobierno de Pretoria actuó siempre con alevosía.


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