Fidel Castro Ruz

Discurso de Fidel Castro en la graduación de instructores de arte (XV).

Por Fidel Castro Ruz, presidente de Cuba.

(Versiones Taquigráficas - Consejo de Estado de Cuba)


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Sabemos muy bien que no es perfecto todavía nuestro sistema, pero ningún país tuvo nunca tantos médicos y tan cerca de la población como el nuestro. Ningún país tuvo nunca algo que ya vamos teniendo cada vez más: una cadena de policlínicos, es decir, de centros de atención primaria, y no solo para proteger la salud, sino también centros de rehabilitación junto a cada uno de esos policlínicos que disponen de equipos que nunca tuvieron, absolutamente nuevos, estandarizados, que pueden ser mantenidos, que pueden ser reparados, algo imposible cuando hay 40 ó 50 marcas diferentes como había hasta hace poco en nuestro país, y esos policlínicos se convierten ya en un modelo, y además en una sede de formación de médicos.

Habrá decenas, habrá, mejor dicho, cientos y cientos de sedes universitarias para la formación de médicos.

Esto, desde luego, no aparece mucho en los cables, no, ni en la televisión, ni en la radio, que son atiborrados con espacios publicitarios y mentiras oficiales. Son unos superdescarados esos gobiernos.

Ustedes recordarán que nosotros le preguntamos al señor Bush: "A ver, señor, diga por dónde entró Posada Carriles a Estados Unidos, díganos por dónde fue, en qué barco, por qué puerto, y quiénes fueron los responsables y cómplices?" Esta es la hora, cuando han pasado un montón de meses, y no dicen una palabra sobre el tema. Resuelven el problema callándose, no respondiendo una pregunta, porque allí están muchos complicados, en el gobierno de Estados Unidos, autorizando la llegada de Posada Carriles, ese terrorista, asesino despiadado que hoy apoyan, que hoy protegen de la justicia. No han dicho ni una palabra, aunque les hayamos hecho un montón de preguntas públicas.

Cuando planteamos nuestro deseo de enviar médicos al pueblo de Estados Unidos, abandonado al destructor desastre en Louisiana, se callaron la boca, y lo hicimos por el pueblo de Estados Unidos con toda razón: Fue el pueblo que decidió que las tropas de Estados Unidos salieran de Viet Nam; fue el pueblo que decidió el regreso del niño Elián a nuestro país; es el pueblo que mucho más temprano que tarde obligará al imperio a retirar las tropas de Iraq, donde han muerto ya más de 2 000 jóvenes norteamericanos en una guerra despiadada e injusta (Aplausos).

Deseábamos apoyarlo en su momento triste cuando allí las personas jubiladas morían sin asistencia alguna en los asilos, o morían en los hospitales mientras prevalecía la anarquía y el grito egoísta de ¡sálvese quien pueda! Quisimos ayudarlos. Y esos médicos pudieron haber salvado muchas vidas, sin embargo, ni siquiera mencionaron que Cuba había sido uno de los países que había ofrecido ayuda. Mientras nuestros amigos en el pueblo de Estados Unidos preguntaban: "Qué extraño que Cuba no ofrezca nada." ¡Silencio oficial total! Nos obligó a decir lo que habíamos hecho, y que habíamos sido de los primeros en ofrecerla. Y cuando un segundo huracán avanzaba con fuerza terrible, no fuimos de los primeros; fuimos de los únicos que días antes del huracán les ofrecimos apoyo. Tampoco hubo respuesta. Silencio.


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